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lunes 23 de noviembre de 2009

Fin de semana en Dunkerque (Week-end à Zuyd-Coote)

Fin de Semana en Dunkerque (1964)

La acción comienza un sábado del mes de junio de 1940. El soldado francés Julien Maillat (Jean Paul Belmondo) es uno de los miles combatientes que ha quedado atrapado en la bolsa de Dunkerque, concretamente en la zona del turístico pueblo costero de Zuydcoote. Mientras Julien, acompañado de varios camaradas, recorre las atestadas playas intentando encontrar la manera de embarcar en un transporte que lo lleve a Inglaterra, entre el acoso de los aviones alemanes, conocerá a Jeanne, una atractiva jóven que se niega a abandonar su casa pese a los riesgos cada vez más evidentes de la situación, y con la que Julien vivirá un atisbo de romance.

En 1940 el joven escritor francés Robert Merle vivió en primera persona el cerco de las tropas anglo francesas en Dunquerke y su posterior evacuación por mar con destino a Inglaterra. Sus experiencias personales le servirían pocos años mas tarde para plasmarlas en su primera novela, titulada Week-end à Zuyd-Coote, publicada en 1948. En esta obra, que le valió a Merle para hacerse con el prestigioso premio Goncourt otorgado por la critica literaria del pais galo, el autor recogía las vívidas impresiones experimentadas por él en los dramáticos días de Junio de 1940, durante el cerco de Dunkerque. El éxito de la novela no podía pasar desapercibido para los productores cinematográficos, siendo adaptada para la gran pantalla en 1964. El rodaje de la pelicula, que se financió con capital francés e italiano, contó con unos medios de producción muy superiores a los habituales del cine europeo por aquella época. La labor de ambientación fue exhaustiva, de modo que en las localizaciones reales de la costa francesa se construyeron múltiples decorados para recrear los escenarios de 1940, se contrataron cientos de extras para dar vida a los soldados anglo-franceses, y se reunió abundante material y atrezzo bélico de la II GM para dotar de mayor realismo a la historia. Además se confió el papel protagonista a un joven actor que iba para estrella: Jean Paul Belmondo, arropado por varios de los mejores actores secundarios del cine francés; mientras que la dirección corrió a cargo de un director con cierto renombre comercial como Henri Verneuil.

La verdad es que resulta curioso que unos hechos históricos tan potencialmente "cinematográficos" como los del cerco de Dunkerque hayan pasado relativamente desapercibidos para el cine. Porque lo cierto es que, exceptuando la reciente “Expiación: más alla de la pasión” y la modesta producción de Serie B italiana “De Dunquerke a la victoria”, el cine apenas ha prestado atención a la dramática evacuación del importante contigente aliado cercado por los alemanes en la costa del Canal de la Mancha en junio de 1940. Pero al menos, hay que reconocer que esta producción francesa lo hizo de una manera bastante convincente en cuanto a la ambientación, si bien no del todo brillante a la hora de contar una historia interesante. Vayamos primero con lo positivo. Aparte de la ya mencionada y sobresaliente ambientación hay que reconocer que Belmondo hace un buen papel protagonista interpretando al soldado Maillat, y que los secundarios realizan una excelente labor en sus respectivos papeles. También pueden destacarse algunos momentos bastante logrados, como la secuencia que muestra a los cientos de soldados aliados intentado embarcar en medio del acoso de los aviones alemanes y el posterior fusilamiento del piloto alemán cuyo avión resulta derribado.

Sin embargo la película no termina de resultar del todo redonda por varias razones. La primera es el tono ligero, por momentos casi de comedia, que adquieren los diálogos durante la mayor parte del metraje lo cual le resta gravedad a las situaciones que va planteando el film e impide crear la atmósfera de verdadero dramatismo que la historia requería. En segundo lugar, hay que decir que la subtrama del romance latente entre Julien y Jeanne está bastante mal desarrollada y resulta tan artificial que parece metida con calzador en el resto de la historia, aunque ignoro si esto es un defecto de la novela original o del guión de la película. Pero en cualquier caso, está claro que no termina de encajar bien en el desarrollo argumental. Finalmente, hay que añadir que el desenlace me pareció un poco forzado y de un tono excesivamente melodramático, siendo este otro aspecto que no termina de casar bien con el resto de la historia.

En conclusión, pese a que “Fin de Semana en Dunkerque” es una película algo fallida en sus planteamientos, merece al menos un visionado por los buenos aficionados al género bélico. Estos encontraran en ella una soberbia recreación de la evacuación de bolsa de Dunkerque, con casi total seguridad, la mejor realizada hasta la fecha para el cine.

Calificación: 5,5/10

miércoles 18 de noviembre de 2009

Tali Ihantala 1944

Tali Ihantala 1944 (2007)

Reconstrucción dramatizada de los acontecimientos que rodearon a la batalla de Tali Ihantala en el marco de la ofensiva soviética contra Finlandia en el verano de 1944. A través de la historia de varios de los hombres implicados en la batalla, desde el comandante supremo finés el Mariscal Mannerheim hasta los soldados que lucharon en primera linea del frente, la película narra los dramáticos acontecimientos bélicos y la lucha de Finlandia por su supervivencia frente al poder del Ejercito Rojo en esa decisiva batalla.

La batalla de Tali Ihantala fue una de más decisivas de lo que se llamó “Guerra de Continuación” entre Finlandia y la URSS, y lo fue porque evitó que Finlandia tuviera que presentar la rendición incondicional ante el gobierno soviético. La ofensiva sovietica de junio de 1944 inicialmente sorprendió a los defensores finlandeses y atravesó los dos cinturones defensivos que guarnecían la zona de Karelia. La situación se hizo extremadamente grave cuando el avance sovietico capturó la importante ciudad de Viipuri y amenazó con romper todo el frente defensivo finés. Finalmente, a principios de julio las fuerzas finladesas pudieron rechazar a los rusos en la zona de Tali Ihantala, éxito defensivo que permitió a Finlandia firmar una paz negociada con la URSS pocas semanas después.

Naturalmente la película, financiada en parte gracias al capital aportado por una fundación estatal dedicada a preservar la memoria de los veteranos fineses de la II GM, tiene como objetivo fundamental poner de relieve el heroísmo de los hombres que lucharon en esa decisiva batalla, y su sacrificio y abnegación en unos de los momentos más críticos del país. Quizás por eso el film parece en demasiados momentos más un documental dramatizado que una verdadera película comercial. Entre otras cosas, porque la historia adolece de un hilo argumental claro, más allá de mostrar las vicisitudes de la batalla que narra, y ni siquiera nos presenta unos protagonistas definidos, sino que más bien va saltando de unos punto de vista a otros, de modo que la mayoria de personajes además de planos, resultan totalmente esquemáticos de forma que el trabajo interpretativo de los actores es prácticamente inexistente.

Lo mejor del film es, de lejos, el atrezzo militar que muestra a la hora de recrear las batallas de blindados de ambos bandos. Así, por ejemplo, vemos a los fineses tripulando auténticos cañones de asalto alemanes Stug III; frente a los carros rusos T-34/85, Kv-1 e incluso cañones autopropulsados ISU-152. Todo un despliegue de material auténtico de la II GM que sin duda agradará a los aficionados a la historia militar. Pese a ello, se ve que el presupuesto no alcanzaba para mucho más porque las batallas, pese a contar con un aceptable número de extras, no terminan de resultar del todo espectaculares, y además están rodadas de forma un tanto monótona y reiterativa, lo cual le quita emoción al conjunto de la historia. Es tal la profusión de combates que nos muestra el film, y se parecen tanto entre sí, que al final, aburren. Si a ello le unimos un ritmo mayormente cansino, la falta de definición de los personajes, y una historia contada de manera totalmente lineal y sin demasiada imaginación, resulta compresible el por qué Tali Ihantala no ha tenido la más minima repercusión comercial más allá de sus fronteras.

En definitiva, un producto interesante por el material bélico que muestra, asi como por abordar la poco conocida guerra ruso-finesa, pero bastante fallido desde el punto de vista cinematográfico. Recomendable solo para los muy fanáticos de la II GM.

Calificación: 3,5/10

La película en You Tube (11 archivos, V.O. con subtítulo en inglés)

domingo 11 de octubre de 2009

Katyn

Katyn (2007)

Polonia, año 1939. Tras la invasión germano - sovietica y la capitulación del gobierno de Varsovia, miles de oficiales polacos capturados por tropas sovieticas son enviados a campos de internamiento en la URSS. A través de la historia de tres de estos prisioneros, el capitán Andrezj, el teniente Jercy y el aviador Piotr, se nos muestran los hechos que rodearon una de las matanzas más infames de la II GM, la masacre de Katyn cuyo descubrimiento por los alemanes en 1943 puso de manifiesto la cara más sanguinaria del régimen stalinista.

El muy veterano realizador polaco Andrzej Wajda, (cuya familia estuvo directamente implicada en los hechos, al ser su padre, un oficial del ejército polaco, una de las víctimas de Katyn), quiso con esta película homenajear a los miles de compatriotas asesinados por los rusos en la matanza de Katyn. Este episodio fue durante años uno de los hechos más controvertidos de la II GM. El descubrimiento en 1943 por parte de los alemanes de las fosas comunes de Katyn, cerca de Smolensko, donde habían sido asesinados a manos de los rusos más de 20.000 oficiales polacos capturados en 1939. El descubrimiento de este crimen de guerra supuso un golpe moral para el régimen de Stalin, hasta el punto de que solo en 1990 Rusia reconoció formalmente su autoría. El responsable directo de la masacre fue jefe del NKVD, Beria, quien de acuerdo con Stalin, ordenó el asesinato en masa de los prisioneros polacos en Abril de 1940, con la clara finalidad de descabezar a la sociedad de Polonia de cara a la futura sovietización del país de acuerdo con los dictados del gobierno de Moscú.

El relato que abarca el film se adentra, más que en la matanza en sí, en los daños colaterales de la misma. Son las familias de los asesinados las que sufren la ausencia, y las que acaban moralmente destrozadas por la pérdida de sus seres queridos y el vacío que estos han dejado en sus vidas. Al mismo tiempo, la película contiene una crítica a la cobardía moral de muchos ciudadanos polacos, que prefirieron mirar hacia otro lado y adaptarse al nuevo régimen comunista, frente a solo unos pocos (el personaje de la hermana de Piotr) que siguieron reclamando el que se reconociera la verdad de los hechos acaecidos en Katyn. Con un desarrollo bastante pausado (y en ocasiones demasiado lento) la película va describiendo sin mostrar el destino de los prisioneros, la angustia de las familias respecto a la suerte de estos, en lo que parece una elipsis que queda despejada con el desenlace. Este es, de lejos, lo mejor de la película, un final que estremece por su crudeza, realismo y veracidad, filmado sin ningún tipo de concesiones y con la única finalidad de mostrar el horror de lo que sucedió en la realidad.Los actores principales (todos ellos polacos, y para mi desconocidos) cumplen con solvencia en sus respectivos papeles, y como no existe un claro protagonista, la historia gana en verosimilitud, al presentarnos un mosaico de personajes sacudidos por la misma tragedia. La fotografía y ambientación también resultan bastante adecuadas, resaltando la buena factura general del film.

Si bien la película no es demasiado original en el aspecto narrativo y se hace algo lenta en más de una parte de su metraje, hay que reconocer que se trata una película más que estimable, especialmente en su parte final, donde se muestra con gran realismo la realización de los asesinatos masivos. Un título que debe servir para no olvidar unos hechos que mueven a la reflexión en más de un sentido, y bastante recomendable para conocer uno de los hechos históricos menos conocidos de la II GM.


* Reseña publicada con anterioridad, reeditada y ampliada.

Calificación: 6,5/10

sábado 19 de septiembre de 2009

Malditos Bastardos (Inglourious Basterds)

Malditos Bastardos (2009)

La historia comienza en 1941. Tras contemplar como toda su familia es asesinada a manos de los hombres del Coronel de la SS Hans Landa (Christoph Waltz) , la joven judía Shoshanna Dreyfuss, logra refugiarse en Paris, donde consigue llegar a regentar un cine bajo una identidad falsa. Por casualidad, alli conocerá al soldado alemán Frederick Zoller (Daniel Bruhl), un héroe de guerra que se enamora perdidamente de Shoshanna, y que conseguirá hacer que la película de propaganda que Goebbels ha filmado sobre sus hazañas belicas se estrene en el cine de aquella. De forma paralela, un comando formado por un grupo de soldados judios y un renegado alemán, mandado por el teniente Aldo Reine (Brad Pitt), denominados “Los Bastardos” se lanza en paracaídas sobre Francia con un único objetivo: matar tantos soldados alemanes como sea posible.

El proyecto de “Malditos Bastardos” ha sido probablemente el film de más largo periodo de alumbramiento dentro de la filmografía del director estadounidense Quentin Tarantino. Desde hace una década, Tarantino, cuya fascinación por las películas de Serie B es bien conocida, barajaba la idea de hacer un remake de la modesta película bélica italiana “Quel Maledetto Treno Blindato”, la cual recibió el título de Inglorious Bastards en el mercado anglosajón. Sin embargo, tras escribir una serie de borradores de guión que no cuajaron, y en los que iba cambiando la historia original, finalmente, en julio de 2008 Tarantino se decidió a filmar la película en un tiempo record, para estrenarla en el festival de Cannes de 2009, es decir, en menos de un año de plazo.

Antes de entrar al valorar el film,voy a permitirme una pequeña digresión sobre el cine de Tarantino. Sin duda, este ha sido el director más innovador y renovador del lenguaje cinematográfico de la última década. Su cine tiene un toque personal e inconfundible, un estilo propio que apuntó con grandes maneras en la notable Reservoir Dogs, y que alcanzó su cenit creativo en ese gran clásico posmoderno que supuso Pulp Fiction. Sin embargo, desde entonces, Tarantino ha dado ciertos bandazos con sus películas posteriores, mostrando una evidente reiteración estilística y una acusada endogamia creativa, especialmente en su reciente (y a mi modo de ver, peor película) Death Proof, un auténtico bodrio se mire por donde se mire. Es por eso que acudí al estreno de “Malditos Bastardos” con cierta desconfianza respecto a lo que me iba a encontrar. Y he de decir que, aunque mis sospechas se han confirmado en parte, también es cierto que me he encontrado con un producto mejor de lo que esperaba.

Desde luego, no puede decirse que “Malditos Bastardos” sea una película que desentone con el estilo del director. Por el contrario, es una película muy “tarantinesca” tanto en el fondo como en la forma. En ella se aprecia el estilo visual de Tarantino, la fascinación por los diálogos largos y aparentemente intranscendentes, algunas gotas de humor bastante eficaz y bien dosificado, las continuas referencias cinéfilas…etc. Lo cierto es que Tarantino vuelve a ofrecer un sugerente cóctel cinematográfico que logra captar la atención del espectador y atraparlo dentro de su universo visual y narrativo. También hay secuencias que están bastante logradas. De entre ellas destacaria especialmente la del tiroteo en la taberna, un ejemplo soberbio de montaje, tensión creciente e impacto visual. Otro de los grandes activos de la película es la magnífica labor del reparto, si exceptuamos a un sobreactuado Brad Pitt, que da vida a un personaje que parece deliberadamente caricaturesco. Pero no puede negarse que Christoph Waltz borda el papel de inbteligente y cruel coronel Landa, y que está muy bien secundado por Daniel Bruhl en el papel de “alemán bueno” y Diane Kruger interpretando a una actriz alemana que espía para los aliados.

Sin embargo, “Malditos Bastardos” también tiene una serie de debilidades que impiden que pueda considerarse una película sobresaliente. En primer lugar hay que señalar algún que otro bajón de ritmo que se produce a la hora de hilvanar las distintas partes de la trama, así como algunas escenas en las que sobran minutos de metraje (se nota que hubo poco tiempo para pulir el guión). Por otra parte, la escasa verosimilitud de la historia se va acrecentando conforme se acerca el desenlace, que a mi modo de ver es todo un derroche de adrenalina, puro exceso tarantinesco que termina por dinamitar la escasa credibilidad del argumento. Finalmente, el desarrollo de los personajes resulta casi inexistente, y el transfondo moral que transmite la historia nulo, por lo que el resultado se queda en un producto por momentos brillante en la forma, aunque muy esquemático y vacio en el fondo.

Pese a ello, no me cabe duda de que los aficionados al cine de Tarantino disfrutaran este film, pues da una visión de la guerra hecha totalmente a la medida de su autor. Eso y algún momento memorable (especialmente la secuencia de la taberna) parecen indicar que Tarantino está recobrando el pulso como realizador, aunque aun esté muy lejos, eso sí, de las cotas de genialidad alcanzadas con Pulp Fiction.

Calificación: 6,5/10

viernes 4 de septiembre de 2009

Max Manus

Max Manus (2008)

La película narra la historia del joven noruego Max Manus, quien tras combatir como voluntario en la Guerra de Invierno de Finlandia contra la URSS regresa a su país, viendose sorprendido por la invasión alemana. Tras formar uno de los primeros grupos de la resistencia noruega y ser capturado por los alemanes, Manus consigue evadirse a Inglaterra, donde será entrenado como experto en sabotajes por los británicos. Ya de vuelta en su país, Max Manus se convertirá en una pesadilla para las fuerzas ocupantes a la vez que en uno de los principales objetivos de la Gestapo, eludiendo su captura mientras planea su golpe maestro: el hundimiento del carguero militar alemán “Danubio”.

Da la impresión de que recientemente el cine escandinavo ha querido echar la vista atrás y recuperar la memoria de algunos de los héroes de la resistencia autóctona durante la II GM. Así, si la reciente producción danesa “Flame y Citron” se encargaba de dar a conocer las andanzas de dos de los más famosos resistentes de Dinamarca, esta producción Noruega hace lo propio con uno de los más afamados héroes de la resistencia local. El film, cuya producción contó con una riqueza de medios desacostumbrada para los estándares del cine noruego, ha sido con 8 millones de dólares de presupuesto, la película más cara de la historia del país nórdico, convirtiéndose en un gran éxito de taquilla en su pais desde la fecha de su estreno. Este despliegue de medios se aprecia sobre todo en la excelente factura formal del film, que cuenta con una excelente fotografía, una soberbia ambientación y recreación de los escenarios, y varias escenas de acción espectacularmente filmadas, en las que aparecen numerosos extras.

En cuanto a la valoración del film, hay que decir que, dejando de lado los muy conseguidos aspectos formales, la historia no termina de carburar de todo bien. Ello se debe en parte a la discreta labor de dirección de Joachim Ronning y Espen Sandberg (cuya más conocida carta de presentación a nivel internacional fue un bodrio protagonizado por Penélope Cruz y Salma Hayek, titulado Bandidas) que no saben a imprimirle a la película un ritmo medianamente consistente. Pero aparte de esto la película también falla por culpa de un guión que pretende abarcar los dos frentes de la historia real del protagonista (su labor como resistente y sus sentimientos personales) quedandose a medias en ambos casos. Así, por un lado, la actuación de Manus como saboteador y su ascensión dentro de la resistencia hasta convertirse en uno de sus líderes aparece narrada de una forma un tanto deslavazada; mientras que el aspecto personal del personaje al final se queda en unas cuantas pinceladas acerca de su personalidad, sin que llegue a ahondarse realmente sobre la misma, y sin que tampoco llegen a mostrarse las “sombras” que se esconden detrás del heroe. En cualquier caso hay que reconocer que, pese a las limitaciones del guión, el actor protagonista que da vida a Max Manus, Aksel Hennie, compone un buen papel dando vida al famoso resistente.

En cuanto a las escenas bélicas, me quedo especialmente con las que muestran a Manus combatiendo contra los rusos en Finlandia, escenas muy bien filmada y para mi gusto lo mejor de la película. En cuanto a las escenas de acción que muestran los sabotajes, hay que decir que están bien rodadas y resultan convincentes, si bien se echa en falta algo más de habilidad por parte de los directores a la hora de dosificar las mismas para dotarlas de tensión dramática y mantener el ritmo narrativo.

En definitiva, “Max Manus” se queda en una más que decente producción sobre uno de los muchos héroes de la resistencia a los que dio lugar la lucha contra el nazismo durante la II GM. Sin embargo, y al igual que ocurria en el caso de “Flame y Citron” da la impresión de que la película no termina de explotar todas las posibilidades que ofrecían la historia y el personaje, pese a lo cual, no puede negarse que se ve con agrado y que, en general, mantiene el interés a lo largo de su metraje.

Calificación: 6,5/10

lunes 20 de julio de 2009

Amenaza de Tormenta (The Gathering Storm)

Amenaza de tormenta (2002)

La acción comienza en 1934. Mientras la amenaza militar alemana comienza a cobrar forma, Winston Churchill se encuentra en una deprimente situación personal y política, aislado en el parlamento, donde los miembros de su propio partido lo contemplan como un político caduco. Sin embargo, y pese a los problemas familiares y financieros a los que se ve enfrentado, Churchill será el único miembro del parlamento que se atreva a denunciar el peligro que se cierne sobre Europa por causa de la Alemania nazi. Aunque ello le granjeará en principio el desprecio de buena parte de sus colegas y especialmente el del primer ministro Stanley Baldwin, finalmente los hechos acabarán por darle la razon a Churchill.

Amenaza de tormenta es una película producida en forma de telefilm con el prestigioso sello de la productora HBO, basándose en el homónimo primer volumen de las memorias sobre la II GM escritas por el propio Winston Churchill, el cual abarca el periodo comprendido entre 1934 y Septiembre de 1939. Lo primero que llama la atención de este telefilm es la calidad de su producción, perfectamente equiparable a las de las películas hechas para la gran pantalla. Porque lo cierto es que la ambientación, la fotografía y la factura formal del film son excelentes. Comenzando por el reparto, con un enorme Albert Finney interpretando magistralmente a Churchill, y una no menos espléndida Vanessa Redgrave, que se encarga de dar vida a la esposa de Churchill Clementine; ambos bien acompañados de una serie de buenos secundarios que dan la talla en sus respectivos papeles.

Un aspecto que me ha gustado del film es que no elude tratar la cara menos amable del carácter de Churchill, mostrando como este, en ocasiones, podía ser un hombre extremadamente egocéntrico, caprichoso y egoísta, lo cual ciertamente sirve para humanizar al personaje. También está certeramente dibujada la auténtica travesía en el desierto que supusieron los años anteriores al estallido de la II GM para Churchill, época en la que era considerado un vestigio del pasado, aislado en el parlamento, y atravesando graves problemas económicos y familiares, con crisis matrimonial incluida.

Por añadidura, otro aspecto interesante del film es como muestra un aspecto histórico poco conocido, como es el de las filtraciones de datos secretos acerca de la militarización de Alemania que se hicieron desde el Foreign Office, proporcionadas principalmente a Churchill por uno de sus funcionarios, Ralph Wigran, las cuales ayudaron decisivamente al futuro Primer Ministro en su campaña de denuncia de la política exterior nazi, además de poner a Gran Bretaña en guardia ante el peligro que se avecinaba.

Por otra parte, también es cierto que la historia se desarrolla de manera de bastante lineal y sin demasiada originalidad, pero aun asi, la trama logra condensar con precisión y amenidad, los principales hechos de los años de preguerra hasta el estallido de la misma, momento en el que como el mismo personaje de Churchill afirma con entusiasmo: “Winston ha vuelto”.

En definitiva “Amenaza de Tormenta” es un telefilm de calidad muy superior a la media, hecho con el sello artesanal de HBO y que sin duda gustará a los aficionados a la historia en general, y a los admiradores de la figura histórica de Churchill en particular. No me cabe duda que se trata de una de esas producciones que dignifican los telefilmes y un título bastante recomendable.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6,5/10

lunes 13 de julio de 2009

El Lector (The reader)

El Lector (2008)

La acción nos sitúa en Alemania una década después del fin de la II GM. El adolescente de 15 años Michael Berg, enferma en el camino de vuelta a su casa y es ayudado por Hanna Schmitz (Kate Winslet), una mujer que trabaja como revisora de tranvía y que le dobla la edad. Semanas después, y ya recuperado, Michael vuelve a visitar a Hanna con lo que comienza un apasionado idilio, marcado por sus encuentros sexuales, y por las sesiones de lectura de libros con las que Michael entretetiene a Hanna. Un día, esta desaparece repentinamente dejando a su joven amante totalmente abatido. Sin embargo unos años más tarde, Michael, ya estudiante de derecho en la universidad, volverá a reencontrarse con Hannah cuando asiste como espectador a un juicio donde se la juzga, junto con otras mujeres, por haber sido una de las guardianas de un campo de concentración y estar implicada en la muerte de 300 prisioneras judías.

Aunque no es una película ambientada en la II GM, ni en puridad, en la posguerra, me ha parecido interesante abordar el comentario de “El Lector” por ser una de las producciones más recientes que se han aproximado al tema del nazismo desde la perspectiva de la sociedad alemana. La película, basada en el best seller de Bernhard Schlink, titulado Der Vorleser (“El lector en voz alta”) y dirigida por el realizador británico Stephen Dauldry, cosechó muy buenas críticas en su estreno y recibió 5 nominaciones a los Oscar, aunque solo acabó recibiendo una estatuilla, la que ganó Kate Winslet como actriz principal.

Entrando a valorar el film, hay que decir que como ocurre con prácticamente toda adaptación literaria (sobre todo, reciente) que se precie, “El Lector” resulta una película que da la impresión de no haber sabido trasladar a la pantalla todos los matices del texto en que se inspira. En ese sentido, la historia que se mueve en un triple plano: el amor, el sentimiento de culpa, y los dilemas morales, comienza de una forma bastante sólida, mostrando como se entabla la relación prohibida entre el adolescente y la enigmática mujer analfabeta, fascinada por las lecturas que escucha de su joven amante. En esa primera mitad, el film avanza con pulso firme gracias sobre todo a la muy buena interpretación de Winslet en el papel de Hannah, bien secundada por la de su compañero de reparto David Kross, que da vida al jóven Michael, además de tener algunos momentos muy logrados, realzados por una elegante factura formal y visual.

Sin embargo, en la segunda mitad del film, la que muestra el procesamiento de Hannah y su posterior encarcelamiento, la historia pierde claramente fuelle. En esa parte, la historia deviene en un típico (y manido) drama judicial en el que los elementos sentimentales y morales que afectan a los protagonistas se mezclan de una forma un tanto confusa y se desarrollan de manera un tanto desdibujada, anulando el buen hacer de la primera mitad del film. De modo que la película navega hacia un desenlace que no termina de llenar al espectador, dejando muchas preguntas en el aire, amén de dar la sensación de que la historia en esa parte se ha contado omitiendo importantes matices que habrían dotado de más coherencia al relato en su conjunto. En particular, eché en falta que se ahondara algo más en el pasado nazi de la protagonista y su visión de los acontecimientos, aspecto por el que el film pasa de puntillas. Finalmente, habría que añadir que la interpretación de Ralph Fiennes como el maduro Michael flojea bastante respecto a la de sus compañeros de reparto.

En definitiva “El Lector” se queda en un título interesante en su primera mitad, y correcto en lineas generales, pero es una película a la que le falta “alma” y algo más para transmitir al espectador todo lo que apunta. Como apuntaba antes, y pese a que no he leido la novela, da la sensación de que no ha sabido reflejar en pantalla todo lo que el libro contenía. Lo mejor, con diferencia, la magnífica interpretación de Kate Winslet.

Calificación: 6/10

lunes 6 de julio de 2009

Treinta segundos sobre Tokio (Thirty seconds over Tokyo)

Treinta segundos sobre Tokio (1944)

Reconstrucción de la famosa incursión aérea de represalia por el ataque contra Pearl Harbor organizada por el Teniente Coronel James Doolittle contra Tokio. A través de la historia de la tripulación del bombardero B-25 “Ruptured Duck”, y del mayor Ted Lawson, uno de los escogidos para llevar a cabo la misión, la película muestra la preparación, ejecución y resultado del audaz raid realizado sobre la capitál nipona por los B-25 de Doolittle.

Los estudios de Hollywood siempre han sido propensos a reflejar en sus films las hazañas bélicas conseguidas por sus compatriotas, aunque a veces tales hazañas tengan en realidad más contenido épico que real. Y esto no solo puede predicarse de las películas producidas durante la II GM, en un contexto de lógica exaltación patriotica, sino de otras producciones mucho más recientes como por ejemplo “Black Hawk, derribado”. En cualquier caso, el famoso raid llevado a cabo por los hombres de Doolittle, que causó pocos daños y cuya importancia táctica fue casi nula, pero que supuso un gran golpe psicológico para los japoneses y un acicate para la moral estadounidense, es una de esas hazañas que se prestaban a ser llevadas inmediatamente al cine. De hecho, el tema de la incursión de Doolittle ya había sido tratado incidentalmente en otra película bélica anterior: “Destino Tokio” (1943), que narraba las peripecias de submarino estadounidense enviado a reconocer la bahia de Tokio de cara al posterior ataque aéreo contra la capital nipona. Y solo un año después se llevó a la gran pantalla la historia de la incursión propiamente dicha, basándose el relato de los hechos recogido en el libro homónimo escrito por Ted Lawson, uno de los aviadores que había participado en el famoso raid.

Para la realización del film, el director Mervyn Leroy contó con un reparto de lujo que incluia a estrellas como Robert Mitchum o un jóven Spencer Tracy que se encargó de dar vida al Coronel Doolittle. Hay que decir que “Treinta segundos sobre Tokio” fue una de las películas de propaganda más exitosas en la época de su estreno, teniendo una gran aceptación entre el público y ganando un muy merecido oscar a los mejores efectos especiales. En ese sentido hay que decir que el aspecto técnico es lo más destacable del film. Pese al tiempo transcurrido desde su filmación, las tomas aéreas son realmente buenas, y los efectos especiales, especialmente en las escenas del bombardeo de Tokio, aun hoy resultan notables y bastante creíbles, en gran parte gracias a la muy buena fotografía en B/N del film, y al empleo de unas excelentes maquetas de la ciudad japonesa. Por ponerle algún “pero” habría que señalar que los resultados del bombardeo quizás aparecen algo sobredimensionados en el film, haciendo ver que fueron más devastadores de lo que realmente resultaron, pero eso no le quita brillantez al resto del apartado técnico. También es apreciable la parte en la que se nos muestra el difícil entrenamiento al que tuvieron que someterse las tripulaciones para lograr hacer despegar sus bombarderos desde la corta cubierta del portaaviones Hornet.

Pero en otros aspectos, la película acusa bastante el paso del tiempo. El inicio resulta un poco lento, porque incide mucho en la parte romántica del argumento, centrada en la relación del Mayor Lawson con su esposa embarazada y los temores de esta a perder a su marido. Y tras la parte central del film, que contiene las escenas del entrenamiento y la misión, que son lo mejor del film, el ritmo vuelve a decaer con una parte final demasiado dilatada, que muestra los intentos de los supervivientes por ser rescatados con la ayuda de los guerrilleros chinos. Esta parte está claramente dedicada a la propaganda del movimiento de la resistencia china contra los japoneses, algo que por otra parte es comprensible, dado que el gobierno chino de Chiang Kai Shek era por aquel entonces uno de los mas estrechos colaboradores de EEUU. En cualquier caso, estas fallas no impiden que el conjunto resulte apreciable.

En definitiva, “Treinta segundos sobre Tokio” es un film que aun hoy dia, y prescindiendo de su carga propagandística, conserva cierto interés y que seguramente gustará a los aficionados a la historia por su cuidada reconstrucción del raid de Doolittle. Uno de esos films clásicos que merecen la pena verse al menos una vez.

La Crítica de Reisman

Calificación: 6/10

lunes 29 de junio de 2009

Ataque Fuerza Z (Attack Force Z)

Ataque Fuerza Z (1982)

La acción nos sitúa en 1945.Un pequeño comando australiano, perteneciente a la Fuerza Z de operaciones especiales y liderado por el Capitan Kelly (Mel Gibson), desembarca en una isla china del Pacífico ocupada por los japoneses. Su misión será infiltrarse en la jungla para rescatar a los dos supervivientes de un avión aliado que se ha estrellado en la isla o confirmar la muerte de estos, ya que uno de ellos es portador de un secreto de vital importancia para poner fin a la guerra. La misión del comando pronto se complica cuando son descubiertos por los japoneses, quienes no dudarán en atemorizar a la población local para capturar a los supervivientes del avión y eliminar a los miembros del comando.

Ataque Fuerza Z es una curiosa coproducción de bajo presupuesto australiano – taiwanesa, basada en las acciones de un comando integrante de dicha unidad, (que existió realmente) aunque en este caso, relate una misión ficticia. Lo más destacable de esta película, es la presencia en el reparto del por aquel entonces ya emergente actor australiano Mel Gibson (que ya había protagonizado la éxitosa Mad Max e iba a comenzar rodar otro film bélico como Gallipoli) y del neozelandés Sam Neill. Aparte de eso, la película tiene muy poco que ofrecer, ya que tanto por su modestia de medios como por su escasa calidad por momentos parece una producción de serie B. La historia es bastante convencional y está contada con poca imaginación, el guión resulta de lo más previsible que uno pueda imaginar y el desarrollo de los personajes brilla por su ausencia, resultando bastante planos. Las escenas de acción no pasan del aprobado en el mejor de los casos, y la impresión de estar ante un producto de Serie B se ve reforzada por la presencia en el reparto de un actor Taiwanés experto en artes marciales que ejecuta varias exhibiciones de golpes frente a los incautos soldados japoneses, que naturalmente caen como moscas ante los miembros del comando.

Por lo demás, hay poco que comentar. Como en otras producciones australianas, el retrato que se ofrece de los japoneses es bastante negativo, mostrándolos como unos sádicos torturadores sin escrúpulos, lo cual no deja de tener su parte de veracidad histórica, pero sorprende por su tono excesivo. Al menos es de agradecer que, gracias a lo ajustado del metraje (90 minutos), la película no se haga demasiado larga; y también es de reseñar su ausencia de pretensiones más allá de entretener del espectador, cosa que consigue, en mi opinión, solo a medias. En cualquier caso, no deja de ser curioso ver la actuación del jovencísimo Gibson en un papel que se ajustaba al perfil interpretativo de los inicios de su carrera, pese a que el actor no brilla mucho debido a las evidentes limitaciones del guión.

En resumen, “Ataque Fuerza Z” aunque sea una producción de interés marginal, no deja de tener su gracia por aquello de ver a la futura gran estrella australiana en una producción modesta. Un film ideal para desconectar las neuronas en una tarde de laxitud dominical.

Calificación: 4/10

martes 16 de junio de 2009

Objetivo: Patton (The Brass Target)

Objetivo Patton (1978)

La acción comienza semanas después del fin de la guerra, en 1945. Un tren fuertemente custodiado por tropas norteamericanas que transportaba las reservas de oro alemanas del Reichsbank es asaltado, desapareciendo su cargamento valorado en 250 millones de dólares. Como el robo ha ocurrido en la zona controlada por el ejército del general Patton, este decide supervisar personalmente la investigación para encontrar a los culpables, lo cual hará que estos urdan una conspiración para asesinarle. Paralelamente, el Mayor Joe De Lucca (John Cassavetes) un oficial de inteligencia encargado del caso intentará, con la ayuda de su antigua amante Mara (Sophia Loren), esclarecer los hechos a la vez que proteger la vida del general Patton.

Los años 70 fueron la época del esplendor del thriller de acción y espionaje con trasfondo político, dando lugar a títulos de gran éxito como: “Ha llegado el águila” o “Chacal”. En ese contexto no es de extrañar que el Best Seller de Frederick Nolan titulado “The Algonquin Project”, que especulaba con la posibilidad de que la muerte del general Patton hubiera sido debida en realidad a un complot para acabar con su vida, tuviera igualmente su adaptación para la gran pantalla. Se nota además que los productores quisieron aprovechar el tirón del éxito que había tenido el anterior film sobre el famoso general a principios de la década. Por cierto que, por una vez, el título en español me parece más adecuado que el original, ya que este (Brass Target) podría traducirse como “El objetivo de latón”.

Entrando a valorar el film, la verdad es que, tras un arranque prometedor, la película se desinfla bastante pronto. Dejando de lado lo inverosímil y poco plausible del argumento, lo cierto es que la película flojea en demasiados aspectos, siendo el primero y principal la endeblez de un guión que avanza a trompicones, y que solo sirve para desarrollar torpemente la trama argumental. También es remarcable la floja dirección de que hace gala John Hough, que en ningún momento sabe imprimirle a la historia la dosis necesaria de intriga o suspense. Y pese a que el reparto incluye bastantes actores de primera fila como Max Von Sydow, (en el papel de despiadado asesino a sueldo), Sophia Loren o John Cassavetes, lo cierto es que los interpretes lucen más bien poco en sus respectivos papeles, debido a la mediocridad del guión. Por otra parte, la actuación de George Kennedy como Patton, simplemente está a años luz de la lograda por George C. Scott siete años antes, lo cual no contribuye precisamente a elevar la calidad del film.

Al menos, lo que sí puede decirse es que la historia avanza de manera razonablemente coherente hasta transcurridas tres cuartas partes del metraje. Lo malo es que en ese punto se produce un amago de desenlace que luego, en una pirueta bastante forzada del guión, da otro giro (supuestamente sorprendente) a la trama para terminar esta de manera un tanto brusca. Por salvar algo de la quema, al menos hay que decir que la ambientación de la Europa de la posguerra, las localizaciones (la película se filmó en gran parte en los escenarios reales) y la fotografía son bastante correctas. Pero por lo demás “Objetivo: Patton” resulta un producto fallido, bastante poco creible desde el punto de vista histórico y –lo que es peor, tratándose de una historia basada en un best seller- no del todo entretenido para el espectador. Una película claramente prescindible.

La Crítica de Reisman

Calificación: 4/10

martes 9 de junio de 2009

Los últimos dias de Patton (The last days of Patton)

Los últimos dias de Patton (1986)

La acción comienza en junio de 1945 cuando, una vez terminada la guerra en Europa, Patton es nombrado gobernador militar de Baviera, en el sur de Alemania. Sin embargo su decisión de mantener en sus puestos a los antiguos funcionarios del partido nazi pronto le hará chocar frontalmente con la política de desnazificación de Eisenhower, quien acabará destituyéndolo y poniéndolo al frente del XV ejército, una unidad de oficinistas encargados de escribir la historia oficial de la contienda. Poco después Patton sufrirá un grave accidente de tráfico, y ya en el hospital, el general irá recordando alguno de los pasajes de su vida como joven oficial del ejército en los años anteriores a la guerra.

Dieciséis años después de haber realizado la mejor interpretación de su carrera encarnando el papel protagonista de “Patton”, George C. Scott volvió a meterse en la piel del famoso general norteamericano, en este telefilm que se emitió como miniserie, y que adaptaba el libro homónimo de Ladislas Farago sobre los últimos días del carismático militar. Sin embargo, en esta ocasión el resultado fue mucho menos memorable que el de su anterior interpretación del personaje. En principio, el tema no carecía de interés, pues se trataba de mostrar la otra cara del heroe, la de su adaptación a los tiempos de paz. Pero en esto la película se queda bastante a medias, ya que aunque muestra superficialmente los problemas de Patton con sus superiores, lo hace de manera un tanto superficial, e incluso diría que insustancial, pues pasa de puntillas por los problemas que llevaron a su destitución y marginación del mando para centrarse más en el aspecto personal del general.

A tal efecto, se intercalan en la narración toda una serie de flashbacks sobre la juventud de Patton, pretendidamente profundos pero que en realidad aportan más bien poco a la trama principal, amén de resultar un tanto reiterativos. Personalmente, eché en falta alguna que otra referencia a la actuación de Patton en la II GM, aspecto que no aparece reflejado en el desarrollo de la historia. Por otro lado, ni los diálogos ni las interpretaciones resultan especialmente brillantes, y por momentos el film transmite la impresión de ser un docudrama más que una película. En cuanto a la actuación de George C. Scott, esta resulta correcta, pero está muy lejos de transmitir la fuerza y el magnetismo que supo imprimirle al personaje en la película de 1970, con el inconveniente añadido de que el aspecto físico del actor aparece bastante avejentado respecto a su anterior representación de Patton. Con todo, la película tiene un par de momentos logrados, como cuando Patton le dice comenta a otro militar: “Los políticos de Washington no me quieren, en la guerra les era de utilidad, pero en la paz, me he convertido en un grano en su culo”. También está muy bien reflejada la reconstrucción del accidente que le costaría la vida a Patton.

Pero por lo demás, “Los últimos dias de Patton” se queda en un film simplemente pasable, y que intenta ofrecer una semblanza más personal del personaje histórico, aunque a mi modo de ver, lo hace de una forma muy poco imaginativa. Un título muy por debajo de su predecesor.

La Crítica de Reisman

Calificación: 4/10

martes 2 de junio de 2009

Eichmann

Eichmann (2007)

La película ofrece una reconstrucción del proceso seguido en Israel, tras su secuestro en Argentina, contra el antiguo oficial de la SS Adolf Eichmann, estrecho colaborador de Heydrich y uno de los máximos responsables de la llamada Solucion Final, al ser el encargado de coordinar los aspectos logísticos y de transporte para las deportaciones masivas de judios a los campos de concentración. Durante sus entrevistas con el oficial israelí Avner Less, Eichmann irá dando su version de los hechos que rodearon su participación en el asesinato de millones de judíos europeos durante la guerra.

La historia de Adolf Eichmann es una de esas historias que hacen reflexionar acerca de la bondad y maldad de alma humana. Eichmann era un hombre común, un auténtico burócrata profesional, que no sobresalía especialmente en ningún sentido. Sin embargo, fue capaz de organizar, desde su puesto en la SS, el transporte de millones de personas hacia la muerte segura en los campos de concentración. En el proceso al que fue sometido en Israel, Eichmann reconoció su participación en los hechos, pero se defendió alegando que se limitaba a “cumplir órdenes” superiores, lo cual, a su modo de ver, justificaba su conducta.

Esta producción británica dirigida por Robert Young, reconstruye los interrogatorios a que fue sometido Eichmann de cara su posterior procesamiento por los crímenes cometidos durante la guerra. Entrando a valorar el film, lo cierto es que la historia arranca bien, mostrando la semblanza humana del personaje, que se aferra a su sentido del deber como escudo frente a las abrumadoras acusaciones que se vertían en su contra. Sin embargo, tras este prometedor arranque la película comienza a flojear en varios sentidos. En primer lugar, se pierde la coherencia del personaje al mostrar, mediante una serie de desafortunados flashbacks llenos de efectismo, la actitud de Eichmann durante la guerra como un frío y sádico nazi, lo cual no casa con el perfil apocado e incluso algo vulgar del personaje real.

Por otra parte, el guión es bastante flojo, y pierde un poco el rumbo al intentar profundizar en los personajes secundarios, especialmente en el del capitán Less, sin que estos aporten nada realmente interesante a la trama. Finalmente, se echa en falta que la película ahonde algo más en la auténtica personalidad de Eichmann, la cual aparece descrita de forma un tanto superficial, cuando lo cierto es que la naturaleza intrínseca del personaje daba para mucho más. En otras palabras, en vez de destacar la “normalidad” de Eichmann dentro de su amoralidad, la película pierde pie al intentar presentar al personaje como un calculador y sádico nazi, capaz de cometer personalmente los más abyectos crímenes.

De entre lo que más puede destacarse de la película, mencionaria la buena interpretación del personaje de Eichmann que ofrece el actor que lo encarna, Thomas Kretschmann, de lejos lo mejor del film, así como una correcta ambientación. Aunque personalmente me sigue gustando más la interpretación del personaje ofrecida por Stanley Tucci en “La Solución Final”.

En definitiva, pese a lo interesante del personaje que retrata y la cuestión de fondo que se plantea, Eichmann no pasa de ser un título discreto, con una factura general más propia de un telefilme. Pero, pese a ello y a que a la película no explota ni de lejos todas las posibilidades que ofrecía la historia, por su trasfondo presenta cierto interés.

Calificación: 5/10

lunes 25 de mayo de 2009

Naufragos (Lifeboat)

Naufragos (1944)

Tras el hundimiento de un carguero norteamericano que de dirigía a las Islas Bermudas, así como el del submarino alemán responsable del hundimiento, un solitario bote salvavidas acogerá a un grupo de supervivientes. A la única ocupante del bote, la famosa periodista Connie Porter (Tallulah Bankhead), pronto se le unen un variopinto grupo de náufragos rescatados del mar: el rudo marinero Kovac; el telegrafista Stanley, la enfermera Alice, el importante magnate de la industria Charles Rittenhouse; el cándido marinero Gus Smith (herido en una pierna), el camarero negro Joe, la señora Higgins que llega al bote con un recien nacido muerto, y por último, Willi, el capitán del submarino alemán, que ha sido el único superviviente del mismo. Mientras los supervivientes tratan de organizarse y buscar la mejor manera de ser rescatados, irán surgiendo entre ellos una serie de tensiones y enfrentamientos que pondrán en peligro la integridad del grupo.

A mi modo de ver, la grandeza de un cineasta no solo se mide por sus grandes obras, sino también por su capacidad para ofrecer algo diferente cuando se trabaja con una historia más tópica o convencional. No me cabe duda de que el gran Alfred Hitchcock era uno de esos directores tocados con la varita del genio creativo. Así lo demostró en productos, como Naufragos, aparentemente sencillos y que pueden considerarse “menores” dentro de su filmografía, pero que cuando uno los revisa, no puede dejar de admirar el sello inconfundible del mago del suspense. En ese sentido, partiendo de que “Naufragos” fue un film bastante conyuntural, realizado por Hitchcock en plena II GM en el contexto de la ingente labor propagandisitica realizada por los estudios de Hollywood en apoyo de la causa aliada, lo cierto es que es una película que trasciende su mera y superficial motivación propagandística, para convertirse en un intenso relato, a partes iguales, de drama humano y tensión psicológica excelentemente retratados en el celuloide.

Para realizar el guión del film, Hitchcock se basó en un relato del famoso escritor John Steinbeck, modificándolo para adaptarlo a las circunstancias bélicas del momento, mediante la introducción del personaje alemán, que será clave en el devenir de las relaciones entre el grupo de náufragos. Para dotar del mayor realismo posible a la historia, Hitchcock quiso filmar integramente desde el interior del bote (no se muestra ni un solo plano exterior) y aunque la película se rodó integramente en un tanque de agua en el interior de un estudio, sometió a los actores a un duro rodaje, ya que los intérpretes tuvieron que pasar gran parte del tiempo mojados (lo cual le costó a la protagonista sufrir dos pulmonías). Además, abundando en este realismo, el director decidió prescindir por completo de la música de acompañamiento, siendo el sonido de la flauta que toca el personaje del camarero negro la única banda sonora del film. Por otro lado, se planteaba el problema de introducir el ya habitual “cameo” de Hitchcock, quien –como seguro que saben los buenos aficionados al cine- tenía costumbre de aparecer brevemente en todas sus películas. Por razones obvias, en este caso no podía hacerlo como un extra, así que Hitch se sacó de la manga un truco bastante imaginativo para cumplir con su ritual: aparecer retratado en el anuncio de un tratamiento para adelgazar que aparece en el periódico que lee uno de los supervivientes a bordo de la barca.

Es interesante reseñar como Hitchcock, pese a lo reducido del escenario y las limitaciones de la trama, logra crear una inigualable atmósfera opresiva en torno a los personajes, gracias al uso in crescendo de una excelentemente dosificada tensión dramática, especialmente en las escenas que preceden a la desaparición de la madre del bebé muerto o a la amputación de la pierna del marinero herido. También es destacable el como se articulan las relaciones respecto a los personajes principales del film: la periodista con aires de diva, Connie Porter (muy bien interpretada por Tallulah Bankhead), cuya altivez inicial se irá degradando progresivamente conforme va perdiendo todas sus valiosas posesiones materiales; y por otra parte, el astuto, maquiavélico y cruel alemán, Willi, cuya doblez es otro de los aspectos que la película va descubriendo con excelente pulso, hasta el climax final.

Por lo demás, todos los elementos clásicos del cine hitchckoniano están ahí y son fácilmente reconocibles. Aparte de la mencionada carga de suspense y tensión sicológica, encontramos el elemento del erotismo, subrepticio pero latente, que se pone de manifiesto en la relación que se establece entre la periodista Porter y el rudo marinero Kovac. También se hace notar la poco disimulada misoginia del director a la hora de presentar a sus personajes femeninos, amén de su innovador aspecto visual, basado en el empleo casi constante de planos cercanos y medios de los personajes.

En definitiva, Naufragos pertenece a ese grupo de películas de Hitchcock que, aun estando un peldaño por debajo de sus mejores obras, son autenticos clásicos a descubrir o –como en mi caso- redescubrir. Una película que hay que ver y que no defraudará a los seguidores del mago del suspense.

Calificación: 7,5/10

lunes 18 de mayo de 2009

Espía por mandato (The Counterfeit Traitor)

Espia por mandato (1962)

La acción nos sitúa en Estocolmo, en 1942. Erik Ericsson (William Holden) es un importante importador de petroleo sueco con influyentes contactos comerciales y politicos en la Alemania nazi. Su vida se ve alterada cuando es incluido en la “lista negra” aliada y coaccionado por un agente del servicio secreto británico para que espíe para los aliados y los informe acerca de la producción de petroleo y las condiciones económicas en el interior de Alemania. Forzado por las circunstancias, Ericsson accede a suministrar información, sin embargo para ello deberá aparentar ser un colaboracionista, lo cual le costará el desprecio de su familia y amigos. No obstante, con la ayuda de otra agente, Marianne Mollendorf (Lili Palmer), una alemana católica y de fuertes convicciones antinazis, Ericsson se las arreglará para proporcionarles a los aliados una muy valiosa información sobre las fábricas alemanas.

La historia real del espía norteamericano de origen sueco Eric Ericsson, es una de esas historias que se prestan a ser llevadas al cine. Ericsson, que había adquirido la nacionalidad sueca en la década de los 30, se las arregló para establecer relaciones comerciales con industriales alemanes, y durante la contienda facilitó importante información al OSS sobre la producción de combustible sintético alemán gracias a sus frecuentes viajes de negocios a Alemania. La historia de este espía sirvió para inspirar en 1958 la novela "The Counterfeit Traitor" (algo así como “El Falso Traidor”), del escritor Alexander Klein, la cual fue retomada por el realizador George Seaton para elaborar el guión del film.

De lejos, lo mejor de esta película es la variedad de la temática que abarca, ofreciendo una historia que contiene no solo los tipicos elementos del cine de espionaje espionaje, sino también de drama, thriller y romanticos, además de ahondar en las motivaciones morales y personales de los protagonistas. También es destacable, a diferencia de otras películas de contemporaneas, “Espía por mandato” no elude mostrar la cara más sucia del mundo del espionaje, un mundo en el que, por ejemplo, los agentes británicos no dudan en amenazar y coaccionar al protagonista con tal de ganarlo para la causa. También es destacable como se nos muestran las motivaciones de los protagonistas, Eric y Marienne. El primero, como hombre de negocios, solo mira por su seguridad y la de su patrimonio, mientras que la segunda es la típica idealista convencida de combatir por una causa justa. El choque de caracteres entre ambos personajes es otro de los elementos muy bien desarrollados en el film.

También es reseñable la riqueza de las distintas subtramas que se introducen en la historia, especialmente la denuncia de la crueldad nazi, ejemplificada en el niño fanatizado por la ideología hitleriana, que no duda en denunciar a su propio padre a la Gestapo como traidor. A todo ello se une el buen hacer del elenco de actores, tanto por parte de los protagonistas, con un William Holden en uno de sus mejores papeles, y una muy convincente Lilli Palmer; como de los solventes secundarios que los acompañan, destacando entre ellos a Hugh Griffith, como el cínico y socarrón agente británico que recluta a Ericsson, y un joven Klaus Kinski, que da vida a un judío que trata de huir de los nazis.

En definitiva, “Espía por mandato” es uno de esos films de muy pulcra realización, buena puesta en escena y convincentes actuaciones. Sin llegar a ser una grandísima película, sí que es un título de sólida factura formal y artística, además de ser uno de los que más profundidad han dado al tema del espionaje en tiempos de guerra. Desde luego, es un título de los que hay que ver al menos una vez. Una película muy completa en todos los sentidos.

La Crítica de Reisman

Calificación: 7/10

lunes 11 de mayo de 2009

Operación Cicerón (5 Fingers)

Operación Cicerón (1952)

La acción no sitúa en Ankara, Turquía, 1943. Ulysses Diello (James Mason), el ambicioso e inteligente ayuda de camara del embajador británico en la capital turca se ofrece a los alemanes para pasarles información de alto secreto a cambio de importantes sumas de dinero. Tras convencer a Moyzisch, el agregado militar de la embajada alemana, de la utilidad de sus servicios, recibe el nombre clave de “Cicerón”. A partir de ese momento, Diello confiará sus actividades la condesa Anna Staviska (Danielle Derrieux), una aristócrata polaca exiliada, para ayudarle a preparar su fuga a Sudamerica una vez que haya reunido dinero suficiente, y antes de que los servicios secretos británicos descubran que está pasando información a los alemanes.

La historia de Eylesa Bazna, más conocido por su nombre en clave de “Cicerón”, es una de esas historias en las que la realidad desafía a la ficción. Nacido en Albania, en el seno de una familia humilde, Bazna se trasladó muy joven junto con su familia a Ankara, donde desempeñó el puesto de chófer en varias embajadas extranjeras. Unos años después, Bazna llegó a convertirse en ayuda de cámara del embajador británico Sir Hughe Knatchbull-Hugessen. Fue entonces, cuando, aprovechando su cercanía al embajador y su acceso a los documentos diplomáticos británicos, “Cicerón” ofreció sus servicios a los alemanes. Entre 1943 y 1944 Bazna le proporcionó al embajador alemán Von Papen importantes documentos confidenciales de los aliados, entre otros, las actas de la conferencia de Teherán, documentos relativos a las negociaciones aliadas con Turquía, e incluso documentación relativa a la Operación Overlord. Sin embargo, los alemanes no supieron hacer un uso adecuado de la valiosa información que les proporcionó Cicerón. En parte porque desconfiaban de la fiabilidad del espía, y también por los recelos personales existentes entre los principales receptores de la información: el ministro de asuntos exteriores Ribbentrop, el jefe de los servicios de seguridad Kaltenbrunner, y el propio embajador Von Papen.

Naturalmente, la película se basa en los hechos reales, relatados por el propio protagonista en su libro “Yo fui Cicerón”, los cuales el film respeta en gran medida. La producción corrió a cargo de la 20th Century Fox, que encargó la dirección al prestigioso realizador Joseph L. Mankiewicz, mientras que la redacción del guión corrió a cargo de Michael Wilson. Como apuntaba, la película nos muestra bastante fidedignamente los hechos que rodearon la entrega de información por parte de Cicerón a los alemanes, si bien añade algún elemento de ficción para hacer la trama más atractiva. El principal es la introducción del personaje de la condesa Staviska, con la que Cicerón planea escapar a Sudamerica, y que no existió realmente. Igualmente, para dar mayor emoción a la historia, el film se tomó la licencia de hacer ver que los servicios de espionaje británicos siguieron de cerca a Cicerón, aunque en la realidad esté abandonó voluntariamente el servicio en la embajada cuando la secretaria de Moyzisch, Nele Kapp, se pasó a lo aliados, poniendo en peligro su identidad secreta.

Desde el punto de vista cinematográfico, la película es bastante apreciable. Para empezar hay que destacar la brillante interpretación de James Mason en el papel Cicerón, dotando a su personaje del punto justo de refinamiento y ambiguedad moral, encarnando de esta forma al perfecto espía. Otro aspecto destacable radica en el guión del film, que sabe conjugar muy adecuadamente los elementos de acción e intriga, con algunas escenas de fino humor y unos diálogos muy bien elaborados. Por ejemplo, cuando Moyzizch le pregunta a Cicerón como es que pide el pago en libras, si la información que les pasa puede conducir a la victoria alemana, este le replica que para un condenado a muerte “Conocer el grosor de la soga no va a evitar que lo ahorquen”.

También es digna de reseñarse la ambientación en los escenarios reales (los exteriores se filmaron en Turquía) y la buena fotografía en B/N. Y por supuesto, no puede dejarse pasar por alto el desenlace final del film, que sirve de brillante colofón a la historia de “Cicerón”. En definitiva, “Operación Ciceron” es uno de esos films que, sin llegar a la categoría de Obra Maestra, merecen ocupar un lugar destacado por su esmerada factura formal y artística. Aun hoy, es de las más logradas películas del género de espionaje, y por supuesto, un título que definitivamente merece la pena revisar.

La Crítica de Reisman

Calificación: 7,5/10

miércoles 6 de mayo de 2009

Resplandor en la Oscuridad (Shining Through)

Resplandor en la oscuridad (1992)

Linda Voss (Melanie Griffith), una norteamericana de origen judio alemán, es contratada para trabajar en una oficina gubernamental al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Tras iniciar un romance con su jefe, Ed Leland (Michael Douglas) descubre que este es en realidad un agente del OSS. Cuando Leland desaparece en el curso de una misión secreta en Alemania, Linda convence a sus superiores para viajar alli y realizar una peligrosa misión de espionaje en Berlín haciéndose pasar por empleada doméstica de un alto jerarca del partido nazi. Pero el verdadero motivo del viaje Linda será el intento de reencontrarse con su amado.

Resplandor en la Oscuridad es una de esas peliculas que se notan hechas con las mejores intenciones, pero que, a la postre, se quedan en un producto absolutamente mediocre. Se aprecia de forma bastante clara que la película, dirigida por David Seltzer, con guión basado en una novela Susan Isaacs, se hizo con la intención de fundir los elementos clásicos del cine de espionaje, con la típica trama romántica de “amor en tiempos de guerra” que tanto gustan en Hollywood. En ese sentido se aprecian claras reminiscencias que van desde clásicos como “Casablanca” a otros films más recientes como “La calle del adiós”.

Sin embargo, en este caso el resultado final quedó bastante desdibujado, principalmente porque la película flojea en demasiados aspectos. El primero, y más importante reside en lo absolutamente inverosímil de la trama. La protagonista es una simple secretaria, que sin recibir entrenamiento alguno como agente secreto (más allá de ser aficionada a ¡las películas de espías!), es enviada en una misión ultrasecreta nada menos que a Alemania. Por otra parte, Leland, el agente del OSS es enviado allí sin saber hablar alemán… eso sin contar la carambola por la que Linda es despedida de casa del jerarca nazi, e inmediatamente contratada para ser la cuidadora de los hijos de un general alemán. En definitiva, una serie de dislates argumentales forzados hasta el máximo.

Pero aparte de eso, lo peor es que la película resulta infumable debido en gran medida a lo inadecuado de su reparto. Melanie Griffith está absolutamente cargante y fuera de sitio en su papel de intrépida enamorada metida a espía, realizando una de las peores actuaciones de su carrera. Y a Michael Douglas, por aquel entonces un actor en alza, se le nota a la legua que no termina de encontrarse a gusto interpretando al duro agente del OSS. Se salva un poco de la quema Liam Neeson, en el papel secundario de general alemán, aunque su personaje no de demasiado juego, al menos cumple.

Finalmente, si a las deficiencias en lo tocante a verosimilitud y reparto, añadimos una trama desarrollada de forma absolutamente plana y sin gracia, amén de un desenlace de lo más pasteloso que uno pueda imaginarse, se explica mejor el hecho de que este film se hicera acreedor en su día de 5 “Razzies” o antioscars, incluyendo el de peor película y peor actriz principal. Por rescatar algo de la quema, quizás puedan salvarse los decorados y la ambientación, pero el resto de este film, desde luego, no pasará precisamente a la historia del cine. Un título absolutamente prescindible y que, (si me permite el juego de palabras) en absoluto resplandece.


Calificación: 3/10

martes 28 de abril de 2009

Sin destino (Sorstalanság)

Sin destino (2005)

Gyorgy Köves, es un joven judío hungaro de catorce años residente en Budapest, cuya vida se ve repentinamente sacudida cuando su padre es enviado a un campo de concentración. Gyorgy comienza entonces a trabajar en una fábrica, hasta que un día es apresado en un control de carretera y enviado junto con otros judios al campo de concentración de Auschwitz. A partir de ese momento, el protagonista iniciará un duro periplo por varios campos de exterminio nazis, donde conocerá el horror, el hambre y las penalidades, aunque también aprenderá la importancia de valores como la esperanza, la dignidad o la amistad.

A estas alturas, teniendo en cuenta la cantidad de películas y documentales que se han hecho sobre el holocausto judío y el genocidio nazi, resulta bastante difícil ofrecer algo minimamente original o novedoso respecto a este infame episodio de la historia del S. XX. Pese a ello, el director de fotografía y realizador húngaro Lajos Koltai, ha ofrecido una de las más recientes aproximaciones al tema del genocidio nazi, adaptando la novela homónima de tintes autobiográficos escrita por el premio Nobel húngaro Imre Kertész, basándose en sus propias experiencias cuando fue deportado a un campo de concentración en 1944.

Apuntaba antes la dificultad de ofrecer algo novedoso a la hora de tratar el tema de holocausto, hecho por el que resulta doblemente meritorio el que “Sin destino” lo haya logrado en buena medida. En primer lugar, llama la atención el hecho de que no solo se denuncie la barbarie nazi, sino también la colaboración de buena parte de la población húngara, (ejemplificada en la escena en la que el policía húngaro trata de extorsionar a sus prisioneros judíos a cambio de agua) y también de aquellos presos de los campos que abusaron de sus privilegios a costa de sus compañeros. También es destacable que en su enfoque, y aun viviendo el horror de los campos, el personaje del joven Gyorgy aun encuentra lugar para la amistad, la ternura e incluso la alegría, unos matices que dotan de una inusitada humanidad a los personajes. Finalmente, también hay que reseñar la excelente recreación de los escenarios y la puesta en escena, la cual, unida a una magnífica fotografía (se aprecia aquí el oficio técnico de Koltai), la cual sirve para realzar el ambiente opresivo que se retrata, mediante el uso predominante de unos tonos de color apagados y cenicientos, que dotan de un innegable halo de veracidad a la narración.

Sin embargo, no todo alcanza la excelencia en este film. Lo cierto es que la historia acusa una marcada falta de ritmo en su primera hora, y también se resiente por el excesivo uso que se hace de las elipsis y “fundidos a negro” en su segunda mitad. Sin embargo, hay que reconocer que, tras el inicio un tanto plomizo, la película sabe remontar el vuelo conforme avanza la trama e ir captando gradualmente la atención del espectador, aunque el tono desapasionado de la narración hace que la historia no termine de fascinar completamente al espectador.

Por otra parte, el film se apoya en una muy buena interpretación del joven protagonista Marcell Nagy, bien secundado por el resto de actores; así como en unas secuencias bastante logradas. De entre estas destaca la que nos muestra la larga espera de los prisioneros en formación para un recuento obligados a permanecer en pie durante horas, mientras sus cuerpos extenuados se agitan intentando no perder el equilibrio, una bellísima metáfora visual soberbiamente filmada mediante la alternancia de planos cenitales y travellings laterales, secuencia que me pareció lo mejor del film.

Además, la buena factura estética de la película se ve respaldada por la banda sonora compuesta por Ennio Morricone, que acompaña bastante bien los momentos culminantes del film. En resumidas cuentas, “Sin destino” nos ofrece una nueva visión alternativa acerca del drama que sufrieron millones de seres humanos recluidos en los campos de concentración. Y lo hace ofreciendo una historia honesta y de hondura humana, y en la que se echa en falta principalmente algo más de continuidad en el ritmo de la narración, lo que hubiera elevado aun más su categoría cinematográfica. Con todo, no cabe duda de que se trata de una película bastante estimable y que resulta aleccionadora en más de un sentido.

Calificación: 6,5/10

martes 21 de abril de 2009

El tambor de hojalata (Die Blechtrommel)

El tambor de hojalata (1979)

Oscar Matzerah es un niño alemán que nace en la ciudad libre de Danzig en 1924. Pronto, Oscar dará muestras de ser muy especial, no solo por sus poderes vocales para romper vidrios con sus gritos, sino también por su rechazo al mundo del los adultos y su decisión de no seguir creciendo cuando cumple 3 años. Con la permanente compañía de un tambor de hojalata que le prometieron al nacer, Oscar será testigo privilegiado de toda una serie de acontecimientos incluyendo el advenimiento del nazismo, la invasión alemana, y las penalidades de la guerra.

Las adaptaciones cinematográficas de novelas y textos literarios en general siempre han sido difíciles, en parte porque no es lo mismo una historia contada para ser leida que para ser vista, y también porque tanto el cine como la literatura tienen sus propios lenguajes y recursos narrativos, no siempre compatibles y, en ocasiones, antagónicos. Viene a cuento esta reflexión porque viendo películas como “El tambor de hojalata” uno se da cuenta de lo difícil que es convertir una gran novela, como lo es el texto homónimo del escritor Gunter Grass (muy probablemente, su mejor obra) en una gran película.

Y ciertamente eso es lo que ocurre en este caso. Porque el film del realizador alemán Volker Schlöndorff no peca precisamente por apartarse del texto literario en el que se inspira, sino que más bien falla por querer ser demasiado fiel al mismo. Y esto es un problema porque es casi imposible trasvasar al cine una novela de una extensión considerable y con una estructura tan compleja y rica en matices como la que nos ocupa, sin que se pierda algo en el proceso. Mucho de esto ocurre en el caso de “El tambor de hojalata”, a todas luces una película bastante irregular y que se divididir en dos partes claramente diferenciadas.

Lo mejor de la película está en sus primeros tres cuartos de hora, con un arranque muy bien narrado que sirve de introducción a los personajes y la historia. En ese tramo, la película refleja a la perfección el espíritu de la novela, con una mezcla de elementos surrealistas y satíricos, empleando un tono narrativo que puede encuadrarse dentro del realismo mágico. También contiene esa parte las escenas más logradas del film como el sabotaje por parte de Oscar del mitín nazi, o cuando rompe las vidrieras de la iglesia con sus gritos. Sin embargo, conforme avanza el metraje, da la sensanción de que la película pierde fuelle, a la vez que va decayendo el interés de la historia, quizás porque quiere reflejar con demasiado detalle la novela, dejando de lado la precisión narrativa. Otro problema añadido es que da la impresión de que en su primera parte, que abarca la mitad de la novela, la película haya querido copiar minuciosamente los hechos que se cuentan en la novela, para luego precipitar de una manera bastante brusca los acontecimientos que se narran en la segunda mitad del libro. Por ello, el desenlace (al que se dedican apenas 40 minutos de los 140 totales) resulta un tanto deslavazado, incoherente y apresurado, especialmente si no se ha leído la novela.

Además, en más de un aspecto “El tambor de hojalata” es un film que no ha envejecido bien. Sin duda, en la época de su estreno debió impactar por su aroma de cine de vanguardia, y la escabrosidad de algunas de sus escenas, sacadas directamente del libro. Pero hoy día, para un público mucho más acostumbrado a los excesos visuales de todo tipo, lo cierto es que resulta mucho menos impactante. Con todo hay que reconocer que la película tiene aspectos bastante buenos como la ambientación, la fotografía, y el trabajo de los actores principales, todos ellos muy convincentes en sus respectivos papeles, con especial mención del niño David Bennent que da vida a un personaje sumamente complicado de interpretar como el de Oscar.

En definitiva, y pese a sus innegables defectos, “El tambor de hojalata” supone una digna adaptación de una de las novelas capitales del S. XX. No obstante, es una película que no termina de resultar redonda por los motivos antes expuestos. Un film que llenará a medias a los lectores de la novela, y que, muy posiblemente, dejará fríos al resto de espectadores.

Calificación: 6/10

lunes 13 de abril de 2009

Espias en la sombra (Les femmes de l'ombre)

Espias en la sombra (2008)

La acción nos sitúa en Mayo de 1944 pocas semanas antes del desembarco en Normandia. Louis Desfontaines es una agente francesa del SOE británico (Sophie Marceau) llamada para encabezar una peligrosa misión en suelo francés. Liderando junto a su hermano Pierre un comando formado por cinco mujeres, deberá liberar a un geólogo del servicio secreto, conocedor de los secretos del Día D, enviado por error a un hospital alemán en Normandia. Al mismo tiempo, un oficial de contraespionaje de la SS, el coronel Heindrich, intentará por todos los medios localizar al geólogo para sacarle la información que necesita para confirmar sus sospechas acerca de que Normandia será el lugar elegido por los aliados para desembarcar en Francia.

Las historias sobre la resistencia y el espionaje han servido tradicionalmente de fuente de inspiración para decenas de títulos ambientados en la II GM. En esta ocasión, esta nueva producción francesa del director Jean Paul Salóme supone una nueva aproximación a dicho tema con la particularidad de que se trata de una historia protagonizada por mujeres y que sirve de homenaje a la aportación femenina a la causa aliada. Una historia, por cierto, que parece entresacada de una novela de Ken Follet titulada “Alto Riego” con la que la película comparte muchas similitudes argumentales. Aunque, eso sí, las nacionalidades del jefe y miembros del comando (norteamericano y británicas, en la novela) han sido convenientemente cambiadas para que sea una historia netamente francesa. Y para que no falte la dosis de corrección política de rigor en estos tiempos, la película rinde homenaje a las mujeres que ayudaron de una u otra forma al triunfo de la causa aliada en la II GM.

Lo primero que llama la atención del film es comprobar –para sonrojo de la industria cinematográfica patria- como un pais europeo como Francia puede igualar a las más caras producciones hollywoodienses en lo tocante a los aspectos técnicos. En ese sentido, la película resulta sobresaliente en cuanto ambientación, fotografía y efectos especiales, y demuestra que el cine europeo no tiene nada que envidiar al norteamericano a la hora de producir films con una puesta en escena espectacular. Sin embargo, y curiosamente, al menos en este caso, “Espias en la sombra” no solo trasvasa al cine europeo los mejores aspectos del norteamericano, sino también sus defectos. Y digo esto porque entrando a valorar la calidad intrínseca del film, lo cierto es que este falla en más de un aspecto.

En primer lugar, la historia tiene un desarrollo bastante convencional y plano, con una sucesión de escenas acción y fuegos de artificio que no están debidamente conectadas con una parte discursiva medianamente elaborada o algún tipo de tensión dramática que sirva de engarce para las sucesivas escenas de acción. Los personajes, asimismo, resultan bastante estereotipados (el coronel nazi malvado, la abnegada luchadora, la mujer dispuesta al sacrifico torturada por su pasado… etc) y no aportan nada nuevo. Finalmente –y lo que es peor tratándose de un film de acción- pese a que pasan muchas cosas en pantalla a lo largo de sus casi dos horas de metraje, lo cierto es que el interés de la historia decae muy rápidamente, e incluso se hace aburrida en más de un momento. Por lo demás, el desarrollo de la trama no aporta nada (absolutamente, nada) nuevo al género, por lo que el espectador asiste más con resignación que con interés al mismo.

Por ello, y pese a la brillante factura formal que presenta el film, “Espías en la sombra” se queda en un tópico film de acción y aventuras bélicas al uso, que sirve también de vehículo para el lucimiento de la belleza de Sophie Marceau, y del resto de actrices, que en general cumplen bien sus papeles, aunque estos no den demasiado de si. Pero quien espere encontrar cierto rigor histórico o profundidad argumental, mejor que elija otra película. Si algo demuestra este tipo de cine, es que –como apuntaba antes- las producciones europeas pueden ya igualar a las norteamericanas en cuanto a medios de producción, ahora solo faltan buenas historias que respalden y den profundidad a la excelencia técnica.

Calificación: 5,5/10

miércoles 8 de abril de 2009

El Ogro (Der Unhold)

El ogro (1996)

Abel Tiffauges (John Malkovich) es un niño huerfano introvertido y apocado que pierde a su único ámigo debido a un incendio en el hospicio. Años después, ya de adulto, Abel vive trabajando como mecánico en las afueras de París, relacionándose casi únicamente con niños y animales. La vida de Abel se ve truncada cuando es acusado de agredir sexualmente a una niña, pero la invasión alemana hace que sea enviado al frente en vez de ir a la cárcel. Sin embargo pronto es capturado y enviado como prisionero de guerra a realizar trabajos forzados en Prusia Oriental. Alli, de manera casual trabará conocimiento con el jefe de guardabosques del Reich, y a través de este, acabará siendo miembro del pabellón de caza del mariscal del aire Herman Goering. Finalmente, tras una serie de peripecias, Abel terminará por actuar como reclutador en la Napola del Castillo de Kaltenborn, donde cientos de jovenes alemanes se forman para ser la futura élite del III Reich.

Realizada en forma de coproducción europea entre Alemania, Francia y Gan Bretaña, “El ogro” supuso la adaptación para la gran pantalla de una novela del escritor francés Michel Tournier titulada “El rey de los alisios”, bajo la direccion del realizador alemán Volker Schlöndorff. Lo primero que llama la atención de “El ogro” es que se trata de un film un tanto atípico, quizás por el tono marcadamente poético que adopta la historia, y porque supone un viaje a las entrañas de Alemania durante la II GM, además de constituir una ácida reflexión sobre la naturaleza humana en general y el nazismo en particular. Toda la historia gira en torno al personaje central, Abel, muy bien interpretado por John Malkovich, dando vida al “ogro”, que es también narrador en primera persona, a la vez que eje fundamental de la historia.

En cuanto a la valoración del film, he de decir que este me ha parecido un tanto irregular. No cabe duda que el marco histórico que abarca y la perspectiva usada para narrar la II GM y la caida de la Alemania nazi desde dentro es bastante interesante a la vez que relativamente novedosa. Sin embargo, en mi opinión, la película no termina de hilvanar bien los distintos temas que apunta, ni tampoco sabe encontrar el tono adecuado de la narración, que se queda a medio camino entre la fábula poética y lo realista sin terminar de decantarse por ninguno de los dos estilos. Asimismo, el personaje de Abel da la impresión de resultar un tanto plano, algunos matices más a la hora de describir su personalidad habrían sido de agradecer. A esto se le añade que –como suele ser habitual en el cine alemán- el ritmo de la narración no es demasiado vivo, y aunque sus dos horas de duración no llegan a hacerse pesadas, si que acusa algún que otro bajón, aunque en el ultimo tercio de metraje vuelve a levantar el vuelo.

No obstante, hay que reconocer que la película tiene una ambientación sobresaliente, y algunas escenas logradas como por ejemplo las de la fiesta de caza en el pabellón de Goering o el desfile nocturno de antorchas en Kaltenborn y el subsiguiente diálogo del Conde con Abel acerca del nazismo. También es destacable el poético monólogo final que sirve de epílogo a la historia, posiblemente lo mejor de la misma:

Había una vez un marinero que en medio de una tormenta marina, teniendo miedo de morir en pecado, cargó sobre sus hombros a un niño, esperando que al salvar al muchacho se salvaría a sí mismo, pues la inocencia del niño le ayudaría a obtener la misericordia de Dios. Recordad siempre que estáis bajo el signo de san Cristobal: sois portadores de niños. Recordad que mientras llevéis a un niño, podréis eludir el mal refugiándoos bajo el manto de la inocencia, atravesaréis ríos, tempestades, podréis atravesar incluso las llamas del pecado.

En resumen, “El Ogro” es una típica producción europea que se sigue con interés, aunque no con apasionamiento. Un film quizás un tanto fallido en cuanto a sus planteamientos, pero de más que correcta factura y con una temática bastante atractiva. Por ello, aunque no termine de desarrollar plenamente todo lo que apunta, merece la pena verse.

Calificación: 6,5/10

miércoles 1 de abril de 2009

Morituri

Morituri (1965)

La acción no sitúa en 1942. Robert Crain, (Marlon Brando) es un pacifista alemán exiliado en la India, que es reclutado a la fuerza por el Servicio Secreto Británico, para una misión secreta. La misión de Crain consistirá en infiltrarse, haciéndose pasar por un oficial de la SS, en el Ingo, un mercante que transporta una importante carga de caucho cuya confiscación interesa mucho a los aliados, con la finalidad de sabotear el barco para facilitar su captura. Pronto Crain descubrirá que además de a los peligros de su arriesgada misión, habrá de enfrentarse también al Capitán Mueller (Yul Brynner), el oficial al mando del buque, un hombre de ideas antinazis, pero decidido a cumplir su misión de conducir el barco hasta su destino a toda costa.

Morituri te salutant! era la frase con la que los gladiadores se dirigían al emperador romano antes de lanzarse a luchar a muerte, y de cuyo enunciado la película toma su título. Dirigida por competente realizador austríaco Bernard Wicki (director de la magnífica "El puente"), con guión basado en una novela de Werner Luedecke. Hay que decir que Morituri es una de esas películas que, a priori, reunía todos los elementos necesarios para convertirse en un clásico. En primer lugar, por el hecho de contar con un reparto sobresaliente con dos grandes de la pantalla como Brando y Brynner, amén de contar en la dirección con un realizador de talento como Bernard Wicki. Todo ello aderezado con una Banda sonora compuesta para la ocasión por el maestro Jerry Goldsmith, y una excelente fotografía en B/N merecedora de una nominación al oscar.

Sin embargo, y pese a contar con tan buenos mimbres, Morituri pasó bastante desapercibida para crítica y público en la época de su estreno, y aun hoy día es uno de los títulos menos conocidos dentro de la filmografía de Brando, lo cual, viendo la película resulta bastante comprensible. No se puede negar que la historia tiene un punto de partida interesante y que tiene escenas y diálogos bastante logrados. No obstante, la película falla en varios aspectos, que impiden que esta sea redonda. En primer lugar hay que señalar que el desarrollo de la trama se va haciendo más intrincado conforme avanza el film, mezclando una serie de elementos de espionaje, acción, antibelicistas… etc. Pero esta mayor densidad narrativa repercute negativamente en cuanto al interés de la historia, de forma que esta se va haciendo más complicada, a la par que monótona y reiterativa. A mi modo de ver, le falta algo más de pulso narrativo para enganchar al espectador, y sobre todo, para mantener el interés lo largo de sus más de dos horas de metraje, que llegan a hacerse largas.

Por otro lado, el aspecto interpretativo no es todo lo brillante que cabría esperarse. Yul Brynner cumple con corrección en su papel (un tanto arquetípico) de hombre atrapado en el dilema que se plantea entre su sentido del deber y su moralidad, aunque lo hace sin excesivo lucimiento. Marlon Brando, por su parte, estaba en una de las fases más bajas de su carrera interpretativa cuando participó en esta película, y la verdad es que su actuación no pasa de discreta, excesivamente hierática y muy alejada, desde luego, de sus mejores papeles.

En definitiva, “Morituri” se queda en un título correcto, filmado, eso sí, con unos medios bastante importantes. Sin embargo tales medios no ocultan el hecho de que la historia que cuenta, en principio interesante, quede sepultada por la hipertrofia narrativa que atenaza el desarrollo argumental del film. Una película que puede considerarse fallida, aunque posiblemente gustará a los mitómanos seguidores de Brando, pero que no pasa de discreta en cuanto a su calidad cinematográfica.

Calificación: 5,5/10

martes 24 de marzo de 2009

Guadalcanal (Guadalcanal Diary)

Guadalcanal (1943)

La acción nos sitúa en 1942. Un grupo de infantes de la 1ª división de marines es trasladado a bordo un barco con un destino desconocido. Sin embargo, pronto se conoce que el destino es la captura de Guadalcanal, una de las más grandes islas de las Salomón, y de valor estratégico por causa de un aerodromo que los japoneses intentan poner en funcionamiento dentro de la isla. A través de las vivencias de varios de los marines participantes en la batalla, como el recluta hispano Jesús Alvarez (Anthony Quinn), el jovencisimo recluta Johnny Anderson (Richard Jaeckel); o el duro sargento "Taxi" Potts (William Bendix); la película nos narra las vicisitudes de la dura lucha que a lo largo de varios meses tuvo lugar por el control de Guadalcanal.

Durante los años de la contienda, y especialmente a partir de la entrada de Estados Unidos en guerra, todos los grandes estudios de Hollywood desarrollaron una intensa actividad propagandística en apoyo de la causa aliada. Esta labor se tradujo en un buen número de films bélicos en los cuales naturalmente se trataba de ensalzar el valor de los combatientes, aunque también de describir los hechos que se iban produciendo en el campo de batalla. Dentro de este grupo de películas, de entre las cuales pueden mencionarse, por ejemplo, "Bataan" o “30 segundos sobre Tokio”, se encuadra “Guadalcanal”.

El film, basado en el libro “Guadalcanal Diary”, relato periodístico sobre la batalla escrito por corresponsal de guerra Richard Tregaskis, se rodó con una extraordinaria rapidez e inmediatez respecto a los hechos que cuenta. Baste decir que la batalla de Guadalcanal concluyó en Noviembre de 1942 y la película se estrenó menos de un año después, en Octubre de 1943. Pese a lo apresurado del rodaje y las limitaciones presupuestarias, el apoyo que el ejército y el cuerpo de marines prestaron a la producción posibilitó que esta pudiera llevarse a buen término en ese tiempo record.

Y lo cierto es que “Guadalcanal” es una de esas películas que sorprenden porque dan la impresión de haberse adelantado a su tiempo en más de un aspecto. Y digo esto porque el film refleja bastante bien los hechos reales y las condiciones que rodearon a la lucha en Guadalcanal, desde el desembarco inicial sin oposición, pasando por la fácil captura del aeródromo “Henderson Field”, hasta la dura lucha por derrotar a los japoneses en el interior de la isla. Pero además la película no se queda ahí sino que se preocupa ahondar en los sentimientos y motivaciones de los personajes, lo cual dota a la película de una cierta profundidad argumental normalmente ausente otras producciones similares. El hecho de que la historia esté basada en un relato de primera mano sobre la batalla se nota, y le confiere a la película un tono de veracidad semidocumental muy de agradecer. Por otra parte las escenas de combate, pese al tiempo transcurrido, están bastante bien filmadas, y aun hoy resultan convincentes, algo que no puede decirse de muchos otros films bélicos contemporáneos.

En el aspecto interpretativo, destaca la presencia en uno de los papeles principales de un joven Anthony Quinn, que ya comenzaba a dar muestras de su carisma como actor. El resto de actores del reparto cumplen bien sus papeles, quizás un tanto arquetípicos, pero correctamente dibujados. Sorprende también la crudeza de ciertas escenas teniendo en cuenta la época de su filmacion, especialmente cuando aparecen los primeros prisioneros japoneses, de aspecto famélico y tembloroso, y un marine pregunta: ¿Y contra estos monos luchamos? o el ametrallamiento del francotirador japonés abatido. Otro aspecto que me gustó es que el film no elude en ningún momento contemplar los aspectos más duros de la lucha en la isla, y en especial la ausencia de todo triunfalismo gratuito, optando por un acentuado realismo a la hora de describir las condiciones reales de los combates en Guadalcanal.

En resumidas cuentas, y dejando de lado los aspectos propagandísticos del film y algunas limitaciones impuestas por la época de su filmación, “Guadalcanal” puede considerarse un más que digno film bélico que ha resistido bastante bien el paso del tiempo. En muchos aspectos tiene poco que envidiar a producciones más recientes como “La delgada linea Roja”. Un film que seguró que gustará a los aficionados al cine bélico en general, y un pequeño clásico del género a descubrir.

Calificación: 6,5/10

martes 17 de marzo de 2009

Tener y no tener (To have and have not)

Tener y no tener (1944)

La acción nos sitúa en la isla francesa de la Martinica, en 1940 poco después del armisticio franco-germano. Harry Morgan (Humphrey Bogart) es un cínico capitan de barco dedicado junto a su amigo Eddie (Walter Brennan) a alquilar su embarcarción con fines de recreo para turistas. Aunque en principio Morgan solo desea cuidar de si mismo y no involucrarse en política, tras iniciar un romance con la atractiva Mary Brown (Lauren Bacall), acepta un peligroso encargo. Tras ser contactado por la resistencia, Morgan aceptará trasladar en a bordo de su barco a la isla a un importante representante de la Francia Libre del general De Gaulle.

Hay ocasiones en las que el trasfondo de la realización de una película es tan o más interesante que la película en sí. En el caso de “Tener y no tener” esto es perfectamente cierto. Primero, por como se gestó el proyecto del film, ya que al parecer tuvo su origen en una apuesta entre Ernest Hemingway y el magnate Howard Hawks, cuando éste le aseguró al escritor a que era capaz de adaptar al cine su peor relato, convirtiendolo en una gran película. Heminghway aceptó el desafio y le vendió los derechos de su novela de ambiente caribeño “To Have and to Have not” a Hawks. Este, que solía hacer siempre las cosas a lo grande, dispuso que una gran estrella como Humphrey Bogart tuviera el papel principal, además de contratar a todo un premio nobel de literatura como William Faulkner para encabezar el equipo de guionistas que iba a elaborar el guión del film. Pero sobre todo, Hawks tuvo la buena vista de contratar a una jovencísima actriz debutante para darle la réplica a Bogart: una chica delgada y de mirada penetrante llamada Lauren Bacall. La química entre los dos protagonistas no solo fue perfecta, sino que además surgió entre ellos un romance durante las primeras semanas de rodaje, y la pasión entre ambos fue tan evidente que Hawks dio ordenes de aprovechar el tirón y reescribir el guión (que se iba preparando prácticamente sobre la marcha) para darle más protagonismo a Bacall.

Además, la trama de la novela original de Heminghway, que se centraba en el tráfico de ron en torno a la isla de Cuba, fue bastante modificada para no ofender al régimen cubano de Batista, por aquel entonces aliado de EEUU. De este modo, y muy oportunamente, se trasladó la acción a la Martinica francesa, con una historia sobre la organización de la Francia Libre como trasfondo. Básicamente, se trataba de repetir el mismo esquema del gran éxito de Bogart en “Casablanca”, con la que “Tener y no tener” presenta más que evidentes paralelismos y similitudes argumentales.

En ese sentido, no puede decirse que “Tener y no tener” brille especialmente por su originalidad en cuanto a sus planteamientos, y creo que incluso resulta reiterativa con respecto a su ilustre predecesora. Bogart repite aquí su papel de hombre aparentemente cínico, egoísta y descreido, pero que acaba luchando por una buena causa, y la acción se sitúa nuevamente en el ambiente colonial de la Francia de Vichy. Sin embargo, personalmente opino que este intento de emular la fórmula de “Casablanca” resulta fallido. La historia no tiene el mismo calado de aquella, ni los personajes desprenden el mismo magnetismo. Es verdad que el carisma interpretativo de Bacall llena la pantalla, y que no faltan algunos diálogos brillantes, especialmente en las escenas que comparte el dúo protagonista. Además el ritmo narrativo es desigual, con algún que otro bajón bastante acusado en la parte central del metraje, el cual se hace un poco largo, pese a lo ajustado de su duración (95 minutos).

En definitiva, y pese a que algunas críticas hablan de “Tener o no tener” como uno de los mejores clásicos, personalmente la encuentro solo correcta, aunque digna de ser recordada por el gran debut que hizo Lauren Bacall. Pero para mi gusto está lejos de los grandes clásicos de la época.

Calificación: 6/10

viernes 13 de marzo de 2009

Cuando hierve la sangre (Never so few)

Cuando hierve la sangre (1959)

Birmania, 1942. El Capitan Tom Reynolds (Frank Sinatra) lidera junto con su colega británico De Mortimer (Richard Johnson) un grupo operativo del OSS encargado de dirigir las operaciones de pequeñas unidades birmanas de la tribu Kachin contra las fuerzas ocupantes japonesas en el norte de Birmania. Mientras pasa unos días en el Cuartel General, Reynolds conoce a Carla Vasari (Gina Lollobrigida) una atractiva mujer emparejada con un rico comerciante, surgiendo un apasionado romance entre ambos. De vuelta a la jungla, el convoy de abastecimiento del grupo de Reynolds sufre un ataque por sorpresa, descubriendose tras el mismo que los responsables del ataque no eran japoneses, sino un grupo de soldados chinos nacionalistas en una incursión de saqueo.

Realizada por el director John Sturges, con un guión basado en el Best-Seller de Tom Chamales titulado "Never So Few", una novela basada en un incidente real ocurrido en Birmania durante la guerra. “Cuando Hierve la sangre” es el típico ejemplo de una película con un reparto deslumbrante claramente desperdiciado, y que naufraga en una producción mediocre. Tras hacerse con el papel principal, Frank Sinatra quiso hacer del film un vehículo de lucimiento para él y sus compañeros del famoso “Rat-Pack”, pero unas imprudentes declaraciones en una entrevista de Sammy Davis Jr. afirmando que era mejor cantante que Sinatra, hizo que este lo descartara inmediatamente. En cierto modo fue una suerte, ya que su lugar fue ocupado por un casi debutante Steve McQueen, que prácticamente roba cada plano en el que aparece. También se contrató a la debutante actriz italiana Gina Lollobrigida, que ya apuntaba maneras de Sex Symbol y que acababa de dar el salto a Hollywood. Además, el reparto se completó con una pléyade de magníficos secundarios como Charles Bronson, Richard Johnson, o Paul Henreid (el Victor Lazlo de “Casablanca”), aparte del ya citado McQueen.

Sin embargo, y pese a su espectacular reparto, la película falla en demasiados aspectos. En primer lugar, pese a un arranque bastante prometedor que muestra a los hombres de Reynolds en acción, emboscando en la jungla a una unidad japonesa, pronto la historia deriva hacia un tópico melodrama romántico (como no) entre los personajes de Sinatra y Lollobrigida. La química entre ambos actores es prácticamente nula, y el personaje de Carla carece de todo interés, más allá de ser una bonita figura decorativa. Esta subtrama romántica tiene un peso apabullante en la historia, y aparte de ser aburrida, no aporta prácticamente nada más allá de servir de excusa para lucir el palmito de la protagonista. Además los diálogos entre Sinatra y Lollobrigida son de los más espurio y superficial que uno pueda imaginar, sin que la interpretación de ambos llegue a brillar en ningún momento, lo que se traduce en bastantes minutos de aburrimiento.

Afortunadamente, los aspectos bélicos del film están más logrados y lo salvan del naufragio total. Las secuencias de acción son de tipo “no sangrientas”, pero en general resultan creíbles. Destacaría especialmente las escenas de la jungla, que logran reflejar aceptablemente bien el clima de desánimo, penalidades y aislamiento que caracterizaba ese tipo de guerra en zonas insalubres y remotas como la selva birmana. La ambientación también está muy lograda, pues no en vano la película se filmó en las localizaciones reales de Birmania, lo cual redunda en el realismo de los paisajes y escenarios exteriores.

En resumidas cuentas “Cuando hierve la sangre” ofrece una hora larga de plúmbeo melodrama romántico, y algo más de media hora de correcta película bélica. Es seguro que había mimbres para ofrecer un producto más decente, sobre todo con un director como Sturges (que poco después filmaría la estupenda “La Gran Evasión”) al frente. Pero al final la película merece más recordarse por su reparto y por la revelación de Steve McQueen como gran actor más que por la historia que cuenta. Una película fallida sobre todo por causa de su plúmbea parte romántica, aunque con algún ramalazo de buen cine bélico que la salvan del desastre total.

Calificación: 5/10

martes 10 de marzo de 2009

Una tumba al amanecer (Counterpoint)

Una Tumba al amanecer (1967)

La acción nos sitúa en Bélgica, en Diciembre de 1944. Mientras la orquesta del director famoso director sinfónico Lionel Evans (Charlton Heston) actúa para las tropas del frente, se produce la ofensiva alemana en Las Ardenas. Cuando los miembros de la orquesta intentan escapar, son capturados por los alemanes y trasladados como prisioneros a un castillo medieval donde tiene su cuartel el General Schiller (Maximilian Schell), un autoritario oficial que resulta ser admirador de Evans. Mientras Schiller trata de reanudar la ofensiva de sus fuerzas, le propone a Evans que junto con los miembros de su orquesta le ofrezca un concierto para entretener a los oficiales alemanes. Sin embargo, la negativa de Evans a ceder a las intenciones alemanas hará que se enfrente al resto de músicos de su orquesta, encabezados por Victor (Leslie Nilsen) quienes desean tocar para los alemanes para salvarse del despiadado Coronel Arndt, empeñado en ejecutar a todos los prisioneros.

Una tumba al amanecer” (traducción más que libre del título original “Contrapunto” que hace referencia a dicho término musical) supuso la adaptación para la gran pantalla de la novela titulada The General (“El general”), del escritor Allan Sillitoe. La película abarca una curiosa mezcla de géneros, con elementos de cine bélico, algún toque de thriller, y por supuesto, con un importante componente musical. Este último aspecto puede considerarse el más destacable de la película ya que su banda sonora del film incluye muchas de las más famosas piezas de música clasica de autores como Beethoven, Brahms o Schubert. Entrando a valorar el film, lo primero que destaca es su buen reparto pues en los papeles principales nos encontramos con Charlton Heston y Maximillian Schell (interpretando por enésima vez a un oficial alemán) acompañados por un Leslie Nielsen en un papel muy alejado de los que suele interpretar en sus más recientes comedias alocadas.

Hay que reconocer que el punto de partida de la historia es ciertamente original, y que el inicio de la historia se sigue con interes. Sin embargo, el desarrollo del argumento se me hizo un tanto envarado, y da la impresión de que no termina de fluir con naturalidad. Igualmente, el choque de caracteres entre los personajes de Evans y Schiller, a priori otro de los puntos fuertes de la historia, comienza bien, pero un guión poco imaginativo hace que no termine de resultar lo suficientemente interesante como para compensar la falta de ritmo de la trama principal. También hay que decir que algunas de las situaciones que se plantean, especialmente en lo tocante al interés de Schiller en organizar el concierto en medio de una ofensiva, no resultan del todo creíbles. Afortunadamente la película remonta algo en vuelo en su parte final, aunque en mi opinión el climax narrativo se prolonga demasiado, lo que le resta intensidad dramática al mismo.

En definitiva, “Una tumba al amanecer” se queda en un título de decente factura, pero algo fallido en lo tocante a su desarrollo argumental. No puede decirse tampoco que las intepretaciones de los protagonistas sean especialmente memorables, pese a lo cual, se puede rescatar su parte musical y lo original de su punto de partida argumental. Por lo demás, está bastante lejos de ser una película redonda. Puede considerarse un título menor dentro de la filmografía del gran Charlton Heston.

Calificación: 5,5/10

martes 3 de marzo de 2009

Bajo diez banderas (Sotto dieci bandiere)

Bajo diez Banderas (1960)

La acción nos sitúa en 1940. El almirantazgo británico se halla desconcertado ante una serie de hundimientos de mercantes sin que se sepa la causa. Tras algunos hundimientos, se descubre que el responsable es un buque de superficie alemán que opera como corsario. Decidido a acabar con la amenaza de este buque, el Almirante Russel (Charles Laughton) moviliza a las unidades disponibles para dar caza al corsario. Sin embargo, el Capitan Rogge (Van Heflin), capitán del crucero auxiliar Atlantis, se muestra como un adversario tremendamente astuto y escurridizo usando todo tipo de argucias para enmascarar su barco haciendolo pasar por una nave mercante.

Durante los primeros meses de la II guerra mundial los buques corsarios alemanes fueron los protagonistas de una corta, pero intensa, campaña marítima contra el tráfico mercante aliado a lo largo de los océanos. Uno de esos corsarios fue el crucero Atlantis que logró destruir 22 mercantes aliados, sembrando el terror en las lineas de navegación británicas. Finalmente, enviado a reaprovisionar de combustible al submarino U-126, el Atlantis fue localizado y hundido en el Atlantico Sur el 22 de noviembre de 1941 por el crucero pesado británico Devonshire.

Realizada como coproducción italo-americana, “Bajo diez banderas” se encargó de trasladar a la gran pantalla la historia del Atlantis y de su carismático capitán, Rogge. Este era un marino a la vieja usanza, un hombre de honor acrisolado y extremadamente respetuoso con las leyes internacionales, tal y como aparece retratado en el film, personaje, por cierto que puede considerarse uno de los primeros en romper con el tópico de "nazis fanáticos" tan recurrente en las películas bélicas coetaneas. Como era usual en aquella época la producción contó con la presencia de dos actores de Hollywood en un momento bajo de sus carreras, en este caso el gran Charles Laughton (en uno de sus últimos papeles) y Van Heflin. Tanto por su temática argumental como por su desarrollo, la película entronca directamente con otros títulos similares como “Hundid el Bismarck” y “La Batalla del Rio de la Plata”, si bien en este caso contando con unos medios de producción más modestos.

Pese a ello, no puede negarse que la película está hecha con oficio, y sabe suplir su escasez de presupuesto ofreciendo una historia bien contada y desarrollada con pulso narrativo adecuado. Por lo demás, la película ofrece, además de los elementos típicos de las películas de guerra naval, una subtrama de espionaje, que nos muestra los intentos aliados por hacerse con el mapa secreto del alto mando naval alemán en Paris. Las escenas navales no están mal, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias, que se aprecian especialmente en el uso de imágenes de relleno sacadas de documentales de combates navales reales. En cuanto a las actuaciones de los protagonistas, Van Heflin compone un creible personaje como el capitán Rogge, mientras que la interpretación de Charles Laughton en el papel del Almirante Russel me pareció un poco sobreactuada, y desde luego, lejos de los mejores papeles de este gran actor.

En resumidas cuentas, Bajo diez banderas es una película que seguramente hará pasar un buen rato a los aficionados a los temas navales y al cine de aventuras. Pese a su ausencia de pretensiones, es una película razonablemente entretenida y de aceptable factura pese a su modestia de medios.

Calificación: 6/10

miércoles 25 de febrero de 2009

Escarlata y Negro (The Escarlet and the Black)

Escarlata y negro (1983)

La acción nos sitúa en Roma, tras la ocupación de la ciudad por tropas alemanas en 1943. El coronel de la SS Herbert Kappler (Christopher Plummer) recien nombrado nuevo jefe de la Gestapo en la ciudad, decidido a acabar con las actividades de la Resistencia en la capital italiana. Por su parte, Monseñor Hugh O’Flaherty (Gregory Peck), es un sacerdote irlandés perteneciente al Santo Oficio del Vaticano, que dedica todos sus esfuerzos a ocultar soldados aliados evadidos y familiares de la resistencia italiana para ayudarles a escapar de los alemanes. Pronto, Kappler comenzará a sospechar de O´Flaherty, trabándose entre ambos hombres una intensa rivalidad.

Puede decirse que Escarlata y Negro fue ciertamente atípico, ya que, pese a tratarse de una producción hecha para la televisión, tanto por su despliegue de medios de producción como por su calidad, es un film perfectamente equiparable a cualquier producción hecha para la gran pantalla. La historia que nos cuenta se basa en una novela publicada en 1967 por el escritor J. P. Gallagher titulada The Scarlet Pimpernel of the Vatican (La pimpinela escarlata del Vaticano). En dicha novela se narraba la historia real de Monseñor O´Flaherty, cuyas actividades clandestinas durante la guerra habían sido de mucho valor para rescatar a decenas de personas en peligro de ser detenidas por los alemanes. Por tanto, era una historia que claramente se prestaba para ser llevada al cine.

Como apuntaba antes, pese a tratarse de un telefilm (ganador, por cierto, de 3 premios Emmy), “Escarlata y Negro” tiene toda la apariencia de una gran producción convencional. Destaca en primer lugar, la presencia de dos grandes intérpretes como Gregory Peck y Christopher Plummer, que bordan sus respectivos papeles de luchador sacedorte y cruel oficial de la Gestapo respectivamente. También llama la atención la cuidada ambientación de los escenarios y exteriores, con muchas escenas filmadas en las localizaciones reales de Roma y el Vaticano. Pero por encima de todo, el film destaca por el sobresaliente duelo interpretativo entre Peck y Plummer, que llena la pantalla de una manera abrumadora, especialmente en las escenas que comparten. Un mano a mano actoral que por momentos recuerda al no menos memorable de Laurence Olivier y Michael Caine en “La Huella”. De entre todas las escenas que comparten los dos grandes actores me quedaría especialmente con dos: el primer encuentro de Kappler y O´Flaherty a la salida del teatro de la Ópera, y la parte del desenlace, con el duelo dialéctico entre los protagonistas, en la que Kappler termina apelando a los sentimientos cristianos de su acérrimo rival para conseguir su ayuda.

Además, la película ofrece una buena visión general de la situación en Roma durante los meses de ocupación alemana, y de las actividades clandestinas de la Resistencia durante ese periodo. Todo ello muy bien aderezado con la banda sonora compuesta por el siempre eficaz Ennio Morricone, que acompaña muy bien a la historia. Por ponerle algún “pero” quizás se le puede achacar algún que otro pequeño bajón de ritmo, y que, debido a la extensión de su metraje (casi 140 minutos) puede hacerse un poco larga, pese a que el ritmo narrativo es sostenido, por lo que la historia no llega a aburrir en ningún momento. Otro aspecto a su favor es el de que la mayoria de personajes reales que aparecen como Kappler, el Papa Pio XII, el General Wolf (jefe de la SS en Italia aunque aparece en el film con otro nombre) o el mismo Himmler son retratados de una manera bastante creíble y fidedigna.

En definitiva “Escarlata y Negro” es un telefilm que supera ampliamente a otras producciones de su estilo, quizás no especialmente sobresaliente en ningún aspecto, pero hecho con mucho oficio. Un título que no viene mal revisar de vez en cuando y que sobre todo merece ser recordado por la brillante actuación de su dúo protagonista.

Calificación: 7/10

viernes 20 de febrero de 2009

Camarada (Paisà)

Camarada (1946)

A lo largo de seis historias, narradas en forma de episodios independientes, la película nos muestra distintos hechos sucedidos durante la campaña en el frente Italiano, desde el desembarco en Sicilia hasta la lucha en el Valle del Po, y las peripecias de una serie de personajes anónimos involucrados de una u otra manera en los sucesos históricos de dicha campaña.

Después de rodar “Roma, ciudad abiertaRoberto Rossellini continuó con “Paisà” la trilogía “de guerra” que había iniciado con aquel film. El éxito inesperado y la muy buena acogida entre la crítica que había tenido en EEUU “Roma, ciudad abierta” hizo que varios estudios de Hollywood se interesasen por el siguiente proyecto del director italiano. De ese modo, Rossellini pudo contar en esta ocasión con el apoyo de la poderosa productora norteamericana MGM, para realizar un film que, a modo de fresco cinematográfico, cubriera los hechos más importantes de la campaña italiana y como la guerra había afectado a la población local. Como curiosidad, apuntar que el primer título que se le dió la película (seguramente como tributo al apoyo financiero norteamericano) fue el de "Sette Americani" o "Seven from the U.S." (Siete Americanos), ya que en principio iba a contener siete episodios relatando la lucha de los aliados y la resistencia en suelo italiano. Sin embargo, cuando los episodios se redujeron a seis, se eligió el título de Paisà (camarada), por ser esta la palabra la usada por la población italiana para saludar o dirigirse a los soldados aliados cuando se los encontraban.

En ese sentido, puede considerarse que “Camarada” fue una película de un contenido mucho más “comercial” que el de Roma ciudad abierta; y en general, aunque recibió algún que otro reconocimiento en forma de galardón cinematográfico, tuvo una fría acogida entre la crítica y el público italiano. Y entrando a valorar el film, la verdad es que no es de extrañar que este no fuera un éxito en la época de su estreno. Porque lo cierto es que, a pesar de que Rossellini vuelve a ofrecernos una nueva muestra de su capacidad para presentar situaciones que rezuman naturalidad y realismo, amén de estar muy bien recreadas por los actores (no profesionales en su mayor parte), la película falla en varios aspectos.

No puede negarse que la idea original de la película es buena: combinar una visión general de la guerra en Italia, narrada mediante fragmentos de documentales, con las historias cotidianas de la gente corriente para ofrecer un completo tapiz narrativo de la época de la contienda. Sin embargo, a mi modo de ver la naturaleza episódica de la historia hubiera exigido algo más de elaboración en lo tocante al guión y las sucesivas tramas que se van presentando. Aunque hay algún episodio destacable (especialmente el segundo, con la historia del policía militar negro desvalijado por el niño pobre en Nápoles); en general, el contenido de las historias se queda en el terreno de lo anecdótico, y se echa en falta algo más de trascendencia argumental. Otro aspecto que no me terminó de convencer es el idiomático. En el film, los personajes de las distintas nacionalidades hablan en sus respectivos idiomas, con lo que en bastantes escenas vemos como se cruzan diálogos en italiano (o castellano en la versión doblada) con respuestas en inglés o alemán, lo cual resulta sin duda muy verídico, pero redunda en contra de la inteligibilidad de aquellos.

En resumidas cuentas “Camarada” vuelve a ofrecer un ejercicio de estilo artístico de su realizador, quien nos ofrece una película caracterizada por la naturalidad y verosimilitud de las distintas historias que relata. Ahora bien, dicha naturalidad no basta por sí misma para que la película sea redonda, y aunque es de agradecer la visión general que el film nos ofrece acerca de la campaña italiana, da la impresión de que los elementos narrativos están poco pulidos. Por ello, aunque Camarada es un trabajo estimable en varios aspectos, posiblemente sea la más floja de las tres películas que componen la trilogía bélica de Rossellini. Un film recomendable desde el punto de vista histórico, aunque algo fallido en cuanto a sus planteamientos y desarrollo, pese a lo cual no desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

viernes 13 de febrero de 2009

El general de La Rovere (Il generale della Rovere)

El general de La Rovere (1959)

La acción de la película nos sitúa en Génova en algún momento de 1944. Victorio Emanuele Bertone (Vittorio de Sica) es un buscavidas y pequeño estafador que aparenta tener contactos con las altas esferas de las autoridades alemanas. De este modo, con el seudónimo de Coronel Grimaldi y haciéndose pasar como mediador con influencia ante los alemanes, finge realizar gestiones que le permiten liberar a ciudadanos italianos retenidos a cambio de importantes sumas de dinero, que luego dilapida en el juego. Sin embargo, una serie de peripecias conducirán a Bertone a ser descubierto y detenido por la policia. Una vez bajo custodia, un oficial de la SS, el coronel Mueller, le ofrecerá a Bertone la libertad a cambio de que se encargue de suplantar en prisión la identidad del general de la Rovere, un importante líder de la resistencia fallecido, con la misión de descubrir sus contactos en Génova, lo que le acarreará una serie de consecuencias insospechadas.

Si hubo algo que caracterizó la carrera cinematográfica del realizador italiano Roberto Rosselini fue el indudable compromiso de su cine con los aspectos sociales y humanistas del arte, como demostró en su Obra Maestra, “Roma, ciudad abierta”. En este caso, Rosselini retomó el tema de la II GM, basándose en una hecho real recogido en sus escritos por el periodista Indro Montanelli, quien había conocido la historia acerca De la Rovere durante su reclusión en una cárcel por sus posturas antifascistas, historia que sirvió de inspiración para el guión del film. Curiosamente, Rossellini solo aceptó el proyecto por encargo expreso de su productora, ya que en principio no sintió especial interés en una nueva historia de resistencia, un tema que ya había abordado en varias ocasiones en sus films anteriores. Pero finalmente accedió a dirigir esta película, que supuso una de las últimas incursiones cinematográficas del fundador del movimiento neorrealista, antes de volcarse en las producciones televisivas. Y puede decirse que, a la postre, fue su última gran película.

El relato de Montanelli nos traslada de lleno a los últimos meses de gobierno fascista y ocupación alemana en el Norte de Italia. La película retrata con maestría dicha época, marcada por la lucha de la resistencia italiana contra los fascistas y fuerzas alemanas, y las represalias emprendidas por estos contra los partisanos en forma de ejecuciones y encarcelamientos. Es en este ambiente donde el pícaro aprovechado de turno, magistralmente interpretado por un enorme Vittorio de Sica, intenta sacar el máximo provecho posible de las desgracias ajenas. Al igual que en “Roma ciudad abierta”, Rosselini, siempre fiel a sus postulados neorralistas nos ofrece una ambientación muy cuidada, realzada por una elegante fotografía en B/N que acompaña perfectamente a la historia y la sitúa apropiadamente en su contexto temporal.

Aparte de la ambientación, lo mejor del film a mi modo de ver es el cuidado con el que se retrata a los distintos personajes, y la forma tan creíble en la que se presentan las situaciones cotidianas en las que se desenvuelve el protagonista. Y es ahí donde la soberbia interpretación de Vittorio de Sica cobra especial relevancia, ya que el actor compone un papel inolvidable, dotando a su personaje de una profundidad y riqueza de matices pocas veces vista en el cine. Y el otro aspecto inolvidable de este film es su mensaje. La bella parábola que nos transmite la historia, acerca de cómo incluso el aparentemente más vil de los seres humanos puede ser capaz de albergar una tremenda dignidad y efectuar el máximo sacrificio por un ideal, destila una tremenda humanidad que realmente cala en el espectador, a la vez que consigue emocionar con un desenlace brillantemente filmado y tremendamente emotivo.

El ritmo narrativo del film no decae gracias a un guión muy bien elaborado que sabe dosificar a la perfección los distintos elementos de la historia. Y pese a que el desarrollo argumental se basa casi en su totalidad en diálogos, la película va creciendo en interés y dramatismo hasta el mencionado desenlace. A esto hay que añadir varias escenas memorables, que ponen de manifiesto la maestria de Rosselini como realizador. De entre ellas destacaria el momento en el que de La Rovere lee en su celda los mensajes escritos por los jóvenes que minutos después iban a ser fusilados y el momento en que el coronel Muller le intima a revelar la identidad del lider de la resistencia, y Bertone, totalmente imbuido de su papel, le escribe una breve carta a la verdadera esposa del general.

En resumen, “El general de la Rovere” es para mi uno de los pequeños grandes clásicos a descubrir sobre la II GM. Sin llegar a alcanzar la maestría de “Roma, Ciudad Abierta”, Rosselini obsequió al público con una gran película y, sobre todo, con un mensaje de optimismo y humanidad que aun hoy consigue emocionar al espectador. Y de paso, el gran Vittorio de Sica logró la que probablemente supuso la mejor interpretación de toda su carrera como intérprete. Una película que verdaderamente merece la pena verse y que sirve de excelente colofón para redondear con esta reseña la entrada nº 200 del blog.

Calificación: 8/10

viernes 6 de febrero de 2009

Alemania, año cero (Germania anno zero)

Alemania, año cero (1948)

Berlin, 1947. En el periodo más duro de la posguerra, millones de personas se afanan entre las ruinas de la capital alemana por sobrevivir como pueden en medio de la destrucción causada por la guerra. Entre ellas se encuentra Edmund Moeschke, un niño de 12 años, cuya familia se encuentra en una difícil situación. Acogidos de mala gana en una casa ajena, con su padre gravemente enfermo, el hermano mayor veterano de la Werhmacht ocultandose de la policía, y su hermana alternando con soldados aliados, Edmund deberá asumir responsabilidades de adulto para ayudar a sus parientes. En sus andanzas en busca de comida por la ciudad Edmund volverá a encontrarse con un antiguo profesor, el Señor Enning, quien le inculcará ideas nazis, precipitando una serie de trágicos acontecimientos.

Con Alemania año cero, el director italiano Roberto Rosselini cerraba su trilogía neorralista dedicada a la II GM. Una trilogia que Rosselini habia iniciado con “Roma ciudad abierta” y continuado con “Paisà”. En esta ocasión Rossellini abandona el ambiente italiano para retratar las ruinas de la Alemania devastada por la guerra, tanto material como moralmente. Fiel a su estilo hiperrealista, Rossellini vuelve a ofrecernos las mismas constantes estilísticas de sus anteriores trabajos. Esto se aprecia principalmente en el uso de escenarios y decorados reales (es destacable el largo plano secuencia inicial mostrando las ruinas de Berlin), la iluminación natural, y el empleo de actores no profesionales que más que interpretar, se relacionan entre sí con una naturalidad que traspasa la pantalla.

Sin embargo, pese a que Rossellini no se apartó ni un ápice de su manual de estilo habitual, en mi opinión el resultado final está muy lejos de igualar la calidad de su magnífica “Roma, ciudad abierta”. En esta ocasión, la mirada del cineasta italiano se dirige hacia la desolación que acompaña a los perdedores de la guerra, pero también hacia los causantes de la devastación de Europa, y eso se nota. El cuidado dibujo de las situaciones y de los personajes de los films anteriores del director está aquí totalmente ausente; y su lugar lo ocupa una fría y descarnada visión de la sociedad alemana de la posguerra. Cualquier atisbo de humanidad u optimismo brilla por su ausencia, y en lugar de ello asistimos, a través de la historia del protagonista, a una visceral y descendente espiral de horror, rematada con un trágico desenlace. Una historia que muestra bien a las claras la poca esperanza de redención que Rosselini expresa hacia Alemania en su conjunto, lo cual deja en el espectador cierta sensación de revanchismo latente en forma de testimonio cinematográfico.

En ese aspecto opino que “Alemania año cero” es una película que no ha envejecido bien. Aun reconociendo que las situaciones cotidianas que plantea, mostrando todas las penurias de la posguerra, son muy creíbles, el conjunto de la historia resulta extremadamente desolador. En ese sentido, creo que este film se deja llevar demasiado por los excesos dramáticos e incluso en algún momento (sobre todo en el tramo final del film) bordea el efectismo puro y duro. Contemplada desde un punto de vista meramente documental no puede negarse que el film ofrece un testimonio tremendamente aleccionador sobre las consecuencias de la guerra, pero desde el punto de vista cinematográfico opino que está bastante lejos de ser uno de los mejores trabajos de Rossellini. En mi opinión, una película que es mejor por su forma que por su fondo, aunque indudablemente nos cuenta una historia que impacta por su crudeza y que es difícil de olvidar, a mi no me terminó de convencer en términos cinematográficos.

Calificación: 6,5/10

lunes 2 de febrero de 2009

Valkiria (Valkyrie)

Valkiria (2008)

Mientras Hitler arrastra a Alemania hacia el abismo en los campos de batalla, un grupo de conspiradores se prepara en la sombra para atentar contra la vida del Führer y deponer el régimen nazi. Los conspiradores, liderados por el general Beck preparan un atentado con bomba en el Cuartel General de Hitler en Prusia Oriental, y el subsiguiente golpe de Estado que habrá de salvar a Alemania de la destrucción. El hombre encargado de ser el ejecutor material del atentado y dar así comienzo a la denominada “Operación Valkiria” para derrocar el régimen nazi, es el Coronel Claus Von Stauffenberg (Tom Cruise) un oficial de estado mayor lisiado a consecuencia de las heridas recibidas en el Norte de Africa, de cuyo éxito depende el éxito de la conspiración.

Tras varios meses de retraso (en principio el estreno se había fijado para Ocubre de 2008) y alguna que otra polémica debida a un rodaje accidentado, y a los rumores sobre los problemas de la productora con las autoridades alemanas, debido las creencias cienciológicas de Cruise, por fin ha llegado a la cartelera española “Valkiria”. La verdad es que era extraño que los hechos que rodearon a la Operación Valkiria y el golpe de estado contra Hitler solo hubieran sido objeto de un par de modestas producciones alemanas hasta la fecha. La primera, una película de los años 50 titulada “Sucedió el 20 de julio”; y un telefilm mucho más reciente, titulado “Operación Valkiria”. Pero ciertamente se echaba en falta una gran producción como esta sobre uno de los hechos más importantes de la II GM. Eso, unido a la gran expectación despertada por un estreno que ha sido publicitado hasta la saciedad, ha hecho que muchos de los aficionados al cine histórico hayamos esperado su estreno con inusitada avidez.

En cualquier caso yo me apresté a ver la película con dudas. Porque, pese a estar de por medio un director quizás no brillante pero sí bastante competente como Brian Singer, tratandose de un producto “made in Hollywood” y con Tom Cruise metido de lleno en la película, no solo como actor principal, sino también en tareas de producción, habia motivos sobrados para recelar de “Valkiria”. Y he de decir que mis sospechas se han visto justificadas, al menos en parte. Vayamos primero con lo que me ha gustado del film.

La película arranca bien, con un trepidante prólogo en el Norte de Africa que nos muestra como Stauffemberg resulta gravemente herido en un ataque aereo. Seguidamente evoluciona hacia el thriller, con la reconstrucción histórica de los hechos referentes a la preparación de Valkiria, comenzando con el fallido atentado de las botellas de coñac explosivas, que logra enlazar muy bien con la subsiguiente trama del atentado del 20 de julio. Sin embargo, a partir de ahí es cuando la película comienza a flojear en algún que otro aspecto. El desarrollo de los hechos que rodearon a la preparación del atentado se hace de una forma mucho más convencional, y quizás confusa, ya que no se explica bien el papel de los distintos personajes secundarios que intervinieron. Pese a lo cual considero que el film, para no confundir demasiado al espectador, acierta a centrarse en los principales colaboradores de Stauffenberg: los generales Olbrich y Ludwig Beck.

Lo que menos me gustó, no obstante, es como se narra la ejecución del atentado, la cual me pareció demasiado apresurada y carente de tensión dramática. Además, hay un fallo grande, la pata de la mesa de reuniones (la que salvó la vida de Hitler) era de un grosor considerable, de manera que amortiguó la explosión cuando el coronel Brandt puso la cartera de Stauffenberg al otro lado de la misma. En cambio, la que sale en el film es una pata normal y bastante delgada, de modo que si hubiera sido así, a buen seguro la bomba habría matado a Hitler. Igualmente, la descripción de los sucesos en el Cuartel General del ejército en Berlin no me terminó de llenar, aunque ciertamente se hace de manera bastante fidedigna respecto a los hechos históricos. También eché en falta que se ahondara algo más en los dilemas morales del protagonista, y en sus motivaciones internas, aspectos que en mi opinión quedan un tanto desdibujados en el film.

Sobre la interpretación de Cruise en el papel de Stauffenberg se puede decir aquello de “ni frio ni calor”. Dejando de lado el hecho de que el actor no da el típo físico del personaje (Stauffemberg era un hombre fornido, que medía 1,85) no puede decirse que su interpretación sea mala, pero sí que tiene ese punto de inexpresividad que caracteriza últimamente los papeles que interpreta Cruise. En cambio, sí que me gustó bastante la interpretación de los actores secundarios, en general muy bien caracterizados, especialmente los que encarnaban a Olbricht (Bill Nighy) y Beck (Terence Stamp).

En resumidas cuentas, “Valkiria” resulta un producto de buena factura visual, además de contar con una excelente ambientación y puesta en escena, pero no aporta nada especialmente destacable a la historia que cuenta. Y aunque en lineas generales es muy fiel a los hechos históricos, se echa en falta algo más de brio a la hora de describirlos, y sobre todo, al presentar a los principales personajes. Se nota que es un producto destinado al consumo del gran público y eso redunda muy probablemente en contra de su calidad, quedándose en una producción estimable pero muy convencional. Como suele ocurrir, aunque había mimbres para ofrecer algo más, “This is Hollywood”. Pese a ello, no desagradará a los aficionados a este tipo de films históricos.

Calificación: 6/10

viernes 23 de enero de 2009

El niño con el pijama de rayas (The Boy in the Striped Pyjamas)

El niño con el pijama de rayas (2008)

La plácida infancia berlinesa de Bruno (Asa Buttefield), un niño de 8 años de caracter inquieto, se ve alterada cuando su padre, un oficial de la SS, es trasladado a un nuevo puesto en el campo, lejos de la capital y de sus amigos. En su nueva residencia, Bruno, privado de sus compañeros de juegos se aburre mortalmente hasta que un día, explorando los alrededores de su casa descubre la existencia del campo de concentración que dirige su padre. Alli se encuentra casualmente con Shmuel (Zack Mattoon), un niño judio de su misma edad, internado en el campo junto con su familia. Mientras la amistad entre ambos niños va creciendo, Bruno irá descubriendo que la vida de su amigo y de los judios prisioneros en el campo está bastante lejos de ser normal, sin que él entienda los motivos por los que son tratados de esa manera.

El tristemente célebre tema de Holocausto judío se ha convertido, especialmente a lo largo de las dos últimas décadas, en un filón casi inagotable de inspiración para artículos de prensa, novelas, libros y, por supuesto, películas. Para describir este fenómeno, resulta especialmente apropiada la frase que en una ocasión lei entre las declaraciones de un afamado escritor: “Basta inventar una historia, ponerle una esvástica… y ya tenemos un best seller”. Algo parecido debió pensar el joven escritor irlandés John Boyne cuando alumbró la idea de la historia de su novela “El niño del pijama de Rayas”. Un libro que como el mismo autor reconoce, tuvo terminado en apenas tres días y que se convirtió casi inmediatamente en un enorme éxito de ventas internacional, siendo traducido a veinte idiomas. No es de extrañar, por tanto, que aprovechando el tirón comercial del libro de Boyne, se haya realizado la adaptación cinematográfica del mismo en un lapso de tiempo bastante breve desde la aparición de la novela.

En cuanto a la valoración del film, si hay una palabra que puede predicarse de “El niño con el pijama de rayas” es la corrección. Una corrección que abarca prácticamente todos los ámbitos de la película, incluyendo una adecuada puesta en escena, un ritmo narrativo pausado pero no lento, y unas interpretaciones (especialmente por parte del dúo de niños protagonistas) no sobresalientes pero sí bastante creíbles. El problema, como suele suceder con la mayoría de adaptaciones de textos literarios, estriba en que la historia, pese a ser bastante fiel a la novela, elimina ciertos matices de la narración literaria que son importantes en el libro; y sobre todo, acorta determinadas escenas, con el resultado de que estas quedan un poco deslavazadas al verse reflejadas en el film. Quizás algunos minutos más de metraje no habrían venido mal para explicar mejor determinados pasajes de la historia, especialmente en lo tocante a como se traba la fuerte amistad entre Bruno y Shmuel, algo que en la película se narra de manera un tanto brusca.

En cualquier caso, hay que reconocer que la historia de “El niño del pijama de Rayas” tiene gancho y sabe captar el interés del lector o espectador. La perspectiva que ofrece la inocencia infantil de un niño enfrentado a los horrores del holocausto y a una crueldad que no comprende resulta ciertamente conmovedora. Pero en mi opinión a la película le falta más fuerza para desarrollar el tema, el cual no termina de ser desarrollado con eficacia. Se nota el afán de los guionistas por huir de la truculencia, buscando un punto de equilibrio entre crudeza y sensiblería, pero quedándose a medias en el camino. Esto se hace especialmente patente en la forma en como se narra el desenlace, quizás un tanto inverosímil, pero que en la novela resulta mucho más devastador a como se retrata en el film, en el que el final –al menos para mi gusto- resulta demasiado sobrio a la vez que excesivamente contenido. En ese sentido, el film peca más por defecto que por exceso.

En definitiva, “El niño del pijama de rayas” parte de una buena idea original que no termina de ser del todo bien desarrollada, aunque hay que reconocerle su innegable capacidad de conectar con la sensibilidad del espectador, si bien el fondo de la historia no ofrece nada especialmente novedoso ni impactante. Por otro lado, como apuntaba antes, opino que el film se ha quedado algo corto a la hora de trasvasar ciertos detalles y matices que eran importantes en la novela, con el resultado de que la historia resulta menos emotiva en la pantalla que en el libro. Por ello, aunque no podemos decir que sea una mala película (de hecho, he de reconocer que me la esperaba peor), esta se queda en un film simplemente correcto y sin excesivos alardes. Pero opino sinceramente que la historia daba para bastante más, de haberse contando con más brio y sobre todo, corazón.

Calificación: 5,5/10

lunes 19 de enero de 2009

Flame y Citron (Flammen og Citronen)

Flame y Citronen (2008)

La historia comienza en 1944, en la Dinamarca ocupada por los nazis. Flame (cuyo nombre real es Bent) y Citronen (Jorgen) son dos de los más activos miembros de la resistencia danesa, encargados de ejecutar a colaboracionistas y miembros de las organizaciones nazis. Sin embargo, todo empieza a complicarse para ellos cuando el jefe de su célula de la resistencia, Aksel Winther, les ordena asesinar a dos funcionarios de la organización del Abwehr, y Flame fracasa en su misión. Las represalias alemanas se intensifican y varios miembros de la resistencia son ejecutados lo que hace sospechar que hay un infiltrado en la resistencia. Las sospechas apuntan a Ketty Sedner, una enigmática agente doble con la que Flame vive un peligroso romance.

Con un presupuesto cercano a los 10 millones de Euros “Flame y Citron” es una de las producciónes danesas más caras de la historia. Dirigida por realizador danés Ole Christian Madsen, la pelicula se basa en la historia real de esos resistentes daneses, muy populares en su pais. Al parecer, Madsen había leido de niño un libro que relataba la historia de Flame y Citron, quedando muy impresionado por la misma. Años más tarde, charlando con el guionista Lars Andersen, Madsen descubrió que éste también había leído sobre los personajes y que ambos compartian el interés por su historia, por lo que decidieron llevarla al cine. Aunque conseguir la financiación para el proyecto les llevó varios años, finalmente, gracias a la colaboración de varios productores alemanes, pudo llevarse a buen término.

Como no podía ser de otra forma, la historia gira en torno a los dos personajes centrales, que son el centro de la narración. Es de agradecer, no obstante, que la película no se quede en ofrecernos la típica historia de heroicos y abnegados resistentes enfrentados a los alemanes “malos”. En vez de ello, el film ahonda en la sicología de los personajes y relativiza la moralidad de unos y otros, de forma que la historia deja claro que no todos los resistentes eran heroes ni sus motivaciones siempre fueron altruistas. Una historia que, por lo demás, sigue las claves típicas de los films de espionaje y cine negro con sus traiciones, giros argumentales e intrigas, un poco en la linea de la también reciente “El Libro Negro” de Paul Verhoeven. Un aspecto muy logrado del film radica en su excelente fotografia, ambientación y localizaciones, que logran trasladarnos efectivamente al Copenhague de 1944, que aparece soberbiamente recreado. Asimismo, la sólida interpretación de los dos actores principales Thure Lhindhard y Mads Mikkelsen resulta muy creible, dotando a los personajes de una innegable aura de veracidad muy de agradecer.

Sin embargo, pese a todos estos aspectos positivos, la película no termina de resultar redonda. Y ello pese a que la historia arranca con fuerza, mostrando directamente a Flame en acción, a la vez que explica sus motivaciones y dudas, que le llevan a actuar de ese modo. No obstante, el desarrollo del argumento se hace un poco plano, con varias lineas argumentales que no terminan de estar del todo bien hilvanadas, y que avanzan de manera un tanto deslavazada a la vez que difusa. Los giros argumentales están bien construidos, pero no llegan a impactar al espectador, quizás porque en el fondo suenan a ya vistos con anterioridad. Además, los 130 minutos de metraje, sin llegar a hacerse aburridos, sí que se hacen un poco largos debido a algún que otro bajón de ritmo en la parte central del film. En resumidas cuentas, todo lo que el film tiene de meritorio en cuanto a su aspecto visual y estilístico no alcanza el mismo nivel en el plano narrativo, al que le falta algo más de imaginación y originalidad a la hora de desarrollar lo que apunta.

Pese a ello, “Flame y Citron” es de esas película que merece al menos un visionado, por su muy buena factura formal, y por que nos ofrece una perspectiva relativamente novedosa sobre las motivaciones y la significación del movimiento de Resistencia. Y es que, como el mismo director declaró al hablar sobre los personajes: “Tanto Flame como Citron fueron personajes extraordinarios en una situación extraordinaria”.

Calificación: 6,5/10

lunes 12 de enero de 2009

Resistencia (Defiance)

Resistencia (2008)

La historia comienza en el verano de 1941. Tras la invasión de Bielorrusia por las fuerzas alemanas, los padres de los hermanos Bielski, una familia judía, son asesinados por colaboracionistas nazis. Tras descubrir el asesinato de sus progenitores, los cuatro hijos de la familia se esconderán en los bosques de la zona tratando de sobrevivir. El hermano mayor Tuvia (Daniel Craig) se convertirá sin proponérselo en el lider de un grupo de judios que huyen de los nazis, a los que se van sumando nuevos fugitivos. Con la ayuda de sus hermanos Zus (Liev Schereiber) y Aaron (Jaime Bell), los Bielski organizan una partida armada decidida a luchar contra los ocupantes por su supervivencia, además de proteger a decenas de judios fugitivos que irán encontrando por los bosques.

Si algo ha demostrado el director Edward Zwick a lo largo de su carrera es su predilección por las películas de tono épico con trasfondo bélico, como por ejemplo en “Dias de Gloria”, “El último Samurai” o la mas reciente “Diamante de sangre”. En este caso, Zwick ha optado nuevamente por ofrecernos un film de estas características, ambientado esta vez en la II GM, y basado en hechos reales, concretamente en la lucha de un grupo armado de partisanos judíos contra las fuerzas ocupantes alemanas en la URSS. La historia se basa en la biografía de los hermanos Bielski, cuya unidad partisana se convirtió en una de las más grandes de Bielorrusia, protagonizando decenas de actos de sabotaje contra las fuerzas invasoras, llegando a contar al final de la guerra con más de 1.200 miembros. La historia de los Bielski ha sido recientemente recogida en algunas fuentes bibliográficas y ha servido de interesante punto de partida para este film.

En cuanto a la valoración de la película, la verdad es que estamos ante un film bastante irregular. No puede negarse la buena factura general de la película, incluyendo una excelente fotografia de exteriores filmada en las localizaciones reales donde se desarrollaron los hechos; unas buenas interpretaciones de Daniel Craig, y sobre todo de Liev Schreiber como el rebelde hermano Zus; y también unas escenas de acción bélica bien filmadas. Sin embargo, a "Resistencia" le faltan bastantes puntos para llegar a la excelencia. Y esto se debe al toque innegablemente hollywoodiense que enmarca el fondo de la historia. En otras palabras, la película resulta demasiado comercial tanto en su fondo como en la forma. Para empezar, la historia se presenta de una manera bastante edulcorada, ya que el comportamiento de los integrantes de la auténtica brigada Bielski distó mucho de la casi idílica conducta de nobles guerrilleros que aparece reflejada en el film. La realidad -como suele suceder- fue bastante más prosaica, y los miembros de esta brigada estuvieron implicados en varios crímenes de guerra, ademas de participar en robos y todo tipo de abusos contra la población civil en su área de operaciones. Tampoco la personalidad de Tuvia Bielski aparece retratada demasiado fidedignamente, ya que los hechos históricos apuntan a que el personaje real era mucho más oscuro que el que retrata el film.

Pero, veracidad histórica aparte, a la película le falta fuerza porque todo lo que cuenta resulta en general bastante predecible, y por la citada “blandura” a la hora de presentar incluso las escenas más duras (como por ejemplo, el linchamiento del prisionero alemán). En este sentido, la película no nos muestra nada que no hayamos visto antes, ni mejora otras películas anteriores de temática similar, (En especial, la excelente “Masacre, ven y mira”) que han mostrado de forma bastante más realista y fidedigna el grado de crueldad superlativa que llegó a alcanzar la guerra partisana en la URSS. En vez de eso, la película de Zwick opta por centrarse en los aspectos más heroicos y políticamente correctos de la historia real de los hermanos Bielski, realzados con la típica hazaña épica que remarca la valentía de los abnegado resistentes, dejando de lado los aspectos más controvertidos (y menos comerciales) de la guerra partisana en la URSS.

En definitiva, “Resistencia” se queda en un típico producto “Made in Hollywood”, cuidado en la forma y edulcorado en el fondo, que resulta aceptablemente entretenido para el espectador medio. No obstante, no refleja con suficiente contundencia los hechos en que se basa, ni aporta nada especialmente novedoso al género. Recomendable para los que busquen un poco de entretenimiento, pero no por su rigor histórico ni por calidad cinematográfica. Y es una pena porque esta historia, contada de otra manera, habría podido dar mucho más de sí.

Calificación: 5,5/10

viernes 2 de enero de 2009

Australia

Australia (2008)

La historia comienza en 1939, cuando la aristocrata inglesa Sara Ashley (Nicole Kidman) emprende un viaje hacia Australia en busca de su marido, que está intentando vender al ejército las reses de su hacienda Faraway Down. Cuando lady Ashley llega alli, guiada por el rudo vaquero Drover (Hugh Jackman), descubre que su marido ha sido asesinado aparentemente por un aborigen. Sin embargo, cuando lady Ashley descubre que el capataz de su esposo estaba robando ganado para pasarselo al ganadero rival, decide hacerse cargo de la hacienda y llevar a cabo la venta de las reses en la ciudad de Darwin. Con la ayuda de Drover y del niño mestizo Nullah, Lady Ashley se embarcará en un accidentado viaje para guiar el ganado a lo largo del desierto norte australiano. Al mismo tiempo, el estallido de la guerra en el Pacífico pondrá a Darwin en el punto de mira de los ataques aereos japoneses.

Creo que no es ninguna exageración afirmar que el cine reciente se está viendo afectado por una preocupante atrofia creativa, la cual parece responder a dos causas principales. Una de ellas, la fuga de los mejores talentos guionistas a la TV (dando lugar a series de gran calidad); y por otra parte, que todo está muy trillado a estas alturas. En otras palabras, la originalidad es cada vez más difícil de conseguir. Este preámbulo puede servir de magnifica explicación para describir los defectos que lastran a "Australia". En este caso, el director Baz Luhrman ha optado por ofrecernos un espectáculo épico, con la típica historia de amor en tiempos de guerra, y rendir algo más que un homenaje al gran clásico “Lo que el viento se llevó”. Los guiños hacia esta gran película van desde las más que evidentes similitudes argumentales, hasta alguna que otra escena directamente trasvasada de aquella (por ejemplo, el baile de Drover con lady Ashley o el incendio de la ciudad de Darwin). Pero, más allá de esto, el parecido en cuanto a calidad cinematográfica entre una y otra película es escaso.

Y es que el mayor problema de “Australia” radica en que, a diferencia del gran clásico protagonizado por Clark Gable y Vivien Leigh, la historia que nos cuenta apenas transmite intensidad dramática. El argumento transcurre de un modo que se antoja artificioso, y pese a contener algunas secuencias trepidantes y bien filmadas, como la estampida de las reses o el ataque aereo japonés sobre Darwin, la película no consigue emocionar. La pareja protagonista, Hugh Jackman y Nicole Kidman, hace un trabajo correcto, pero se les nota encorsetados en unos personajes que resultan demasiado planos y predecibles. Ello deriva en un ritmo narrativo, que sin llegar a ser plomizo, sí que resulta un tanto cansino, de forma que los 145 minutos de metraje se hacen un poco largos para el espectador.

No falta, como guiño a la correción política tan de moda en la época actual, la típica historia de denuncia social contra la segregación racial, protagonizada en este caso por el personaje del niño mestizo, ni por supuesto las típicas escenas románticas de rigor. Pero en general a “Australia” le falta concretar lo que propone, y sobre todo, llegar al espectador con lo que cuenta. Si Lurhman pretendia con este film hacer una nueva gran película épica como “Lo que el viento se llevó” desde luego el resultado dista de ser satisfactorio. Hay que destacar, no obstante, un aspecto muy logrado: el de la magnifica fotografia de exteriores y unas soberbias secuencias paisajísticas que captan a la perfección la belleza y vastedad de los parajes naturales australianos.

En definitiva, “Australia” es una producción ambiciosa pero que se queda en un título correcto, sin más. Una película más interesante por su aspecto visual que por la historia que cuenta, y que supondrá sin duda una cierta decepción para quien espere encontrar algo más.

Calificación: 5,5/10

martes 23 de diciembre de 2008

Los mejores años de nuestra vida (The best years of our lives)

Los mejores años de nuestra vida (1946)

Recien terminada la contienda mundial, 3 veteranos se conocen en el avión que los lleva de vuelta a sus casas, en Boone City, una pequeña ciudad del Medio Oeste de EEUU. Durante el viaje de regreso los tres hombres traban amistad y comparten sus inquietudes de cara a la reincoporación a la vida civil. Aunque los tres son muy bien recibidos a su llegada por sus respectivas familias, pronto cada uno se enfrentará a sus propias dificultades. Al Stephenson (Frederich March), un sargento de infantería, de posición acomodada y directivo de banca se ve superado por como la sociedad que conocía ha cambiado durante su ausencia. Homer Parrish (Harold Russell), es un marinero que ha perdido sus dos manos, sustituidas por prótesis metálicas, que se enfrenta a retomar su vida como lisiado de guerra y a su miedo al rechazo. Por último, Fred Derry (Dana Andrews), es un heroe de guerra y antiguo piloto de bombarderos, que sufre de estrés postraumático y que, tras verse imposibilitado para conseguir un nuevo empleo, ha de volver a su antiguo puesto como dependiente en unos almacenes.

En agosto de 1944, un reportaje gráfico aparecido en la revista Time, describiendo las dificultades para la readaptación a la vida civil de los veteranos de guerra llamó la atención del productor Samuel Goldwin. Ese mismo artículo serviría de inspiración para la novela titulada “Glory for me” ("Gloria para mi"), escrita por MacKinlay Kantor, cuyos derechos fueron adquiridos inmediatamente por Goldwin, de cara a su adaptación para la gran pantalla. El elegido por el productor para dirigir el proyecto fue William Willer, quien durante la contienda habia filmado varios documentales bélicos, destacando entre ellos el titulado “Memphis Belle”, a la vez que encargaba al prestigioso guionista Robert E. Sherwood la adaptación del texto de Kantor para el guión del film.

Ya desde su mismo título (el cual sugiere con ironía que “Los mejores años de nuestra vida” fueron los de la guerra) la película apunta todo lo que desarrolla con posterioridad. Porque, lejos de cualquier atisbo de triunfalismo inducido por la victoria obtenida por EEUU en la II GM, (y de la que salía, además, convertida en superpotencia), la película se ocupa de mostrar los dramas humanos particulares que se esconden detrás de las victorias en los frentes de batalla. Porque el triunfo de una nación no se logra sin los sacrificios individuales de miles de hombres, cuyas vidas se ven indefectiblemente alteradas por la guerra. Una realidad que se plasmaría en otros films del periodo inmediatamente posterior al fin de la contienda (por ejemplo, "Almas en la hoguera", o incluso en "Objetivo: Birmania") hasta que, a comienzos de la década de los 50, el inicio de la Guerra Fria y el McArtismo se encargaran de borrar este impulso autocrítico, dándole un nuevo giro patriotero al cine bélico; el cual volvería a centrarse en gran medida en loar la épica de las hazañas militares y la exaltación de las virtudes castrenses de las Fuerzas Armadas de EEUU.

Volviendo a la película, creo que el mayor mérito de esta consiste en mostrar no ya solo con realismo, sino con absoluta naturalidad, la realidad cotidiana de la vuelta a la vida civil de los veteranos de guerra. Así, a través de la historia, asistimos junto a los personajes a las dificultades de la reinserción laboral, sus cuitas domésticas, el desarraigo producido por la larga ausencia del hogar, y los problemas familiares derivados de ésta. Todo ello apoyado en un sólido guión que es desarrollado con pulso, haciendo muy llevaderas las casi tres horas de duración del film. Por ponerle algun “pero” a la historia, bajo mi punto de vista, podría haberse evitado la deriva excesivamente melodramática que adquiere la parte en que se narra el romance de Fred Derry con Peggy, la hija de Al Stephenson; de lejos lo más flojo del film.

Otro punto fuerte de la película radica en el trabajo de sus actores, dentro de un reparto en el que no se encontraba ninguna gran estrella de Hollywood, pero pese a lo cual –o quizás precisamente por ello- todos los actores brillan a gran altura con unas interpretaciones que rezuman naturalidad. Se da la circunstancia de que Harold Russel, el actor que interpreta al marinero de las manos amputadas, era realmente un lisiado de guerra, descubierto durante el rodaje de un documental sobre la rehabilitación de soldados mutilados. Pese a no aparecer siquiera en los principales créditos de la película la actuación de Russel marcó un hito, al ser el único actor que ha ganado dos Oscars por un mismo papel: uno por su actuación, y otro honorífico, que la Academia le concedió por servir ejemplo de coraje y superación para los veteranos. Además de los dos oscars de Russel, la película se alzó con otras 5 merecidas estatuillas en la edición de ese año, convirtiéndose además en gran éxito comercial, uno de los mayores de su época.

Para concluir, no puede dejar de reseñarse la mejor secuencia del film, y una de esas secuencias memorables de la historia del Cine. Me estoy refiriendo, naturalmente, a los planos que nos muestran el paseo del ex capitán de las Fuerzas Aereas Fred Derry por el desolado cementerio de aviones listos para desguazar; una poderosa metáfora visual que resume a la perfección el contenido de toda la cinta.

En resumidas cuentas, “Los mejores años de nuestra vida” es una historia que sorprende y seduce a la vez por su tremenda sinceridad y realismo, sobre todo teniendo en cuenta que se estrenó en plena década de los 40. Ciertamente es un título que aun hoy en dia no ha perdido un ápice de su vigencia, lo cual es la mejor muestra de su calidad y que sirve para comprender que estamos ante un clásico atemporal cuyo mensaje no pasa de moda. Imprescindible.

La Crítica de Reisman

Calificación: 8/10

viernes 19 de diciembre de 2008

Europa (Zentropa)

Europa (1991)

Año 1945. El joven norteamericano de origen alemán Leo Kessler (Jean-Marc Barr) llega a Alemania para trabajar, por mediación de su tio, como revisor en uno de los trenes de la empresa de ferrocarriles Zentropa. A través de sus viajes a lo ancho de un país devastado por la guerra, Leo pronto comprobará la fractura moral que ha producido la contienda entre la población alemana, que conocerá de primera mano gracias a su relacion sentimental con Katharina Hartmann, hija del poderoso magnate del ferrocarril Max Hartmann. Pese a que Leo procura no involucrarse políticamente, la implicación de Katharina con la “Werewolf” o movimiento de resistencia nazi frente a la ocupación aliada lo conducirá a un trágico final.

Antes de que la carrera del famoso realizador danés Lars Von Trier (auténtico enfant terrible del cine europeo reciente) evolucionara definitivamente hacia la búsqueda de la libertad absoluta creativa encarnada por el movimiento cinematográfico de vanguardia llamado “Dogma”, este nos dejó algunos títulos de una factura más convencional. En ese sentido, Europa (la tercera película de una trilogía dedicada a reflexionar sobre la historia de este continente) supone una de las obras cumbres del cine Europeo reciente, a la vez que una de los títulos más accesibles de Von Trier. Entre otros premios, la película se llevó el del jurado del festival de Cannes, consagrando a su director como uno de los grandes realizadores Europeos de las últimas décadas.

La verdad es que personalmente he de decir que la película me atrapó casi desde el primer momento, una vez superada la confusión inicial que supone la introducción de la historia mediante una serie de imágenes de tipo onírico y la voz en off (que en VO era la del actor Max Von Sydow) que dicta órdenes hipnóticas para el espectador. A partir de ese momento, la película envuelve al espectador mediante el desarrollo de la aparentemente simple historia del inocente personaje de Leo Kessler, la película desgrana todo un conjunto de complejas realidades y sensaciones a los que se enfrenta el protagonista. Así asistimos a situaciones que denuncian la dobleza moral de la población alemana y sus ocupantes, el drama de las víctimas del nazismo o el fanatismo que es capaz de mostrar el ser humano.

Todo ello se ve realzado de una manera más que estudiada, mediante el uso de una fotografía predominantemente en B/N que combina el uso del color en determinadas situaciones importantes para el personaje. De este modo, el dirctor construye un universo visual propio, cargado de imágenes sugerentes y simbólicas a la vez. Pero lo más importante, como señalaba antes, es que el aspecto formalmente innovador del film no se usa en tono de pedantería, sino que por el contrario, se pone al servicio de una historia muy bien contada y de la que pueden extraerse múltiples lecturas para el espectador.

No es exagerado afirmar que, con su película, Trier hace un auténtico viaje al corazon de Europa, personificada en la ruinosa Alemania de 1945, logrando mostrar con toda su crudeza las miserias de una sociedad cínica y moralmente destruida por la guerra mundial. Ahora bien, también es de recibo señalar algunas deficiencias que –para mi gusto- empañan los méritos innegables del film. Y es la deriva un tanto semionírica que adquiere la historia conforme se va acercando el desenlace, algo que, a mi modo de ver, viene a romper de alguna mantera el tono adecuadamente equilibrado entre realista y subjetivo que mantiene el film a lo largo de casi todo su metraje. Aparte de esto es inevitable que algunos espectadores encuentren dificilmente accesible el universo visual y narrativo que plantea Von Trier, pese a lo cual hay que insistir en que “Europa” no es especialmente complicada de entender, y, al menos en sus aspectos más convencionales puede ser apreciada por el espectador medio.

En definitiva, considero que “Europa” es uno de esos títulos imprescindibles dentro del cine Europeo, a la vez que constituye una de las reflexiones más descarnadas, pero a la par interesantes y reveladoras, sobre la posguerra Europea y las consecuencias de la II GM. Un título imprescindible para cualquier amante del buen cine.

Calificacion: 8/10

viernes 12 de diciembre de 2008

El Buen Alemán (The Good German)

El buen alemán (2006)

Berlín, 1945. El corresponsal de guerra norteamericano, capitán Jake Geismer (George Clooney), llega a la derruida capital alemana para cubrir la información relativa a la Conferencia de Potsdam, donde los mandatarios aliados van a terminar de dar forma a la Europa de la posguerra. A su llegada a Berlin, y guiado por su chofer, el cabo Tully (Tobey McGuire), un personaje con oscuros manejos en el mercado negro, Geismer se reecuentra con un antiguo amor, Lena Brandt (Cate Blanchett), con quien se había relacionado antes de la guerra. Lena es ahora la viuda de un oficial alemán que sobrevive alternando con Tully y otros soldados norteamericanos, pese a lo cual Geismer tratará de convencerla para que abandone Berlin junto con él. Las cosas se complican cuando Tully aparece muerto flotando en un rio, con una importante cantidad de dinero en el bolsillo. A partir de ese momento Geismer tratará de esclarecer la muerte de su chofer, pero descubrirá que las autoridades americanas y rusas no están interesadas en remover el caso y que un importante secreto relacionado con Lena se esconde detrás del asesinato de Tully.

Para bien o para mal, hay que reconocerle al director Steven Sordebergh el mérito de intentar ofrecer siempre algo novedoso con cada una de sus películas, tendencia apreciable desde sus primeros títulos cercanos al cine independiente, hasta en los más recientes y comerciales como Ocean´s Eleven. En este caso, el realizador nos ofrece en plena era digital, una obra formalmente rompedora. Empleando una magnífica fotografía en B/N que recrea las técnicas tradicionales de los films de los años 40 y 50, la película consigue trasladar al espectador a la atmósfera del Berlin de la inmediata posguerra, magníficamente recreado mediante el uso de imágenes documentales de época y escenarios reconstruidos. También hay que reconocer que en su primer tercio de metraje la película sabe captar la atención del espectador mediante una acertada introducción de la trama y los personajes, una presentación que bebe nuevamente de las fuentes de los grandes clásicos del cine negro. También es reseñable el buen hacer del trio protagonista, que cumplen con bastante oficio en sus respectivos papeles, especialmente en el caso de Cate Blanchett. Sin embargo, resulta evidente que una vez transcurrida la primera media hora del film, el interes del mismo comienza a decaer de una forma bastante apreciable.

En mi opinión, Sordebergh debió darse cuenta de que la excelencia técnica unida a una buena idea de partida no es suficiente por sí sola para lograr una gran película. A medida que avanza la historia, uno tiene la sensación de que el guionista ha cogido los argumentos de grandes películas como “Casablanca”, “Vencedores o Vencidos” y “El Tercer Hombre”, los ha metido en una coctelera y removido para sacar una mezcla de esos tres clásicos, dándoles un barniz de modernidad. Pero el resultado dista de ser satisfactorio, ya que el desarrollo de la trama se ve entorpecido por un ritmo narrativo deficiente, lo que, unido a la progresiva complicación de la trama sin que esta se explique adecuadamente, hace que el conjunto aparezca excesivamente confuso para el espectador. Da la impresión de que la historia se fuerza hasta el límite para abarcar todos esos elementos argumentales, y a la vez rendir tributo a los títulos mencionados con anteriorioridad, resultando de ello un galimatías escasamente inteligible. Por esta razón, conforme avanza la trama el interés de la misma decrece para el espectador, hasta el punto de que el desenlace (casi calcado, por cierto, de “El Tercer Hombre”) no causa la más mínima impresión, y en mi caso particular, me dejó frio.

Es una pena que el buen hacer en el apartado técnico del film no se vea respaldado por el mismo oficio en el aspecto narrativo, pues había mimbres para hacer una gran película. En vez de ello, al final, “El Buen Alemán” se queda en un film correcto pero fallido, aunque por su fotografía, su recreación del Berlin de la posguerra, y por el regusto del mejor cine negro clásico, no desmerece un visionado por el buen aficionado al género.

Calificación: 5,5/10

miércoles 3 de diciembre de 2008

Los Falsificadores (Die Fälscher)

Los Falsificadores (2007)

La historia comienza en Berlin, en 1936, cuando Salomon Sorowitsch (Karl Markovics), judío y uno de los mejores falsificadores de moneda de Europa es detenido e internado en un campo de concentración de Sachsenhausen. Tras unos meses en los que Sorowitsch se las ingenia para sobrevivir realizando trabajos para los guardianes alemanes, será reclutado junto con otros expertos en la falsificación de documentos para una misión secreta. Bajo la atenta supervisión del oficial de la SS Friedrich Herzog, Sorowitsch y sus compañeros tendrán el objetivo de lograr falsificaciones perfectas de las libras esterlinas británicas, que los nazis planean usar para colapsar la economía británica. Los éxitos de Sorowitsch con la falsificación de la libra toparán, no obstante, con la oposición de uno de los miembros del equipo de falsificadores judíos, Adolf Burger, quien se opone a colaborar con los nazis e intenta sabotear la fabricación de moneda falsa por todos los medios.

A estas alturas, resultaba extraño que los hechos que rodearon a la “Operación Bernhard” una de la más extraordinarias operaciones secretas de la II GM, no hubieran sido llevados al cine. Finalmente ha sido esta producción austriaca, inesperada ganadora del Oscar de 2008 a la mejor película extranjera, la que se ha encargado de hacerlo. Bajo la dirección de Stefan Ruzowitzky, y basándose en las memorias escritas por el propio Adolf Burger, la película desgrana los hechos reales que dieron lugar a una de las mayores falsificaciones monetarias de la historia, a la vez que describe el drama personal de los judíos empleados en tales tareas.

He de reconocer que “Los Falsificadores” ha supuesto una relativa sorpresa para mi, ya que tanto por tratarse de una producción austriaca, como por algunas críticas que habia leido antes de visionarla, me esperaba un film mucho más aburrido, de estructura plana y desarrollo gris. Pero en vez de ello, me he encontrado con una pelicula que ofrece una una historia bien contada y desarrollada con pulso, asi como con una notable ambientación y puesta en escena. Además se apunta con acierto la cuestión del dilema moral que atormenta a los protagonistas ¿colaboración o supervivencia?, ¿pragmatismo o integridad moral?; dilema que es desarrollado eficazmente a lo largo de la pelicula, mediante la contraposición de los caracteres de Burger y Sorowitsch. Todo ello sustentado, además, en unas muy buenas actuaciones del elenco de actores, especialmente por parte del protagonista Karl Markovics, que compone un sólido papel como el falsificador, tahur y oportunista Sorowitsch.

También es cierto que, pese a sus virtudes, “Los Falsificadores” no destaca especialmente en cuanto a planteamiento, estructura argumental (que se ciñe a los hechos) u originalidad, y que gran parte de lo que cuenta ya ha sido mostrado antes con mayor maestria en otros títulos sobre el Holocausto. En otras palabras: “Los Falsificadores” es un interesante testimonio histórico-cinematográfico, aunque no llega a la talla de gran película. En cualquier caso, merece la pena verse.

Calificación: 6,5/10

miércoles 26 de noviembre de 2008

El Arpa Birmana (Biruma no Tategoto)

El Arpa Birmana (1956)

Birmania, Julio de 1945. Mientras la guerra agoniza y las tropas japonesas se baten en retirada por todas partes, un pequeño destacamento japonés trata de alcanzar la frontera con Tailandia. La unidad, mandada por el capitán Inoyue (Rentaro Mikuni) se encuentra en malas condiciones, pero los hombres mantienen el espíritu gracias a los cantos que Inouye les ha enseñado y al virtuosismo con el que toca el arpa birmana uno de sus hombres, el sargento Mizushima, quien se destaca por su habilidad con ese instrumento. Pocos días más tarde la compañía de Inouye es rodeada por tropas británicas y los japoneses optan por deponer las armas al ser informados de que Japón ha presentado la rendición ante los aliados. Mizushima y sus compañeros son enviados a un campo de prisioneros británico, donde se enteran de que un grupo de soldados japoneses aun resiste en una colina cercana, negándose a aceptar la rendición. Mizushima se ofrece como mediador para convencer a sus compatriotas de que no sigan resistiendo, pero fracasa en su misión y está a punto de morir por el bombardeo británico. Tras salvar la vida de milagro, Mizushima vivirá una serie de peripecias, y tras hacerse con un atuendo de monje budista, hará todo lo posible por dar sepultura a los cuerpos de sus compatriotas caidos en combate.

En 1947, el escritor japonés Michio Takeyama comenzó a publicar por entregas en una revista su novela “El Arpa Birmana”, de claro transfondo antimilitarista, y muy seguramente inspirada por el ambiente de derrota y devastación moral que se vivía en el pais nipón en los meses inmediatamente posteriores al fin de la contienda. La historia pronto despertó el interés del director Kon Ichiwaka, quien ya había adaptado para la gran pantalla algunos clásicos de la literatura japonesa, y que se encargó de hacer lo propio con el texto de Takeyama. La película se convirtió en un éxito internacional y obtuvo varios premios en festivales cinematográficos extranjeros, dando a conocer al director fuera de sus fronteras. El éxito del film animaría al propio Ichikawa a realizar una nueva versión en color del mismo en 1985, que supuso un nuevo éxito para el ya veterano realizador.

Respecto a la valoración de la película, dice el diccionario de la RAE que “maniqueísmo” es la “Tendencia a interpretar la realidad sobre la base de una valoración dicotómica”. Personalmente opino que esta definición constituye una síntesis perfecta de esta película. No puede negarse que el mensaje de tintes pacifistas y antibelicistas, materializado en el símbolo del arpa birmana como emblema de la paz, es efectivamente desarrollado tanto a nivel estético como argumental. También hay que resaltar la calidad de una excelente fotografía en B/N, y las buenas interpretaciones del elenco de actores, además de la plasticidad de muchas de las imágenes del film.

Sin embargo, cuando uno reflexiona sobre el trasfondo de la historia que nos cuenta la película lo cierto es que la bondad del mensaje superficial queda diluida por ese maniqueísmo al que hacía referencia antes. Y digo esto porque al final, el poso que queda es que los japoneses no fueron otra cosa que víctimas como los demás, y desde luego, los soldados japoneses están lejos de ser retratados de una forma realista. Excepto el fanatismo de los defensores de la colina (brevemente esbozado) no se dice nada de la brutalidad japonesa contra la población autóctona (birmana en este caso) ni se denigra la guerra imperialista emprendida por Japón para sojuzgar a todos los pueblos asiáticos. Además hay más de una escena que roza la sensiblería más empalagosa, cuando no cae directamente en ella (por ejemplo, cuando los japoneses acaban cantado a coro con sus captores británicos). Todo ello conduce a pensar que lo que subyace en el fondo del film es más un alegato catártico y auto exculpatorio antes que un auténtico mensaje universalmente antibelicista. Este aspecto “tramposo” del film, unido a algún pasaje realmente aburrido, y a las escenas poco creíbles (por sensibleras) que trufan en gran medida las partes musicales del film oscurecen en gran medida sus otras virtudes, que radican sobre todo en el aspecto visual.

En mi opinión, Ichikawa se quedó a medio camino a la hora de denunciar la actitud japonesa ante el conflicto bélico. El retrato demasiado amable que hace de los soldados japoneses le resta contundencia a la historia, al centrar el drama de la historia en una sola de las partes implicadas, obviando el sufrimiento de las otras. Aunque hay que agradecer que por una vez una producción japonesa se apartara de la justificación de la guerra, lo cierto es que este film ofrece una nueva visión manipuladora de la intervención del ejército japonés en los paises ocupados. En resumidas cuentas, la película de Ichikawa es medianamente interesante desde el punto de vista artístico pero moralmente más que discutible.

La Crítica de Reisman

Calificación: 5,5/10

lunes 10 de noviembre de 2008

Hasta donde los pies me lleven (So weit die füsse tragen)

Hasta donde los pies me lleven (2001)

En 1945 el prisionero de guerra alemán, teniente Clemens Forell (Bernhard Bettermann) es enviado junto con otros miles de compatriotas a un Gulag o campo de reclusión en Siberia. Alli habrá de enfrentarse no solo a las duras condiciones climáticas, sino también a la brutalidad del jefe del campo, el capitán Kamenev, decidido a no concederle ni un respiro a los prisioneros alemanes, haciendolos trabajar hasta la extenuación. Ello reforzará la determinación de Forell para, con la ayuda del médico alemán del campo, intentar un arriesgado plan de fuga que le llevará a recorrer miles de kilómetros por territorio de la URSS en busca de la libertad.

En 1955, un novelista alemán relativamente desconocido Josef M. Bauer publicó el relato So weit die Füsse tragen, (“Hasta donde los pies me lleven”) basado en una larga serie de entrevistas que el autor mantuvo con un antiguo soldado alemán, uno de los pocos que pudo evadirse de su reclusión en Rusia y regresar a Alemania años después del fin de la guerra. El libro de Bauer pronto alcanzó gran popularidad y se convirtió en un éxito de ventas siendo traducido a 15 idiomas. En él se describía la increíble odisea del protagonista, designado en el relato con el nombre ficticio de Clemens Forell, durante el largo trayecto de huida desde Siberia hasta la frontera de Irán, en busca de la libertad. Bauer aclaró que el verdadero protagonista de su relato deseaba permanecer en el anonimato por miedo a las represalias sovieticas, pero que lo que se contaba en su libro se basaba en hechos reales. El éxito del libro fue tal que en 1959, la historia de Forell fue adaptada para la TV en forma de miniserie de seis capítulos, logrando un importante éxito de audiencia y convirtiéndose en uno de los grandes eventos televisivos de la época en Alemania.

Sin embargo, tuvieron que pasar otros cuarenta años para que la historia fuera adaptada al cine, tratándose, como no podía ser de otro modo, de una producción alemana que se encargó de ofrecer una nueva revisión de la historia de Bauer. En cuanto a la valoración de la película, cuando me enfrento a un film de procedencia alemana, siempre me espero luces y sombras. Las primeras, sobre todo en el aspecto visual y formal (normalmente impecables) y las segundas, en el aspecto narrativo (generalmente muy plano y academicista). En este caso, he de decir que “Hasta donde los pies me lleven" no ha supuesto una excepción a la regla anteriormente expuesta.

Destacando en primer lugar lo positivo, me quedaría con la buena interpretación de Forell que logra el para mi desconocido actor alemán Bernhard Betterman, junto con la destacable ambientación de los paisajes naturales de Siberia y la URSS muy bien retratados con una más que cuidada fotografía de exteriores. Pero por lo demás, la película incide en los vicios propios del cine alemán, con algún ramalazo que podriamos denominar Hollywoodiense. Y digo esto por la persistencia del guión en mostrarnos el duelo casi de Western entre Forell y el oficial ruso que le persigue, Kamenev, quien se empeña en aparecer en todos los lugares por donde deambula el alemán. Por otra parte, la película tiene algún que otro bajón de ritmo a lo largo de sus casi dos horas y media de metraje, aunque en lineas generales se deja ver bien. Con un desarrollo argumental muy propio del cine de aventuras, la película desgrana las variadas peripecias de Forell en su huida a lo largo y ancho de Rusia, con un ritmo narrativo relativamente ágil pero también de una forma bastante previsible que no deja demasiado lugar para la emoción.

Si a lo anterior unimos el tipico mensaje de fondo autoexculpatorio sobre la culpabilidad alemana en los crímenes de la II GM y algún que otro pasaje poco creible (como por ejemplo, el desenlace, que me pareció un poco forzado y poco coherente), el resultado es que estamos ante un título tan atractivo en principio como fácilmente olvidable después de su visionado. Pese a ello, por su más que correcta factura y por los otros méritos mencionados antes, creo que no está de más que se vea por los aficionados a este tipo de films. Pero no me cabe duda de que este historia podría haber sido mejor contada con una producción más imaginativa.

Calificación: 5,5/10

martes 28 de octubre de 2008

La Hora 25 (La Vingt-cinquième heure)

La Hora 25 (1967)

La Acción comienza en Rumania, en Marzo de 1939. La apacible vida del matrimonio formado por Johann Moritz (Anthony Quinn), un pacífico y bonachon campesino rumano, y su esposa Suzanna se verá alterado cuando el sargento Dobresco, jefe de la policia local, comienza a acosar a esta última. Con el fin de librarse de Johan, Dobresco lo cataloga falsamente como judio y lo envía a realizar trabajos forzados junto con miles de prisioneros hebreos para la construcción de un canal. Tras evadirse, intentando volver a reunirse con su mujer, una serie de peripecias conduciran a Moritz a ser elevado por los alemanes a la categoría de modelo del perfecto ario lo cual le acarreará su reclusión por los aliados una vez terminada la guerra.

He de admitir que “La hora 25” era una de mis grandes asignaturas pendientes sobre el cine de la II GM, ya que hasta este momento no había tenido oportunidad de verla, supongo que debido al hecho de que se trata de una película relativamente desconocida. La historia se basa en una obra del escritor rumano C. Virgil Gheorghiu quien, pese a haber servido en el cuerpo diplomático rumano durante la etapa del régimen dictatorial del general Antonescu, escribió, durante su cautividad de posguerra la novela “Ora 25”, en la que criticaba duramente la actitud colaboracionista del gobierno rumano con los nazis, y la persecución de los judios en Rumania. La novela, publicada en 1949, se convirtió en un Best Seller, que sin embargo, no libró a Gheorghiu de la polémica, al descubrirse unos escritos suyos que databan del periodo de la guerra, y en los que expresaba sus convicciones antisemitas, lo que dió lugar una polémica que persiguió al escritor hasta el final de sus dias. En cualquier caso, la historia tiene bastante interés por ser una de las escasas aproximaciones literarias que se han hecho sobre la participación de los paises satélites de Alemania en la persecución de los judios durante la II GM, un tema apenas tratado hasta la fecha.

Cuando finalmente el famoso productor italiano Carlo Ponti decidió llevar al cine la novela de Gheorgiou en los años 60, ciertamente lo hizo a lo grande. Ponti logró montar una coproducción multinacional en la que se involucraron estudios de Francia, Italia y Yugoslavia, por lo que el film pudo contar con una riqueza de medios inusuales en las producciones europeas; incluyendo un reparto internacional en el que destacaba una estrella de Hollywood como Anthony Quinn.

Todo ello ayudó a que “La Hora 25” se convirtiera en una película de factura formal hollywoodiense, pero con alma netamente europea. La película se apoya sobre todo en la colosal actuación de Quinn como Moritz, en el que supuso uno de los más brillantes papeles en la carrera cinematográfica del gran actor mejicano. Quinn llena la pantalla en cada uno de los planos en que aparece, y dota de credibilidad y de una tremenda humanidad a un personaje nada sencillo de interpretar. Además, la película cuenta con un excelente plantel de secundarios, que cumplen a la perfección en sus papeles; asi como una brillante puesta en escena y ambientación que redondean la excelente factura del film.

Posiblemente, lo único que le resta brillantez al conjunto, e impide que esta película pueda ser considerada una obra sobresaliente es el aspecto narrativo del film. Tras una primera hora bastante buena, en la que asistimos a la presentación de los personajes y la injusta reclusión de Moritz en el campo de trabajo para judios, la segunda mitad de la historia no logra mantener el nivel de la primera. Da la impresión de que por rázones de síntesis argumental el guión tuvo que recortar sustancialmente importantes partes de la novela, de forma que los hechos que presenta en esa parte aparecen demasiado esquemáticos. Pasan muchas cosas en poco tiempo, de modo que el hilo argumental principal queda un poco desdibujado en esa parte. Pese a lo cual, el film vuelve a retomar el pulso en el último tramo de la historia, con el juicio a Moritz por sus labores de propaganda en favor de los alemanes, y el desenlace, un final semitrágico que sobrecoge por la carga emotiva que transmite al espectador, y que supone un excelente colofón a una buena película.

En definitiva, “La hora 25” es una pequeña joya cinematográfica que merece ser descubierta por todo buen aficionado al cine que no haya tenido ocasión de verla. Una película muy recomendable.

Calificación: 7/10

miércoles 22 de octubre de 2008

El Secreto de Santa Vittoria (The Secret of Santa Vittoria)

El Secreto de Santa Vittoria (1969)

La caida del gobierno fascista de Mussolinni viene a alterar la tranquila vida del pequeño pueblo vinícola de Santa Vittoria. Por aclamación, los habitantes eligen como nuevo alcade a Italo Bombolini (Anthony Quinn), uno de los mayores borrachos del lugar, cuya principal preocupación será poner a buen recaudo la reserva de botellas de vino del pueblo, para evitar que caigan en manos de las fuerzas alemanas que se dirigen a Santa Vittoria. De este modo Bombolini, con la ayuda de Fabio y de su sufrida esposa Rosa (Ana Magnani) lograrán involucrar a toda la población local para engañar al destacamento alemán mandado por el capitán Von Proum (Hardy Kruger) acerca del destino del vino.

Basándose en el best seller homónimo de Robert Crichton, el director Stanley Kramer adaptó para la gran pantalla esta historia de ambiente Italiano. Como la acción de la novela se desarrolla en el pueblo real de Santta Vitoria, la idea inicial de Kramer fue filmar alli mismo las localizaciones de exteriores. Sin embargo, para sorpresa del equipo de producción, el pueblecito descrito en el libro resultó ser una moderna ciudad de gran extensión, por lo que no hubo otro remedio que buscar un sitio alternativo para el rodaje, que recreara la apacible villa vinícola descrita en el libro, siendo finalmente elegido el pequeño pueblo de Anticoli Corrado, que reunía todas las características necesarias para servir de ambientación a la película.

La película se apoya sobre todo en el carisma del duo protagonista, un Anthony Quinn que dota a su personaje de un punto histriónico (pero adecuado), y la siempre eficaz Ana Magnani en el papel de sufrida esposa. Hay que decir, por cierto, que la relación entre Quinn y Magnani fue bastante tensa, ya que no se soportaban mutuamente, lo cual vino bien para el rodaje dado que ambos actores interpretaban a un matrimonio separado y enfrentado por las aficiones alcohólicas del marido.

Desde el punto de vista cinematográfico, puede decirse que “El Secreto de Santta Vittoria” es un film de humor costumbrista italiano made in Hollywood. La película va subiendo el tono desde la comedia ligera inicial, hacia una mayor intensidad dramatica conforme se va acercando el desenlace, el cual es, posiblemente, lo mejor del film. Personalmente no he encontrado que la parte cómica resulte excesivamente interesante, pese a la buena interpretación de Quinn como el borracho alcade del pueblo. A mi modo de ver lo mejor del film es como muestra el juego del gato y el ratón que se establece entre Bombolini y el resto de la población con el capitán alemán por cuenta de descubrir donde se esconde el preciado vino, lo que se convierte en una cuestión de orgullo para ambos. No obstante, como digo, la parte cómica del film no acaba de convencer; y por otro lado, el desarrollo de la historia resulta algo plano y falto de ritmo, por lo que el film se deja ver con agrado aunque sin excesivo interés. Todo ello sin menoscabo de la más que cuidada ambientación y producción del film, que logra retratar bastante bien los lugares y personajes de la campiña italiana de la época, presentando a toda una galería de simpáticos personajes mediterraneos.

En resumen, “El Secreto de Santa Vittoria” es un film medianamente entretenido, de más que correcta factura, pero al que le falta algo más –especialmente en su parte cómica- para llegar a ser una gran película. Con todo, aunque solo sea por ver al gran Anthony Quinn en uno de sus personajes más característicos, merece la pena verse. Un film simpático y sin pretensiones que se deja ver con agrado.

Calificación: 5,5/10

martes 14 de octubre de 2008

El Tren de la Vida (Train de Vie)

El tren de la vida (1998)

La acción nos sitúa en 1941, en una pequeña aldea judia de Europa central, cuyos habitantes comienzan a sentirse inquietos ante las noticias que les llegan acerca de las deportaciones masivas de judios que están llevando a cabo los nazis. Para escapar de ellas, Shlomo, el loco del pueblo, propone huir a Palestina con todos los habitantes usando un tren falso de deportación como tapadera para encubrir su huida. Tras ser aceptada la idea de Shlomo por parte del Rabino de la aldea, todos los habitantes del pueblo se pondrán manos a la obra para conseguir engañar a los alemanes y llegar a Palestina en tren para comenzar una nueva vida alli.

Pocos meses antes de que Roberto Begnini comenzara a rodar su brillante “La vida es bella” fue tentado por el director de origen franco-rumano Radu Mihaileanu para participar en su proyecto que iba a ser precisamente una aproximación al tema del holocausto en tono de comedia. La negativa del italiano a participar en el proyecto no sentó nada bien al Mihaileanu quien no dudó en alegar que Begnini se había inspirado en la idea de su film para escribir la historia de “La vida es bella”.

Sea como fuere, lo cierto es que ambas películas tienen ciertas similitudes, pero en esencia son dos films bastante distintos. La película de Mihaileanu adopta un tono narrativo próximo al “realismo mágico” del cine de Kusturica, manteniendo en todo momento un tono cómico pero con un trasfondo poblado de matices dramáticos acordes con la transcedencia del tema que se retrata. Lo mejor del film es, en mi opinión, la idea que sirve de punto partida al argumento y la delicadeza del humor del que hace gala, al tratar un tema de enorme sensibilidad como el del Holocausto. Sin embargo, a la película le falta algo más de gancho a la hora de contar la historia de la huida del tren y, en especial, le falta inspiración para crear unos gags más originales u ocurrentes. Aunque las situaciones estrambóticas se hilvanan con agilidad, en el mejor de los casos resultan más simpáticas que graciosas. Las reiteradas bromas a costa de la facción del grupo de judios comunistas, por poner un ejemplo, no resultan especialmente cómicas, sino más bien pueriles. Y aunque hay momentos en los que los diálogos destilan chispazos de fina ironía, en general la parte cómica del film resulta bastante convencional y previsible.

Pese a ello, hay que reconocer que la película está contada con cierta imaginación y ritmo, y que se apoya en unas buenas interpretaciones de su elenco de actores, lo cual hace que se vea sin especial emoción aunque con agrado. En resumidas cuentas, “El Tren de la Vida” es una comedia agradable, narrada con tacto y que se deja ver bastante bien, pero está muy lejos de la genial inspiración –tanto cómica como narrativa- de la que hizo gala Begnigni con “La Vida es Bella”. Pese a ello, es un film estimable y merece la pena verse.

Calificación: 5,5/10

miércoles 1 de octubre de 2008

1941

1941 (1979)

Diciembre de 1941. La declaración de guerra de Japón a EEUU provoca que la fiebre bélica se extienda por todo el país. Mientras tanto, en la zona de Los Angeles una serie de personajes se verá afectado por la psicosis colectiva provocada por la posibilidad de que se produzca un ataque japonés. De este modo, el piloto de caza Wild Bill Kelso (John Belushi) perseguirá aviones japoneses por todas partes, mientras que Ned Beatty (Rick Moranis) un pacífico ciudadano verá instalada una bateria antiaerea en el jardin de su casa, y un coronel desquiciado trata de descubrir agentes infiltrados japoneses. Todo ello al mismo tiempo que un submarino japonés que lleva a bordo un oficial alemán merodea la costa californiana.

A finales de la década de los 70, la carrera de Steven Spielberg estaba en la cresta de la ola. El joven pero consagrado realizador ya se había hecho acreedor del título de “Rey Midas de Hollywood” tras lograr de manera consecutiva dos éxitos arrolladores en taquilla con sus films “Tiburón” y “Encuentros en la Tercera Fase”, logrando unas cifras de recaudación apabullantes y ganándose el favor del gran público. Reforzado por estos éxitos, Spielberg decidió experimentar en su siguiente proyecto en el terreno de la comedia, con el que iba a suponer su cuarto largometraje. La escritura del guión se encargó a Robert Zemeckis un prometedor guionista y realizador a quien Spielberg había apadrinado dentro de la industria de Hollywood y que era uno de sus mas estrechos colaboradores en aquella época. El guión de Zemeckis trataba de parodiar, inspirándose lejanamente en una serie incidentes reales acaecidos en la Costa Oeste norteamericana al comienzo de la guerra, la fiebre bélica que se había apoderado de buena parte de los habitantes de la zona durante las primeras semanas del conflicto.

El hecho de que 1941 se convirtiera en un relativo fracaso comercial (el primer revés de Spielberg en taquilla) ha hecho que esta película sea una de las menos recordadas de Spielberg, y que incluso algunos la hayan calificado como su obra “maldita”. La verdad es que este film es uno de los menos brillantes de Spielberg. A pesar de lograr algún gag acertado (como la autoparodia de “Tiburón”, en este caso con el submarino japones haciendo las veces de escualo) el cambio de registro radical respecto a sus películas anteriores no le sentó nada bien a Spielberg. Se nota que este domina a la perfección los aspectos técnicos de su oficio porque en la película hace un espectacular uso de los efectos especiales, manejo de cámara y planos, al tiempo que ofrece una generosa muestra de secuencias espectaculares y multitudinarias, pero tratándose de una comedia, a la parte cómica le falta mucha sustancia y se nota que en este terreno a Spielberg le faltaba la inspiración artística de la que habia hecho gala en sus anteriores films.

Viendo la película se nota que Zemeckis y Spielberg estaban influenciados en esta época por el tipo de comedia alocada de boga en los 70 (por ejemplo, “Desmadre a la americana”) y que era del gusto del público en aquella época. El problema es que ni el realizador ni el guionista fueron capaces de trasvasar dicha comicidad a la historia de 1941. Y, pese al hecho de que Spielberg pudo manejar la producción contando con muchos medios y un reparto plagado de actores cómicos de renombre como John Belushi (genial en su papel de desquiciado piloto de P 40) o Dan Aykroid, lo cierto es que el resultado fue decepcionante. La intención evidentemente paródica del film queda deformadada por la hipertrofia de gags, a veces demasiados forzados. El ritmo que imprime Spielberg a su obra es tan frenético y alocado como un sketch de dibujos animados, cosa que no permite desarrollar adecuadamente ninguno de los ejes argumentales, y no digamos ya los personajes. La acelerada sucesión de escenas alocadas, explosiones, efectos visuales deslumbrantes (como por ejemplo la secuencia de destrucción de la noria), más que ayudar a crear comicidad lo que causa es un efecto de saturación en el espectador, por lo que la parte humorística resulta en general fallida. Y ello pese a dibujar algún que otro gag acertado (como el P-40 repostando en la estación de servicio) pero demasiado aislado en el conjunto de una comedia tremendamente irregular. El mismo Spielberg admitió, años mas tarde que “Comprendí que nos habiamos pasado cuando en los pases previos vi que gran parte de público pasaba mucho tiempo tapándose los oidos”.

Por ello personalmente opino que 1941, fue un merecido varapalo comercial para Spielberg. Una comedia excesiva en muchos aspectos, aunque por su puesta en escena, y algún que otro gag desternillante no desmerece un visionado por el aficionado al cine en general.

Calificación: 5,5/10

viernes 26 de septiembre de 2008

¿Que hiciste en la guerra, papi? (What you did in the war, daddy?)

¿Qué hiciste en la guerra Papi? (1966)

Sicilia, año 1943. Durante la invasión de la isla italiana por los aliados, el Capitan Cash (Dick Shawn), un estirado oficial de infanteria, recibe órdenes general Bolt de tomar el mando de la compañía C, en la que se encuentran el teniente Christian, (James Coburn) y el sargento Rizzo, y marchar al frente con la misión de capturar el pueblo de Valerno, un importante objetivo del sector. Cuando los hombres de Cash llegan a Valerno, en medio de un partido de fútbol, se encuentran con que no hay resistencia. El comandante italiano, Capitán Oppo, desea rendirse junto con la guarnición, a cambio de que le dejen celebrar una fiesta, dejando la rendición formal para el dia siguiente. Sin embargo las cosas se complican cuando la novia de Oppo, Gina seduce al Capitan Cash, con el consiguiente enfado del oficial italiano, quien se niega a rendirse. Mientras tanto los altos mandos americanos y alemanes son inducidos a creer que en Valerno se combate duramente, por lo que deciden enviar refuerzos complicando aun más la situación de Oppo y Cash.

El famoso director de comedias Blake Edwards dirigió y coescribió el guión de esta comedia bélica ambientada en la campaña de Sicilia, siguiendo la estela de otra comedia bélica filmada por el años antes, “Operación Pacífico”. Al parecer la idea del film surgió cuando el hijo de Edwards le hizo a su padre la pregunta que sirvió de inspiración para el título. Pese a que Edwards no había visto demasiada acción durante su servicio en la armada (sirvió en un guardacostas) decidió recrear una historia disparatada que ocurriera en la campaña siciliana de 1943. Pese tratarse de una comedia, la ambientación está bastante cuidada en lo tocante al atrezzo militar y en la producción, cosa que se ve reflejada, por ejemplo, en el empleo de un buen número de extras. Y pese a que la película se rodó en un estudio y en decorados de exteriores construidos al efecto en Hollywood, lo cierto es que la ambientación del pueblo es bastante realista y está muy lograda a la hora de recrear los escenarios de Sicilia.

La verdad es que tenia un recuerdo lejano de esta película, la cual recordaba como una comedia ligera de tono amable, y no especialmente memorable; opinión que se ha visto refrendada con un nuevo visionado. Posiblemente lo mejor de la película radica en la actuación del reparto, al que se le nota muy a gusto explotando la vis cómica de actores tradicionalmente encasillados en papeles “duros” como James Coburn o Aldo Ray, así como del resto de intérpretes. Sin embargo, los aspectos cómicos de la película no pasan, en mi opinión, de correctos. Algunas situaciones que se plantean son bastante divertidas (como por ejemplo el simulacro de batalla en el pueblo, con las mujeres italianas aplaudiendo desde los balcones); pero en general, los diálogos y gags mantienen un tono simpático a la vez que poco hilarante. Algunas escenas comicas -en especial las de la fiesta nocturna en la que se emborracha el capitán Cash- se alargan en exceso y no resultan especialmente ingeniosas ni ocurrentes, de modo que uno tiene la impresión de que a la película le sobran varios minutos en más de una parte de su metraje. Ello se debe, en gran medida a que el guión cae en un desarrollo demasiado convencional, y a que le falta ingenio para exprimir la comicidad de las distintas situaciones que va planteando.

En resumen, ¿Qué hiciste en la guerra, Papi? es la típica comedia holliwoodyense amable y “blandita” de los años 60. No considero que esté entre los mejores títulos de Blake Edwards (cuya carrera, por cierto, sufrió un serio bajón creativo después de este film) aunque es un film aceptablemente entretenido, que se contempla con una sonrisa en la boca. Una comedia medianamente divertida, aunque no brillante.

Calificación: 5/10

miércoles 17 de septiembre de 2008

Cuando pasan las cigüeñas (Letyat Zhuravli)

Cuando pasan las cigueñas (1957)

Moscú, primavera de 1941. La joven pareja de novios formada por Boris y Verónica contempla una bandada de cigueñas que sobrevuela el cielo que parece saludar su romance. Sin embargo su plácida existencia pronto se ve alterada por la invasión alemana. Boris acude con entusiasmo a su llamada a filas y es enviado al frente, situación que será aprovechada por su primo Mark para intentar seducir a Verónica. Aunque esta en principio, se niega, la muerte de sus padres en un bombardeo hará que acepte casarse con Mark. Tras trasladarse a Siberia junto con su esposo y el doctor Fiodor Ivanovich, padre de Boris, Veronica se entera de que Boris ha sido dado por desaparecido en el frente, pero aun así, se niega a creer que haya muerto y prefiere no perder la esperanza de reencontrarse nuevamente con él.

En plena época de “deshilelo” posestalinista, solo un año después de la denuncia del régimen del dictador sovietico por parte de Nikita Kruschev, el director ruso Mikhail Kalatozov realizó este film que tuvo un gran éxito internacional alzaándose con la Palma de Oro del festival de Cannes en la edición de 1958. Al igual que ocurría en “La Balada de un Soldado” el aspecto verdaderamente rompedor del film radica en el modo en que este aborda el conflicto. Frente al cine eminentemente triunfalista y politizado del cine bélico anterior, que ensalzaba lo que en Rusia se conoce como “Gran guerra patria” como una gloriosa cruzada contra el fascismo, la temática de película de Kalatozov supuso toda una novedad dentro del cine sovietico contemporaneo. Porque lo realmente novedoso de esta película no es solo que no tenga contenido propagandístico, sino que se trata de un film eminentemente antibelicista. El símbolo de la cigüeña es utilizado por Kalatozov como emblema de la paz, una paz que nunca debería verse quebrada por la guerra, que es la causante de destruir las vidas y sueños de la gente corriente que se ve arrastrada dentro del torbellino bélico. En ese aspecto, la película no es nada original, centrándose en la típica historia de amor en tiempos de guerra, y el sufrimiento de los amantes por su separación, mientras la guerra cambia sus vidas irremediablemente.

Este eje argumental es eficientemente desarrollado a lo largo del metraje del film, si bien con los defectos y las virtudes propias del cine ruso. Entre estas últimas, cabe destacar el original juego de camaras que exhibe el realizador, usando encuadres atípicos, movimientos de cámara compulsivos y puntos de vista subjetivos para realzar la acción. Otro aspecto cuidado es el apartado visual, con una elegante y sobria fotografía en B/N que transmite realismo. Finalmente, el film se apoya en unas interpretaciones bastante buenas de su duo protagonista, especialmente por parte de la actriz Tatyana Samojlova en el papel de Verónica, que logra una interpretación de un dramatismo sobresaliente a la vez que contenido.

Sin embargo, estos innegables méritos se ven oscurecidos por los típicos defectos que suelen ser usuales el cine ruso: un ritmo narrativo lento, que se hace demasiado plomizo en algunos momentos; unido a ciertos excesos melodramáticos que hacen que la película no resulte del todo redonda y se haga un poco larga pese a su ajutado metraje de 95 minutos. Con todo, no puede negarse que “Cuando pasan las cigueñas” es una de las películas más interesantes de su época, por ofrecer una nueva muestra de la otra cara de todo conflicto bélico.

Calificacion: 6/10

viernes 5 de septiembre de 2008

La Balada de un Soldado (Ballada o Soldate)

La Balada de un soldado (1959)

El joven soldado Alyosha Skvortsov de solo 19 años de edad, se convierte en un involuntario héroe de guerra al quedar aislado en una posición avanzada y dejar fuera de combate a dos tanques alemanes durante su intento de huida. En reconocimiento por su hazaña, es propuesto para una condecoración, pero en vez de ella, Alyosha solicita y obtiene una licencia para volver a su aldea para visitar a su madre, y reparar el techo de su casa. En el tren que lo lleva a casa, conoce a la joven Shura, una muchacha que también se encuentra de viaje en busca de su tia. Durante el trayecto, Alyosha y Shura descubrirán el amor a la vez que irán conociendo a una serie de personajes cuyas vidas se han visto afectadas por la guerra.

"La Balada de un Soldado" fue una de las películas realizadas durante uno de los periodos más peculiares de la historia sovietica, concretamente los años del post estalinismo. Este breve periodo, que abarcó menos de una década entre mediados de los 50 y principios de los 60, se caracterizó por una cierta apertura ideológica del régimen comunista, impulsada desde arriba por el premier sovietico Nikita Kruschev. Ciertamente este periodo supuso un autentico soplo de aire fresco para las artes en la URSS, ya que momentáneamente los artistas, escritores y cineastas volvieron a gozar de cierta libertad creativa, de la que habían carecido durante el férreo mandato de Stalin. En este contexto favorable, el director Grigori Chukhrai llevó al cine esta historia que, alejada de toda intención política y exenta de cualquier atisbo triunfalismo, ofrece una sincera muestra de los devastadores efectos morales que la guerra produjo en la población rusa. A través de las sencillas y breves historias personales que Alyosha va presenciando, el film nos ofrece un muestrario de los desastres de la guerra: el soldado lisiado que tiene miedo al reencuentro con su esposa, los civiles expuestos a todo tipo de penalidades, el alejamiento de los seres queridos, o la esposa adultera que ha abandonado al marido mientras este lucha en el frente.

Debido en gran parte a esa honestidad narrativa, y al mensaje universal que transmite el film (toda guerra es detestable, porque al final destroza las vidas de las personas comunes), la película tuvo un gran reconocimiento internacional. Entre otros premios, fue galardonada en el festival de Cannes de 1960, asi como en los festivales de cine de Roma, Londres y San Francisco, recibiendo por añadidura la nominación al mejor guión para los oscars de Hollywood correspondientes a ese año.

En cuanto a la valoración de la película, he de decir que esta me llenó solo a medias. Aunque muchos críticos han considerado que "La Balada de un Soldado" es una de las mejores películas rusas del S. XX, en mi opinión creo que es exagerado atribuirle tales méritos. Ciertamente, como apuntaba antes, lo mejor del film es la universalidad de su mensaje, su asepsia política, y la honestidad moral que transmite la historia. Además, la película se apoya en unas magníficas interpretaciones del duo protagonista, y una excelente fotografia en B/N, visualmente impecable.

No obstante, en mi opinión, la película adolece también de una serie de defectos que le restan brillantez al conjunto. En primer lugar, lo inverosímil de la hazaña de Aloysha (dejar fuera de combate a dos “Tigers” con un ligero fusil antitanque) chirría demasiado a quien entiende minimamente de técnica militar. Por otra parte, la historia experimenta un acusado bajón de ritmo en la parte central de su metraje, bajón que coincide con las reiterativas escenas del enamoramiento de los jóvenes protagonistas a bordo del tren que los lleva a retaguardia. En esa parte, en más de un momento la película roza la sensiblería, aunque, por fortuna, sin llegar a caer en ella. Finalmente, encuentro que el desarrollo argumental tiene un problema de fondo, y es que el tono generalmente amable e incluso levemente humorístico que envuelve a la narración, no termina de casar bien con el trasfondo marcadamente melodramático que enmarca toda la historia, aspecto en el cual la película se queda a medias.

En definitiva, “La Balada de un Soldado” es una película más que estimable, que nos cuenta una historia humana de valor universal, y de una factura casi impecable. No obstante, por los aspectos comentados, no creo que sea una obra maestra ni uno de los mejores films rusos de todos los tiempos. En esta linea me quedo más con la magnífica “La infancia de Iván”. Pese a ello, es una película que merece la pena verse y desde luego, una de las mas interesantes producidas durante el periodo soviético.

Calificación: 6,5/10

lunes 1 de septiembre de 2008

Embajadores en el Infierno

Embajadores en el Infierno (1956)

Un grupo de prisioneros españoles de la División Azul encabezado por el Capitán Adrados es conducido a un campo de reclusión soviético. Alli son obligados a realizar trabajos forzados, aparte de sufrir todo tipo de privaciones y penalidades por negarse a realizar propaganda pro sovietica, gracias a la resistencia moral de Adrados. Este será trasladado a otro campo donde se reecuentra con otros compañeros de armas, que viven en las mismas malas condiciones. Como Adrados se niega a realizar trabajos forzados, es recluido junto a otros compañeros en celdas de castigo. Después de unos años, tras sufrir todo tipo de penalidades y la presión de los captores para que hagan propaganda, se niegan a trabajar en el campo acogiéndose a Convención de Ginebra. Tras ser acusados de agitación política, un tribunal los condena a veinticinco años de trabajos forzados en Siberia. Pese a ello, Adrados y sus compañeros seguirán mostrandose rebeldes frente a sus captores rusos.

En 1954, tras más de una década de cautiverio en la URSS, regresaron a España en barcos de la Cruz Roja los prisioneros españoles integrantes de la División Azul que habían estado retenidos en campos de prisioneros soviéticos desde el final de la contienda. El periodista Torcuato Luca de Tena se propuso entrevistar a varios de estos retornados para documentar sus experiencias durante su reclusión en Rusia. Entre ellos se encontraba el Capitán Palacios, al que los hombres señalaban como un auténtico heroe de cautiverio. La serie de entrevistas que el periodista mantuvo con Palacios le sirvieron a Luca de Tena para escribir el libro “Embajador en el infierno” basándose en los recuerdos de áquel como prisionero de guerra. Gracias al éxito del libro, que fue publicado en 1955, la figura de Palacios fue elevada a la categoria de héroe anticomunista y Tena no tardó en llevar la historia al cine.

Obviamente el personaje del Capitan Adrados es el trasunto de Palacios, cuyas experiencias plasmadas en el libro sirvieron de hilo conductor de la historia. Sin embargo, como había ocurrido con “La Patrulla”, al régimen le interesaba dar una imagen de los divisionarios como cruzados anticomunistas en vez de militantes fascistas. Consecuentemente, en la película, tras varias fricciones con los ministros falangistas, se suprimieron la mayor parte de las referencias a La Falange que contenía el libro, procurando que estas quedaran reducidas al mínimo, lo cual provocó algunas voces airadas dentro de la prensa falangista. Pero lo cierto es que el film, siguiendo el éxito del libro, tuvo una muy buena acogida por parte del público español.

En cualquier caso, “Embajadores en el infierno” es considerada -a mi modo de ver, con razón- el mejor film que se ha hecho sobre la División Azul hasta la fecha. El director Jose María Forqué, aun manejando un presupuesto relativamente reducido para una producción de este tipo, pudo contar con respaldo total del Ejército para la ambientación del film, especialmente apreciable pues le permitió usar material ruso capturado en la Guerra Civil española. La historia, además, se beneficia del realismo que le confiere el estar basada en hechos reales que describen los aspectos más oscuros del régimen sovietico: los maltratos de sus campos de prisioneros, los intentos de obligarlos a realizar propaganda comunista o los juicios farsa a los que someten a algunos prisioneros.

Lo malo del film, como era de esperar, radica en el descarado tono propagandístico que adopta desde un primer momento. Se trata, con poco o ningún disimulo, de demonizar al régimen soviético ensalzando el valor moral de los prisioneros españoles; de forma que el argumento se vuelve demasiado reiterativo en ese aspecto, a la vez que las situaciones que nos va presentando resultan bastante previsibles y monótonas en el mayor de los casos. Además, el personaje central, el Capitán Adrados, es dibujado de una forma tan heroica y perfecta que parece más bien un personaje sobrehumano por lo impasible que se muestra ante todas las penalidades que sufre junto a sus compañeros, lo cual le resta credibilidad (y dramatismo) a lo que el film nos cuenta. No cabe duda de que si la historia hubiese adoptado un tono menos maniqueo y más realista, podría haberse convertido en una gran película.

Con todo, y pese a sus deficiencias, “Embajadores en el Infierno” es una película de una buena factura para los estándares del cine español, con unas actuaciones correctas por parte del elenco de actores, y bien ambientada. Un film interesante porque constituye el unico testimonio cinematográfico dedicado íntegramente a la División Azul.

Calificación: 5,5/10

lunes 25 de agosto de 2008

La Patrulla

La Patrulla (1954)

Madrid, 1939. Mientras las tropas nacionales se preparan para tomar la ciudad, un grupo de cinco soldados amigos se fotografía en la Casa de Campo. Uno de ellos, el más joven muere poco después durante una patrulla nocturna. Los cuatro restantes, Matías, Enrique, Vicente y Paulino, ya concluida la guerra, prometen volverse a ver diez años después en el mismo sitio donde se fotografiaron. Sin embargo el destino les irá separando. Un tiempo después Paulino es detenido por contrabando de medicinas; Vicente marcha al extranjero como corresponsal de prensa; Matías vuelve a su pueblo; mientras que la invasión de la URSS hará que Enrique se aliste en la División Azul para combatir en Rusia, aplazando sus planes de boda con su novia, Lucia. Su amigo Vicente, también enamorado de Lucía, aprovechará la ausencia de Enrique para cortejarla, cuando este es dado por desaparecido en Rusia.

Contrariamente a lo que pueda parecer, el cine del franquismo no fue especialmente prolífico en el género que podriamos denominar “histórico-patriotero” ni hizo especial hincapié en rememorar los episodios bélicos de la historia española. Aunque, naturalemente se produjeron títulos de estas características (el mejor ejemplo es el de "Los ultimos de Filipinas") el cine de la época derivó bastante más hacia el folklore y la comedia costumbrista que al cine histórico. En el caso de la División Azul, es especialmente llamativa la escasez de títulos que traten sobre la misma y la forma tan tangencial en la que se hace. Esto se explica en parte porque, sobre todo porque a partir de los años 50, el intento de progresivo acercamiento a las potencias occidentales aconsejó una cierta suavización ideológica, al menos externa, de la dictadura. Consecuentemente, las producciones sobre la División Azul, cuya participación en la guerra al lado de la Alemania nazi era una incomodidad política en el contexto internacional de la posguerra, fueron bastante escasas pese a las ínfulas militaristas del régimen de Franco. Y cuando se retrató a la División Azul en el cine español, se hizo desde la perspectiva de la lucha anticomunista (cosa conveniente, dada la coyuntura internacional de la Guerra Fria) y omitiendo todos aquellos componentes ideológicos que pudieran hacer referencia al fascismo español.

Este es el caso de “La Patrulla”, obra de uno de los realizadores que se atrevió a tratar el tema de la participación española en el Frente ruso, el director Pedro Lazaga. No en vano, Lazaga había sido un activo militante falangista y había servido personalmente como voluntario en la División Azul. Sin embargo la película apenas trata la lucha de los divisionarios en el frente, tema por el que pasa de puntillas y que se salda con apenas un par de escenas (por cierto, muy curiosa la juerga folklórica de los divisionarios en uniforme alemán), y se centra mucho más en la parte de drama romántico y la crítica hacia el régimen soviético, describiendo las penalidades y maltratos que sufren los prisioneros españoles durante su reclusión en la URSS (un tema que se volverá a tratar en la posterior “Embajadores en el infierno").

La película tiene un arranque interesante con la presentación de los personajes durante la Guerra Civil, antes de la incursión nocturna en Madrid. No está mal tampoco como se va describiendo el destino de los cinco protagonistas de la foto después de la guerra. Sin embargo, la película empieza pronto a flojear, especialmente porque el apartado bélico es excesivamente breve, y la historia va discurriendo lentamente por los previsibles cauces del drama facilón, centrado en el triángulo amoroso de turno de Vicente y Enrique con la protagonista femenina, aderezado con una poco sútil carga de crítica anticomunista, que no resulta especialmente interesante ni añade tampoco gran cosa a la historia.

En definitiva, "La Patrulla", pese a pertenecer a las obras más serias del posteriomerte prolífico director de comedias ligeras y de escasa calidad cinematográfica Lazaga, es una película mediocre, ideológicamente demasiado tendenciosa, y no demasiado original en su desarrollo. Solo merece verse por ser uno de los escasos testimonios cinematográficos (si bien fugaz) sobre la División Azul.

Calificación: 4/10

miércoles 20 de agosto de 2008

El Ojo de la Aguja (The Eye of the Needle)

El Ojo de La Aguja (1981)

Inglaterra, 1944. El espía aleman infiltrado Heinrich Faber (Donald Sutherland) conocido por su nombre en clave de “La Aguja” (debido a su método de asesinar empleando un estilete), es localizado por agentes del contraespionaje británico y emprende la huida. Sin embargo, antes de salir de Inglaterra tendrá tiempo de fotografiar las falsas concentraciones de tropas aliadas frente a Calais, una información crucial de cara al desarrollo de la Operación Overlord. Tras llegar a Escocia, Faber intenta dirigirse al punto donde habrá de recogerlo un submarino para llevarlo de vuelta a Alemania. Sin embargo, durante el trayecto su buque naufraga en una tempestad y Faber irá a parar a la Isla de las Tormentas, un aislado e inhóspito islote habitado por David y Lucy Ross (Kate Nelligan), un matrimonio en crisis debido a la parálisis del marido, que quedó lisiado en un accidente de tráfico. Lucy pronto se verá atraída por Faber, con quien comienza un peligroso romance mientras aquel trata de contactar nuevamente con el submarino alemán y transmitir la vital información que posee.

Basándose en el Best Seller del famoso escritor Ken Follet titulado “Eye of the Needle”, el director Richard Marquand llevó a la gran pantalla esta adaptación de la novela de Follet con guión de Stanley Mann. Esta película es, sin duda, uno de los mejores thrillers de espionaje ambientados en la II GM, además de ser una de las más logradas dentro del subgénero de espias. El gran pilar que sustenta la historia es claramente el sólido personaje central, Faber, brillantemente interpretado por un Donald Sutherland en estado de gracia. El actor británico refleja a la perfección la doble cara del espía: un asesino frio y despiadado, pero a la vez, un hombre lleno de encanto personal y gentileza externa.

Por otra parte, la película ofrece una rica gama de subtramas muy bien hilvanadas entre si, incluyendo la historia de amor de Faber con Lucy, una mujer atrapada en un matrimonio frustrado; junto con elementos clásicos del mejor cine de suspense y acción, mezcla que logra construir una atmósfera de tensión emocional muy lograda. Ello se ve resaltado, además, por la cuidada ambientación de los escenarios (la película se filmó en escenarios reales de Inglaterra y Escocia) y la adecuada banda sonora de Miklos Rozsa. Como apuntaba antes, lo mejor del film es como integra las distintas situaciones que se plantean y las va desarrollando manteniendo un ritmo sostenido y creciente, que logra mantener en vilo al espectador conforme se acerca al climax final. Los paisajes desolados y el inclemente tiempo de la Isla de las Tormentas crean el entorno perfecto que sirve de escenario a la historia, que logra en todo momento transmitir una sólida sensación de verosimilitud y dramatismo a partes iguales.

En resumen, “El Ojo de La Aguja” es un film de muy buena factura, convincente guión y muy buenas actuaciones, no solo de Sutherland sino también de los secundarios. Una película bastante completa que no defraudará a los buenos aficionados al cine en general.

Calificación: 7,5/10

jueves 31 de julio de 2008

El Dia mas largo (The Longest Day)

El Dia mas largo (1962)

Cuidada reconstrucción del desembarco en Normandia que dio comienzo a la invasión de Europa por los aliados occidentales, el 6 de Junio de 1944. Narrada desde distintos punto de vista de muchos de los participantes en los combates de aquella histórica jornada, que en palabras de Rommel iba a ser decisiva para el resultado de la contienda, y “El Dia mas largo”.

Si hubo algo que caracterizó las producciones del famoso magnate de Hollywood Darryl F. Zanuck fue la grandiosidad de sus películas, así como su espectacular puesta en escena. En ese sentido, “El Dia más largo”, no fue una excepción. Para llevar a la gran pantalla la adaptación del famoso libro de Cornelius RyanThe Longest Day”, Zanuck no escatimó medios de ninguna clase para dotar a la historia de realismo. Con un presupuesto de 10 millones de dólares, miles de extras y un apabullante reparto plagado de estrellas internacionales como John Wayne, Henry Fonda, Curd Jurgens, Robert Mitchum…etc. La dirección de la pelicula se encargó a 3 directores distintos, cada uno de los cuales iba a encargarse de filmar los episodios británicos, norteamericanos y alemanes, respectivamente: Ken Annakin, Andrew Marton y Bernard Wicki. Asimismo, para dotar de la mayor veracidad posible a la película se contó con la colaboración como asesores históricos de muchos de los militares que estuvieron realmente implicados en el Dia D, como los generales alemanes Blumentritt y Pemsel, el norteamericano James Gavin, o el jefe de comandos francés Philippe Kieffer.

Pero el auténtico responsable y alma mater de la película fue en todo momento el propio Zanuck, cuya implicación en las tareas de producción fue tan intensa que sus colaboradores más cercanos lo apodaron, de forma bastante apropiada dado el contexto, “General Zanuck”. De hecho, fue bastante provechoso para la Fox el haber contado con la colaboración del poderoso magnate, ya que la compañía estaba al borde la quiebra por los problemas financieros que estaban causando el muy complicado rodaje de “Cleopatra”. Ante esta situación, Zanuck se comprometió a reconducir la situación financiera del estudio, a cambio de sacar adelante su ambicioso proyecto para la realización de “El dia Más Largo”.

Y lo cierto que Zanuck, que siempre pensaba a lo grande, supo dotar a la película de un aura de realismo impactante, además de filmar algunas de las escenas bélicas más espectaculares de la historia del cine. De estas, personalmente destacaría tres: el dramático descenso de los paracaidistas norteamericanos sobre St. Mere Eglise; el ataque de los Rangers contra la bateria pesada alemana situada en la cima del acantilado de Pointe-du-hoc; y el asalto de los comandos franceses contra la posición fortificada del casino Ouistreham, escenas que destacan por su espectacular puesta en escena e intensidad dramática. Esto, unido a unas localizaciones y ambientación muy cuidadas hacen que la película apenas haya perdido su fuerza visual pese al tiempo transcurrido desde su estreno. No obstante, la película no llega a la categoría de obra maestra debido a varios aspectos que le restan brillantez al conjunto. En primer lugar, la naturaleza episódica de la historia y la variedad de personajes que aparecen hace que la narración resulte algo deslavazada y confusa en algunos momentos. Por otra parte, el dilatado metraje de casi 3 horas de duración provoca que el ritmo del film resulte irregular, y otro tanto puede decirse de las actuaciones del elenco de estrellas; algunas buenas (Richard Burton) y otras solo regulares (por ejemplo las de Mitchum y Wayne).

Pese a ello, no cabe duda que “El Dia más largo” es una de las grandes películas bélicas de todos los tiempos y, desde luego, era el mejor film que se había hecho sobre el Dia D hasta que fue recientemente desbancada por Spielberg y su “Salvar al Soldado Ryan”. Una película imprescindible para los amantes del género bélico.

Calificación: 7,5/10

La Crítica de Reisman

lunes 28 de julio de 2008

Dia D, 6 de Junio (D-Day, the sixth of June)

Dia D, 6 de Junio (1953)

En vísperas del desembarco en Normandia, un convoy naval destinado a encabezar los desembarcos del Dia D transporta a dos oficiales uno británico el Coronel Winter (John Todd) y otro americano, el Capitan Parker (Robert Taylor). Ambos encabezan un contingente de asalto que tiene el objetivo de destruir una bateria alemana de cañones costeros antes de que se produzcan los desembarcos principales. Durante la ruta, los dos hombres rememorarán su relación con Valery, la mujer del coronel Winter, en los meses previos al comienzo de OVERLORD.

Pese a que el título de "Dia D, 6 de Junio" podría inducir a pensar que estamos ante un film bélico centrado en la Operación Overlord, lo cierto es que esta producción de los años 50 responde más al modelo de drama romántico con trasfondo bélico. Más de dos tercios del metraje son dedicados al típico triángulo amoroso en tiempos de guerra, en este caso de una mujer con un oficial americano, pues piensa que su marido, ha desaparecido en combate. Esta parte romántica es bastante tópica y presenta un interés limitado, si bien sí que me gustó como se muestran las fricciones que surgieron entre las tropas norteamericanas acantonadas en Inglaterra con la población local, un aspecto que aparece en pocas películas. La parte bélica, que ocupa los últimos diez minutos de metraje, se centra en el desembarco de una fuerza especial aliada con el objetivo la destrucción de una importante bateria costera alemana, y la verdad es que las secuencias de combate están muy bien filmadas para la época y resultan bastante realistas, algo que no era precisamente una constante en las producciones bélicas de los años 50.

Como decia antes, lo mejor de la película es como se muestra la realidad cotidiana de Inglaterra en los meses previos a la invasión de Europa y las relaciones que se entablaron entre los soldados estadounidenses y la población británica, con la guerra como tema de fondo, un esquema argumental muy parecido al que se usaría en un título posterior como “La Calle del Adiós”. El trabajo de los actores resulta bastante bueno y creible, y como curiosidad, es interesante apuntar que John Todd, el actor británico que interpreta al Coronel Winter, era un veterano de la II GM y participó realmente en el Dia D como soldado paracaidista.

Es una pena que la película no contenga una parte bélica de mayor calado, pues podría haber resultado un interesante drama bélico. En cambio, al centrarse casi en exclusiva en la trama romántica que viven los protagonistas, la historia se queda excesivamente circunscrita y resulta bastante convencional en su desarrollo. En definitiva, "Dia D, 6 de Junio" es una película no carente de interés pero que con un poco de más acción y menos romance habría sido más redonda.

Calificación: 5,5/10

jueves 24 de julio de 2008

Dia D, Hora H (Breakthrough)

Dia D, Hora H (1950)

La acción nos sitúa en Inglaterra en 1944. A través de la historia de teniente Mallory, un joven jefe de pelotón de la 1ª división de infantería norteamericana (la célebre Big Red One) y su jefe de compañía, el estricto Capitán Hale, la película nos muestra el proceso de entrenamiento de la unidad y su posterior participación en el Dia D y en los duros combates de la Campaña de Normandia.

Comienzo con esta reseña un bloque dedicado a las películas relacionadas con la Operación OVERLORD y el desembarco en Normandia. En este caso, "Dia D hora H" supone una temprana revisión del desembarco en Normandia. La verdad es que tratándose de una película de los años 50 y de bajo presupuesto no está del todo mal. La primera parte del film nos muestra de una forma general el entrenamiento intensivo de los soldados americanos de cara al desembarco en Omaha, y el desembarco en la playa; mientras que la segunda muestra la sangrienta y dura batalla en el Bocage normando, así como las tensiones que sufren los oficiales que ostentan el mando de una unidad de combate que lucha en el frente.

Aunque la historia que sirve de hilo conductor del argumento no es excesivamente original, pues se centra en el típico enfrentamiento entre el oficial superior severo (Hale) contra el subordinado de menos experiencia que siente apego por sus hombres (Mallory), hay que reconocer que está desarrollada con eficacia. Los personajes también resultan bastante típicos: el soldado novato, el sargento experimentado, el suboficial “gracioso”…etc, pero en general resultan creíbles pese a estar estereotipados. Todo estos elementos se integran bien en una película sin excesivas pretensiones que cumple eficazmente su intención de ofrecer una visión general, razonablemente realista dada la época, de la campaña de Normandia.

De entre lo que más me gustó destacaría el atrezzo militar, que dada la cercania temporal a los hechos, es bastante real, de manera que los alemanes portan MP-40 y MGs-42, y los americanos las BAR, los fusiles Garand…etc, incluso los tanques alemanes que aparecen están modificados externamente para tener la apariencia de Tigers. La ambientación de los escenarios del campamento, la playa OMAHA y el Bocage es asimismo bastante buena y convincente. Las secuencias de combates resultan igualmente creibles, y son especialmente realistas las escenas que transcurren en el Bocage cuando el pelotón norteamericano tiene que neutralizar un cañón antitanque alemán, ya que tácticamente la escena es perfecta, recreando con bastante realismo el tipo de enfrentamiento a corta distancia que se dio en el terreno de setos vivos normandos.

Por ponerle algunos “peros” al film, puede criticarse el uso extensivo que se hace de imágenes sacadas de material documental de archivo, y que las escenas del desembarco en la playa OMAHA resultan bastante decepcionantes, ya que, aparte de está rodadas con muy pocos extras, parece que los americanos vencen fácilmente la resistencia en las playas, cuando en realidad costó horas de duros combates abrirse paso hacia el interior. Esa es, sin duda, la parte más floja de la película, aunque se entiende que la cortedad del presupuesto impuso limitaciones a la hora de recrear en el desembarco.

En resumen “Dia D, hora H” es un título aceptablemente entretenido, pero más interesante desde el punto de vista militar que cinematográfico. Una película discreta y sin pretensiones, pero bastante correcta en todos sus aspectos. No desmerece un visionado por parte de los buenos aficionados a la historia militar.

Calificación: 5/10

lunes 21 de julio de 2008

Evasion en Atenea (Escape to Athena)

Evasión en Atenea (1979)

La acción nos sitúa en una isla griega del Egeo en algún momento de 1944. El mayor Otto Hecht (Roger Moore) es el comandante de un campo de prisioneros aliados donde se recluyen a varios especialistas formando un equipo para la recuperación de tesoros arqueológicos griegos. Los prisioneros aliados, liderados por el profesor Blake (David Niven) intentan fugarse y apoderarse de los fabulosos tesoros que se esconden en un monasterio cercano al monte Atenea. Al mismo tiempo, el lider de la resistencia griega Zeno (Telly Savalas) planea liberar a los prisioneros para asaltar el monasterio donde se sospecha que los alemanes tienen una base de cohetes V-2.

En lo que al cine bélico se refiere, los años 70 fueron terreno abonado para las producciones un tanto extravagantes e impregnadas de un cierto aire sicodélico propio de la época. Es el caso de “Evasión en Atenea”, realizada por el director estadounidense de origen griego George P. Cosmatos, quien contó con un deslumbrante reparto de estrellas internacionales, gracias en gran medida a que el hijo de David Niven era uno de los responsables de la producción y pudo convencer a su padre y a otras estrellas de renombre internacional para actuar en el film. Y lo cierto es que, aparte del reparto, poco puede rescatarse de esta película. Para empezar el argumento es un refrito de varias tramas en las que pueden observarse reminiscencias de películas como “La gran evasión” o “Los cañones de Navarone” pero, por supuesto, con un desarrollo bastante más chapucero que aquellas grandes películas.

Por otro lado los personajes resultan bastante inverosímiles y no hay por donde cogerlos, desde el corrupto coronel Hetch hasta el cómico charlatan interpretado por Eliott Gould, todos parecen personajes de vodevil mal dibujados. Los actores hacen lo que pueden, pero ni Roger Moore, ni David Niven ni Claudia Cardinale pueden hacer mucho por salvarse del naufragio impuesto por un guión bastante flojo y además tiene toda la pinta de que ninguno de ellos se tomó en serio sus respectivos papeles. Pero sin duda, lo peor que puede decirse de una película de acción como esta es que, en líneas generales, resulta bastante aburrida. Y no por falta de tramas, porque estas van desde la voladura de una base de submarinos, pasando por el robo de un tesoro, hasta el sabotaje de la bomba V-2. Pero ninguna de estas tramas está suficientemente desarrollada, ni existe un hilo conductor adecuado para engarzarlas de una manera que resulte interesante para el espectador.

Exceptuando una trepidante secuencia de persecución en moto por las estrechas calles de un pueblo griego y la fotografía de exteriores, todo lo demás de esta película tiene un aire de producto poco pulido y poco serio. Más allá de la curiosidad por ver a tantos actores buenos en una producción de baja calidad como esta, presenta poco interés. Prescindible.

Calificación: 3,5/10

miércoles 9 de julio de 2008

La Quinta Ofensiva (Sutjeska)

La Quinta ofensiva (1973)

La acción nos sitúa en mayo de 1943. En Yugoslavia, tras cuatro tentativas anteriores, los alemanes e italianos se disponen a lanzar una gran operación antipartisana contra las fuerzas del lider guerrillero Tito (Richard Burton) en el norte de Yugoslavia, donde esperan cercar a los 20.000 guerrilleros de Tito para aniquilarlos. Mientras tanto, el lider guerrillero, consciente del peligro prepara la huida de sus hombres a través del Valle del Rio Sutjeska.

Esta producción yugoslava, realizada a instancias del gobierno para conmemorar el 30º aniversario de la Batalla del Rio Sutjeska, en cuyos hechos históricos se basa el film siguiendo la estela de una película anterior titulada “La batalla del Rio Neretva”. Las similitudes entre ambos filmes son evidentes, pues en ambas usaron estrellas internacionales para hacer más atractivo el reparto (en este caso Richard Burton), además de centrar su temática en recrear la heroica lucha partisana contra los alemanes en Yugoslavia. Incluso se designó en primera instancia al director Veljko Bulajic, quien ya se había encargado de la dirección de “La Batalla del Rio Neretva” para dirigir este film, pero Bulajic declinó el ofrecimiento, al parecer porque no le gustaba el giro excesivamente patriotero que pretendía dársele a la historia. En cualquier caso, muchos de los actores yugoslavos que habían intervenido en “Neretva” repitieron actuación en este film, que prácticamente puede considerase una secuela de aquel. La película, asimismo contó con la colaboración de Serguei Bondarchuk uno de los grandes directores y guionistas del cine ruso, que había realizado grandes producciones bélicas como “Guerra y Paz”.

Como he mencionado antes, la película se basa en los hechos históricos de la “Batalla del Sutjeska” o lo que los alemanes denominaron “Operación Weiss” una ofensiva a gran escala para destruir a los importantes contingentes partisanos de Tito que operaban en la zona de Bosnia. Los alemanes e italianos concentraron un total de 10 divisiones en la zona norte de Yugoslavia cercando a las fuerzas guerrilleras, que hubieron de escapar por la zona montañosa de Bosnia, logrando romper las lineas alemanas en el Rio Sutjeska, si bien a costa de sacrificar a más de 6.000 hombres para lograr la ruptura. El mismo Tito estuvo a punto de morir en un bombardeo, y naturalmente los hechos fueron celebrados por el régimen comunista en la posguerra como unos de los hitos de la historia yugoslava, pese a que tácticamente supuso un duro revés para las fuerzas partisanas.

En cuanto a la valoración del film, la verdad es que este es bastante irregular. Tiene aspectos logrados, especialmente las multitudinarias escenas de combates en las montañas yugoslavas, escenas que fueron rodadas en los escenarios reales y que resultan bastante realistas incluso para los estándares actuales. Sin embargo, la batalla final la verdad es que resulta decepcionante y poco realista por el modo tan sencillo en el que son derrotados los alemanes. Asimismo, se nota que el respaldo del ejército yugoslavo fue total, lo que se traduce en una excelente recreación del atrezzo militar (incluso aparecen los típicos T-34 modificados externamente como Tigers) y gran número de extras que se emplearon en las secuencias de combates.

Sin embargo, la película también tiene varios puntos débiles. El principal es el tono descaradamente propagandístico que adopta el film, especialmente palpable en el retrato exageradamente heroico que se hace de Tito, casi en tono hagiográfico. Además, pese a que el film no tiene un metraje excesivo (96 minutos), se hace un poco largo, lo que es principalmente achacable a que el desarrollo de la historia se hace algo monótono y reiterativo. En cuanto a las interpretaciones, tanto Burton como el resto del reparto están correctos en sus respectivos papeles, sin que ninguno sobresalga especialmente, ya que los personajes principales tampoco dan mucho juego, limitándose a presentar a los típicos guerrilleros abnegados y sacrificados hasta el límite en su lucha contra el invasor. Finalmente, otro aspecto que no me convenció es que no se explica muy bien el desarrollo general de los acontecimientos, limitándose a mostrar una sucesión de combates tácticos que podrían haberse integrado en la historia con el típico recurso del mapa que muestra el transcurso de las operaciones.

En definitiva, “La Quinta Ofensiva” es un típico producto del cine comunista de la época. Merece la pena verse por su despliegue de medios y por tratar un aspecto poco conocido de la II GM como es el de la lucha antipartisana, pero su interés cinematográfico es bastante limitado, sobre todo por el nada disimulado tono patriotero que adopta la historia. Una película medianamente satisfactoria para los aficionados a la historia de la II GM.

Calificación: 5/10

lunes 7 de julio de 2008

Fuerza 10 de Navarone (Force 10 from Navarone)

Fuerza 10 de Navarone (1978)

La acción comienza justo donde terminó “Los Cañones de Navarone”. El mayor Mallory (Robert Shaw) y el Sargento Miller (Edgard Fox), tras ser rescatados por un buque británico, son asignados a una nueva misión. Ambos deben infiltrarse en Yugoslavia, junto con un grupo de comandos denominados la Fuerza 10, comandada por el coronel Mike Barnsby (Harrison Ford). La misión de la Fuerza 10 es destruir un importante puente, mientras que la de Mallory y Miller es la de eliminar a un peligroso agente alemán que se hace llamar Capitán Leskovar (Franco Nero), infiltrado en la resistencia yugoslava.

El realizador britanico Guy Hamilton, director de varias de las películas de James Bond fue el encargado de dirigir esta secuela de la exitosa y célebre “Los Cañones de Navarone” basándose nuevamente en una novela de Alistar MacLean. Pero más alla del enlace, un tanto forzado, que se hace del punto de partida argumental con las secuencias finales de su predecesora, lo cierto es que ambas películas tienen poco en común.

Para empezar, el reparto está bastante lejos del que encumbró la película original, pues la sustitución de Peck y Niven en los papeles principales por Robert Shaw y Edgar Fox se acusa bastante, aunque la presencia de un joven Harrison Ford en el papel de oficial norteamericano compense en parte la falta de carisma de los otros dos coprotagonistas. Por otro lado, aunque el relato procura combinar diversos elementos narrativos de acción y aventuras, complementados con algunas notas de humor e intriga, lo cierto es que se echa en falta más imaginación a la hora de desarrollarlos. Además, los diálogos, que eran bastante buenos en “Los cañones de Navarone”, en este caso no pasan de discretos, y desde luego son muy inferiores a los de aquella. Tampoco las escenas de acción resultan especialmente espectaculares, quedándose, como mucho, en correctas. Finalmente, aunque la historia trata de introducir ciertos elementos de sorpresa con algún que otro giro del guión, en mi opinión estos resultan bastante previsibles.

Lo que más me gustó el film es una fotografía de muy buena calidad y la ambientación de los escenarios de exteriores yugoslavos, bastante lograda. También es de agradecer que la historia esté ambientada en un escenario poco trillado como es el de la Yugoslavia ocupada por los alemanes. Pero por lo demás, aunque no puede decirse que “Fuerza 10 de Navarone” sea una secuela especialmente mala (sobre todo si la comparamos con otras), lo cierto es que dista mucho de la calidad del film original. Una película aceptablemente entretenida, pero poco más.

Calificación: 5,5/10

miércoles 2 de julio de 2008

Los Cañones de Navarone (The Guns of Navarone)

Los Cañones de Navarone (1961)

Año 1943. En Keros, una remota isla griega del Egeo, 2.000 soldados británicos esperan para ser evacuados por la Royal Navy, pero los alemanes, decididos a dar un golpe de efecto para forzar la entrada en la guerra de Turquía, se disponen a liquidar a la guarnición de Keros. Para evitarlo y rescatar a los soldados, se hace preciso eliminar la estratégica bateria de cañones pesados de la isla de Navarone, que cierra el paso por mar a Keros. Sin embargo, la batería, emplazada en una fortaleza excavada en la roca de un inexpugnable acantilado, no puede ser destruida desde el aire. Por ello, los aliados preparan un comando liderado por el antiguo escalador Keith Mallory (Gregory Peck), quien junto al lider de la resistencia griega Stavro (Anthony Quinn) y el experto en explosivos Miller (David Niven) tendrán que conducir la peligrosa incursión contra Navarone con el objetivo de destruir los cañones.

Basándose en el Best Seller del mismo título, obra del escritor Alistair Maclean, el director británico Jack Lee Thompson firmó este notable film de aventuras bélicas. Esta película está considerada, a mi entender con razón, como la película de “comandos” por excelencia, y un auténtico clásico del género bélico. En mi opinión, esto se debe a varios motivos, el primero de los cuales es un inteligente guión, que sabe ir dosificando perfectamente la acción, la intriga y la tensión para captar la atención del espectador. Otro acierto radica en la caracterización de los personajes perfectamente creible, y en un soberbio reparto que sabe sacarle partido a cada uno de los papeles protagonistas. De estos, destacaría especialmente un enorme Anthony Quinn en el papel del duro resistente griego Stavro y un impagable David Niven interpretando a un experto en explosivos díscolo y rebosante de fina ironía británica (por ejemplo, cuando los alemanes rodean la casa donde se esconde el comando, pregunta impertubable: ¿habrá salida de incendios?)”. Otros aspectos destacables de la película radican en la excelente ambientación de los escenarios griegos, así como en una excelente banda sonora, obra de Dimitri Tiomkin, que acompaña perfectamente a la acción sin interferirla. Igualmente habría que destacar los efectos especiales del film (merecedores del Oscar de ese año) que aunque hoy en dia no llamen especialmente la atención, hay que reconocer que estaban bastante logrados para la época.

Sin embargo, la película tiene también algunas debilidades que le restan brillantez al conjunto. La primera, es que tras un comienzo electrizante, coronado por la excelente secuencia del enfrentamiento con la patrullera alemana y las escenas de la escalada del acantilado, la historia sufre un acusado bajón del ritmo narrativo en la parte central del metraje, quizás algo dilatada. Por otra parte, hay algunos errores de ambientación (no parece probable que en una isla griega se diera tal concentración de panzers, como salen en la película, y además los vehículos alemanes se notan que son norteamericanos); y alguna escena de acción demasiado inverosímil, en las que los alemanes demuestran tener escasa puntería.

Pero en general, el film mantiene el tono, y la verdad es que la parte final de la película consigue captar perfectamente la atención del espectador gracias a un desenlace muy bien resuelto. En resumen, “Los Cañones de Navarone” es un intenso film de aventuras bélicas que ha resistido bien el paso del tiempo gracias a su buena factura, reparto estelar, y las altas dosis de entretenimiento que proporciona al espectador. No es una obra maestra pero sí merece estar entre las mejores del género.

La Crítica de Steiner

Calificación: 7,5/10

viernes 27 de junio de 2008

Evasión o Victoria (Escape to Victory)

Evasión o victoria (1981)

La acción nos situa en el año 1943. El mayor Von Steiner (Max Von Sydow) es un oficial alemán que de visita en el campo de prisioneros aliados de Gensdorff, con motivo de la de inspección del campamento por representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja, observa como un grupo de prisioneros juega al fútbol. A Von Steiner, un apasionado del futbol, se le ocurre entonces la idea de organizar un partido de una selección alemana contra un grupo de prisioneros aliados. Aunque el oficial aliado del campo, el Capitan Colby (Michael Caine), en principio se opone, acabará aceptando el reto con la idea de aprovechar el partido para organizar su fuga y la de todo el equipo de prisioneros.

Bueno, como estamos en plena efervescensia futbolera, y en vísperas de un partido histórico para mi querida Selección Española de fútbol, creo que la ocasión es propicia para comentar este film con el deporte rey como argumento de fondo. La verdad es que ésta es una producción bastante atípica dentro de la filmografia del famoso realizador norteamericano John Huston, quien pese a ser estadounidense y no tener mucha idea de futbol decidió encargarse de este proyecto, basándose en un guión escrito por Evan Jones y Yabo Yablonsky, que aunque parezca mentira, está lejanamente inspirado en hechos reales acaecidos durante la II GM.

Tras la invasión de la URSS por los alemanes en 1942, los jugadores del Dynamo de Kiev que no habían escapado, fueron empleados por las autoridades de ocupación para jugar varios partidos de exhibición contra combinados alemanes, logrando varias victorias frente a estos. En agosto de 1942, pese a las amenazas alemanas de tomar represalias si no se dejaban ganar, el combinado del Dynamo venció por 5-3 a una selección de la Luftwaffe, humillación que fue demasiado para los alemanes quienes, tras el partido, detuvieron a 9 de los jugadores, que fueron ejecutados o enviados a campos de concentración. Naturalmente, la película no abordó esta parte de la trama real, sino que optó por presentar una versión suavizada de los hechos, trasladando la historia a un grupo de prisioneros occidentales.

Desde el punto de vista cinematográfico la película es bastante irregular. Para formar el equipo aliado, Huston no dudó en “fichar” a jugadores reales de fama mundial, contando entre otros con el mismísimo Pelé, el argentino Ardiles, el inglés Bobby Moore, y el belga Paul Van Himst. Para completar el reparto, se escogió al entonces emergente Silvester Stallone, para interpretar el papel de díscolo (y algo bruto) portero del equipo, además de experto en fugas. Claro que el hecho de contar con estos futbolistas profesionales haciendo de actores hace que sus interpretaciones aparezcan artificiosas y resulten poco convincentes (en especial el de Pelé, un mago de balón, pero un actor bastante mediocre), y de hecho, si exceptuamos a Michael Caine que cumple sin alardes, ni Stallone ni Max Von Sydow parecen estar muy a gusto en sus papeles.

Obviamente, la intención de la película es la de exaltar los valores de la resistencia, y lucha por la libertad mezclándolos con elementos propio de la épica deportiva que tanto gustan al público norteamericano, mezcolanza que, en este caso, funciona solo a medias en el mejor de los casos. De las dos tramas principales del argumento, la del plan de fuga resulta más bien plana y previsible, mientras que la parte deportiva a mi no me termina de convencer. Se nota que Huston no entendía de futbol, porque las escenas del partido están filmadas sin pasión, aunque se pretenden engrandecer con un par de escenas espectaculares de “futbol de salón” protagonizadas por Pelé (con gol de chilena incluido) que lo hacen aun más inverosimil.

Y todo ello coronado con un épico y pretencioso happy ending final, poco creible y bastante alejado de los hechos reales en los que se inspira la historia. Con todo, hay que reconocer que la historia resulta medianamente entretenida (hecho refrendado por una más que buena acogida por parte del público cuando se estrenó) y que para los aficionados al fútbol siempre será un título de referencia por haber contribuido a la generalización de este deporte. Pero desde el punto de vista cinematográfico, es uno de los títulos menores de la filmografía de Huston.

Calificación: 5,5/10

jueves 26 de junio de 2008

Zero (Zero faita dai kûsen)

Zero (1966)

A través de la historia de dos amigos enrolados en la Fuerza Aearea japonesa, el teniente Yuzo Hamada y el mecanico Mikushima, el film hace un repaso al desarrollo y al historial de combate del famoso avion de caza Mitsubishi A6MZero”, uno de los aviones míticos de la II GM. Desde sus vuelos reprueba y primeros combates en diciembre de 1941 hasta el final de la guerra, ambos hombres serán testigos de las hazañas aereas del mítico Zero.

Esta curiosa producción japonesa es probablemente un caso único, al ser una película puesta al servicio no de unos personajes o de una historia determinada, sino que está dedicada integramente a un tipo de avión de caza. Sobre esta premisa, y partiendo de un argumento y unos personajes bastante esquemáticos, la película va haciendo un repaso al historial del Zero antes y durante el transcurso de la II GM. La verdad es que la película no carece de interés para los aficionados a la historia militar como es mi caso. Por ejemplo, me gusta la escena en la que el oficial les muestra a los dos cadetes el prototipo sin pintar del Zero con su estructura de aluminio, y les dice que “con este avión Japón será el dueño de los cielos”. También tiene su punto de interés el repaso general que el film hace de la evolución de la guerra en el Pacífico, o el que se muestren aspectos técnicos como la sorpresa de los pilotos japoneses al descubrir el grueso blindaje que protegía a los aviones norteamericanos frente a la escasa protección de sus cazas…etc.

Pero lo cierto es que desde el punto de vista cinematográfico, la película deja mucho que desear. Apenas hay desarrollo de los personajes, los diálogos son mayormente intranscendentes y además las escenas de combates aéreos son bastante deficientes. Pese a que las tomas aereas de los Zero reales no están mal, los estudios Toho, que se encargaron de la producción, eran los mismos que produjeron las famosas películas "de monstruos" japonesas de los 60. No es de extrañar, por tanto, que las secuencias de combates se limiten a mostrar maquetas bastante burdas de los aviones y primeros planos de las cabinas, lo cual me recordó en demasiados momentos a los efectos visuales de las películas de Godzilla. A todo esto hay que añadir que la película desprende el típico halo patriotero y justificativo de las producciones niponas, pero en este caso aun más acentuado por el hecho de que ensalzan sin el menor disimulo las virtudes japonesas y el mérito tecnológico de producir un avión como el Zero. Viendola, parece que estemos ante una película de propaganda filmada durante la contienda y no después de ella.

En definitiva, Zero tiene ciertos aspectos interesantes para los aficionados a los temá bélicos en general y a la aviación en particular, pero su calidad cinematográfica es bastante deficiente, casi de “cero”.

Calificación: 2,5/10

lunes 23 de junio de 2008

Todos fueron valientes (None but the brave)

Todos fueron valientes (1965)

El teniente Kuroki es el jefe de un pequeño destacamento japonés destinado como guarnición en una pequeña y olvidada isla del Pacífico, que pretende escapar de la misma junto con sus hombres para reincorporarse al frente. Un dia, la rutinaria vida de las tropas de Kuroki se ve alterada cuando un C-47 norteamericano que transportaba un grupo de marines es derribado por cazas japoneses y se estrella en la isla. El pelotón norteamericano, liderado por el Capitán Bourke y el ayudante sanitario Maloney (Frank Sinatra) no tardará en enfrentarse a los japoneses por el control de la isla. Sin embargo, la fuerza de las circunstancias y las necesidades de supervivencia harán finalmente que ambos grupos de hombres pasen de la hostilidad inicial al entendimiento, y finalmente cooperarán por salir adelante.

El famoso cantante Frank Sinatra pasó buena parte de la década de los 60 buscando papeles que le permitieran revitalizar su languideciente carrera cinematográfica. Para ello afrontó este proyecto, hecho a su medida y en el que también iba a encargarse de la dirección (fue la única vez que lo hizo), además de colaborar en las tareas de producción. Muy probablemente Sinatra eligió una historia ambientada en la II GM recordando que su mejor interpretación vino dada precisamente en un film de este tipo, que le valió el Oscar al mejor actor secundario, por su papel de Maggio en “De Aquí a la Eternidad”.

Hay que reconocer que la película pese a estar rodada en plena década de los 60, parte de unos planteamientos bastante originales y honestos, pues partiendo de un punto de partida argumental con claros tintes antibelicistas, se esforzó en humanizar a los japoneses ofreciendo una visión más cercana de estos, algo que podía considerarse bastante rompedor para la época. Casi por primera vez en una producción nortamericana, los japoneses aparecen retratados no como los malvados y fanáticos enemigos, sino como hombres con sus propios sentimientos de honor y patriotismo, algo que luego también aparecería desarrollado en títulos posteriores como “Infierno en el Pacífico” o “Playa Roja”. Además, el argumento está inteligentemente desarrollado y logra mostrar como, por encima de las diferencias nacionales, culturales y raciales, siempre pueden imponerse los sentimientos de fraternidad humana. Además, el film evita caer en el “happy ending” fácil para mostrar, en cambio, un amargo final que pone de manifiesto la inutilidad de la guerra, lo cual refuerza el trasfondo antibelicista de la historia, dándole más contundencia al mensaje pacifista que pretende transmitir.

Quizás se le puede achacar que los personajes en general resultan algo planos, y que el desarrollo de la historia queda un poco falto de intensidad dramática, pero igualmente hay que reconocer que la dirección de Sinatra resulta más que digna. Las actuaciones del reparto americano y japonés también me parecieron bastante creibles, incluida la de Sinatra, que no era un gran actor, pero sí que solía mostrarse solvente en pantalla. En resumidas cuentas “Todos fueron valientes” me parece un film aceptablemente entretenido, de correcta factura, y cuyo mensaje conserva su vigencia aun hoy dia.

Calificación: 6/10

jueves 19 de junio de 2008

Yamato (Otoko tachi no Yamato)

Yamato (2005)

La acción nos sitúa en el año 2005, en vísperas del 60º aniversario del hundimiento del acorazado Yamato. La joven Makiko Uchida, hija del contraalmirante Uchida, un antiguo tripulante del buque, llega a un puerto del Sur de Japón buscando a alguien que pueda llevarla al lugar del hundimiento. Finalmente lográ convencer a Katsumi Kamio, un viejo marino y camarada de Uchida, para que le muestre el lugar. El viaje de ambos despertará todos los recuerdos de Kamio acerca de su vida a bordo en el poderoso buque y los hechos que rodearon a su hundimiento.

El superacorazado Yamato fue (junto con el Bismarck) el buque de guerra más mítico de la II GM. Construido para ser buque insignia de la Flota Imperial Japonesa, era el acorazado más poderoso de su tiempo. Con 72.000 toneladas de desplazamiento (lo normal para un acorazado estaba en torno a las 34.000) y su armamento principal compuesto por 9 cañones de 460 mm, el Yamato era un auténtico coloso de los mares. Curiosamente el Yamato no llegó a entrar en acción de combate contra ningún otro buque, por lo que su actuación durante la guerra fue más simbólica que efectiva. Finalmente en plena hecatombe japonesa, el abril de 1945, el mando naval japonés lo envió a Okinawa en una misión suicida: enfrentarse en solitario a la flota americana que apoyaba las operaciones contra la isla. El desamparado buque japonés no tuvo opción de combatir. Detectado antes de llegar a Okinawa, fue atacado por centares de aviones norteamericanos que literalmente lo acribillaron a base de bombas y torpedos, por lo que el buque, herido de muerte, se fue a pique.

En cuanto a la película, tiene algunos aspectos destacables y otros mejorables. Entre los primeros cabe destacar la buena ambientación y la recreación del Yamato mediante unos aceptables (aunque no sobresalientes) efectos digitales en tres dimensiones, que logran devolverle la vida al poderoso buque, aunque se echa en falta algún que otro decorado real junto con tomas más amplias del barco. Otro tanto puede decirse de las escenas de combates, bien filmadas y realistas, sin omitir la parte sangrienta de la guerra, aunque sin llegar a la excelencia. Hasta ahí llega lo bueno del film. En cuanto a lo menos bueno, se pueden señalar también varias cosas. En primer lugar, aparece (como una constante en las producciones japonesas) la descarada parcialidad y maniqueismo a la hora de presentar los hechos históricos. En especial me llamó la atención la explicación que se da sobre el ataque a Pearl Harbor: el bloqueo decretado por EEUU obligó a Japón a atacar “para impedir el perjuicio de la economía”, naturalmente, el tema del imperialismo nipón ni se menciona. Tampoco me terminó de convencer como se abordan las historias personales de los protagonistas, con una marcada tendencia a caer en lo melodramático y con ciertas dosis de sensibleria que no conmueven en absoluto, pese a la evidente intención de hacerlo. Eso, unido a más de un momento en que la película cae en un ritmo demasiado plomizo, le resta bastante interés a la historia que nos muestra el film.

En definitiva, “Yamato” es una producción de limitados medios que cumple su objetivo de rendir tributo al famoso acorazado nipón pero que no presenta un mayor interés cinematográfico. Un producto claramente ideado para el consumo interno japonés, aunque no deja de tener su punto de interés para los aficionados a temas navales y a la II GM.

Calificación: 4/10

lunes 16 de junio de 2008

La Batalla de Okinawa (Gekido no showashi: Okinawa kessen)

La Batalla de Okinawa (1971)

La acción nos sitúa en 1945. Mientras las fuerzas norteamericanas en el Pacífico se disponen a continuar su avance sobre Japón, el alto mando japonés decide fortificar la isla de Okinawa, situada al sur de Japón. Sabedores de que esta isla va a ser el próximo objetivo de las fuerzas de EEUU, el alto mando japonés decide reforzar la guarnición local con el 32º ejército del general Ushijima, cuya misión consistirá en resistir a las fuerzas enemigas hasta la muerte, con el fin de impedir la invasión de Japón.

"La Batalla de Okinawa" es una producción japonesa dirigida por el realizador Kihachi Okamoto, filmada a mayor gloria de los miles de japoneses caidos en la famosa y ultima gran batalla de la guerra en el Pacífico. La pelicula no se centra en ningún personaje en concreto sino que ofrece un mosaico de historias que tienen como hilo conductor la reconstrucción –siempre desde el punto de vista nipón- de los principales hechos que se produjeron durante los dos meses y medio de combates en Okinawa. En general, la película es correcta históricamente pero bastante irregular desde el punto de vista cinematográfico, con algunos aspectos buenos y otros deficientes. Lo mejor del film es, sin duda, el cómo muestra los horrores de la guerra, en especial los padecimientos de la población civil, el sufrimiento de los heridos, la desesperación de los soldados ante la derrota conforme esta se va haciendo inevitable…etc. Sin embargo, el mensaje antibelicista que podría transmitir esta historia queda desfigurado en gran medida por el descarado maniqueísmo con el que se retrata a ambos bandos, mostrando a los americanos como soldados sin rostro, sanguinarios y brutales con la población; frente a los abnegados y heroicos japoneses que luchan por defender su país. Para tratarse de una producción de los años 70, hubiera sido de esperar algo más de profundidad e imparcialidad a una historia que se limita a presentar a los japoneses como los “buenos” frente a los “malos” estadounidenses.

En cualquier caso, hay que reconocer que el film gana bastante en intensidad dramática en el último tramo del metraje, mostrando de una forma bastante cruda y realista la fatalidad japonesa ante la derrota, y los suicidios de muchos combatientes y civiles que prefirieron la muerte a la rendición. Por lo demás, el film no ofrece demasiadas cosas especialmente destacables. Las escenas bélicas no están del todo mal, aunque pierden credibilidad debido a la excesiva teatralidad de las muertes en combate y –sobre todo- por lo mal que están hechas las explosiones y disparos, con unos efectos visuales manifiestamente mejorables. También se le puede achacar un ritmo demasiado plomizo en la parte central del film, que hace que la duración de este (140 minutos) se haga excesivamente larga. En cualquier caso, resulta interesante, por mostrar la visión japonesa del conflicto, y también porque sirve para constatar que “Cartas desde Iwo Jima” le debe algún que otro fotograma a este film.

En resumen, una película históricamente interesante, aunque demasiado maniquea al presentar los hechos, pero que ofrece la otra visión del conflicto por lo que tiene su parte de interés.

Valoración: 5,5/10

jueves 12 de junio de 2008

La Fortaleza (Castle Keep)

La Fortaleza (1969)

Bélgica, finales de 1944. El Mayor Falconer (Burt Lancaster) lidera una variopinta escuadra de infantería americana formada por ocho hombres que es enviada a ocupar el solitario castillo propiedad del Conde de Maldorais, situado en Las Ardenas belgas. Cuando Falconer tiene conocimiento de que los alemanes preparan una ofensiva que habrá de pasar por la zona del castillo, prepara a sus hombres para defenderlo a toda costa e impedir que los alemanes lo tomen.

Sin lugar a dudas, "La Fortaleza" es una de las producciones menos conocidas y más atípicas del recientemente fallecido director norteamericano Sidney Pollack. Pese a estar filmada a finales de los 60, más parece una película propia de la sicodelia setentera mezclada con elementos del surrealismo italiano. La historia, de tintes antibelicistas, adquiere pronto un tono que parece entresacado del “realismo mágico” de los libros de Gabriel Garcia Marquez. La coherencia del relato se sacrifica en más de un momento en favor de una parte discursiva con pretensiones filosóficas y la plasticidad de las imágenes, que buscan impactar al espectador mediante el empleo de sugerentes metáforas visuales, aunque para mi gusto, sin lograrlo.

La verdad es que esta película de Pollack me pareció un film bastante fallido ya que no acaba de encontrar el tono apropiado para la narración. La mezcla de comedia absurda (ejemplificada en el pasaje del soldado enamorado de un Volkswagen) con elementos bélicos y surrealistas no está nada lograda y desde luego no es armónica. Y si todo a ello se suma el refrito de unos diálogos con una pedante y poco convincente carga filosófica, el resultado es que la película se hace bastante infumable, e incluso irritante en más de un momento. Respecto a los actores, lo único que puede decirse es que están muy desdibujados dentro de unos papeles bastante artificiosos, de modo que ninguno de ellos destaca especialmente.

Por rescatar algo del desastre, se pueden salvar la buena en fotografía en color y la ambientación de exteriores, pero por lo demás, la película naufraga en todos los sentidos. Parece mentira que un actor de prestigio como Burt Lancaster se prestara para protagonizar este bodrio, que por supuesto, es uno de los peores trabajos dentro de la amplia filmografia de Sidney Pollack.


Calificación: 3/10

lunes 9 de junio de 2008

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (Four Horseriders of Apocalipsys)

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (1962)

Julio Madariaga, el patriarca de una acomodada familia argentina, verá como el ascenso del nazismo en Europa divide a las dos ramas de su familia. Una de ellas, de origen francés, encabezada por Julio Desnoyers (Glenn Ford), se enfrentará a la rama alemana, los Von Hartrott, cuya militancia nazi les permitirá ocupar puestos de importancia en la Werhmacht. Finalmente, el estallido de la II GM hará que ambas familias participen en la contienda en bandos opuestos.

El director Vincent Minelli realizó con esta película la que suponía la segunda adaptación cinematográfica de la archiconocida novela homónima del escritor español Vicente Blasco Ibáñez, tras la lejana primera adaptación, una película muda del año 1921, con Rodolfo Valentino en el papel protagonista. En esta ocasión se rehizo el guión para modernizar la trama, trasladando la acción y los personajes de la novela, ambientada en la I GM, al contexto de la Segunda Guerra Mundial.

Aunque hay que reconocer el esfuerzo que hizo el casi siempre competente Vincent Minnelli por darle una nueva vuelta de tuerca a la existosa novela de Blasco Ibáñez con esta renovada versión cinematográfica de la misma, lamentablemente el resultado no estuvo a la altura deseable. Tampoco ayudó el hecho de que el proyecto estuviera lastrado por circunstancias adversas prácticmanete desde el principio. Para empezar, Minelli quiso en un principio al francés Alain Delon para el papel de Julio, pero los estudios MGM le impusieron a Glenn Ford, mucho menos apropiado para el tipo de personaje del que se trataba. Tampoco la elección de la coprotagonista, la sueca Ingrid Thulin, de la que se esperaba fuera la nueva Greta Garbo, fue especialmente afortunada, ya que la actriz no terminó de sentirse a gusto en el papel y su quimica con Ford en pantalla fue nula.

Por otro lado a la película le falta fuerza, pulso narrativo e interés casi desde el primer momento. La acción es demasiado lenta, los diálogos resultan demasiado ampulosos amén de forzados, y el desarrollo argumental carece de capacidad para captar el interés del espectador. La parte romántica del film, excesivamente dilatada, se hace interminable, además de bastante empalagosa, sin ofrecer una parte de acción que sirva de adecuado contrapeso. La película se salva del desastre gracias a una cuidada puesta en escena y a una buena ambientación de los escenarios exteriores donde se desarrolla el film, pero por lo demás, la película no pasa de discreta. Sin duda uno de los trabajos menos afortunados de Minelli, y una floja adaptación del texto literario de Blasco Ibáñez.

Calificación: 4,5/10

jueves 5 de junio de 2008

El Baile de los Malditos (The Young Lions)

El Baile de los Malditos (1958)

El estallido de la II GM hará que las historias paralelas de tres hombres llamados a participar en el conflicto terminen entrelazándose. El teniente Diestl (Marlon Brando) es un oficial alemán cuyos ideales de servir a la patria por una causa justa, se van viendo desdibujados por la inhumanidad de la guerra y los crímenes que presencia. Michael Whitecre (Dean Martin) es un cínico y famoso actor de Broadway que es llamado a filas pese a su rechazo y temor a arriesgar su vida; por su parte Noah Ackerman (Montgomery Clift) es un soldado americano de origen judío cuyo patriotismo no impide que sea marginado por sus compañeros debido a su credo, y que ha de afrontar el rechazo de la propia sociedad por la que combate.

Basándose en la novela de Irwin ShawThe Young Lions” (“Los jóvenes leones”), que es como se tituló en EEUU, el director Edward Dmytryk adaptó para la gran pantalla está historia de marcado carácter antibelicista. El mayor mérito que puede atribuirsele a esta película, rodada en plena década de los cincuenta, es que supuso en su momento un nuevo enfoque acerca de la II Guerra Mundial, alejándose del heroismo épico de otras producciones contemporáneas, para profundizar en los aspectos morales y personales del conflicto. Ciertamente fue una producción novedosa por narrar el conflicto desde los puntos de vista contrapuestos de los distintos bandos, así como por mostrar las miserias y contradicciones internas de la sociedad norteamericana en forma de la discriminación que sufre el personaje de origen judío interpretado por Clift.

Sin embargo, hay distintos aspectos que hacen que “El Baile de los Malditos” diste de resultar la gran película que podía haber sido. En primer lugar, da la impresión de que Dmytryk no acaba de encontrar el pulso adecuado para mover todos los hilos de la compleja estructura narrativa que plantea el argumento. Así, tras un prometedor arranque, el ritmo va decayendo gradualmente y en mi opinión esto es debido en gran parte a que se dilata demasiado la introducción de los dos personajes norteamericanos. Otro defecto radica en la debilidad de las escenas bélicas, muy poco espectaculares y que no mueven a ningún tipo de emoción, aunque esta fuera antibélica. Con todo, hay que reconocer que el film contiene un par de escenas destacables, especialmente el encuentro de Dietl en el hospital militar con su desfigurado capitán (por cierto, personaje brillantemente interpretado por un joven Maxilimilian Schell), cuando este le dice "Deme una bayoneta, no es para mi..."; y el portazo que Brando a la adultera esposa de su oficial. Pero, pese estos y algún otro momento inspirado, la película no termian de enganchar al espectador, lo que es principalmente debido a lo excesivo de su metraje y al ritmo irregular de la narración. También hay que apuntar un factor que afectó a muchas producciones de los años ciencuenta; la “correción política” de la época imponía cierta censura a los estudios, de manera que muchas de las partes más crudas de la novela fueron suavizadas para hacer la película más digerible para el gran público, lo cual indudablemente le resta fuerza al mensaje antibelicista del texto literario.

En el apartado interpretativo, hay que destacar el sobresaliente reparto, en que brilla especialmente Marlon Brando, con unos solventes Montgomery Cliff en el rol de otro personaje atormentado que tan bién se le daban, y Dean Martin, que no desentona en su papel de cínico y cobarde playboy. En resumen “El Baile de los malditos” conserva aun hoy cierto interés por lo novedoso de sus planteamientos en su contexto, y también por el excelente reparto protagonista. No desmerece un visionado.

Calificación: 6/10

lunes 2 de junio de 2008

La Delgada Linea Roja (The Thin Red Line)

La Delgada Linea Roja (1998)

Frente del Pacífico, año 1942. La compañía de infanteria “C” de Charlie es desembarcada junto con miles de hombres más en Guadalcanal para tomar parte en los combates por la conquista de la isla. A través de los ojos de varios de los integrantes de dicha compañia, la historia nos cuenta las distintas actitudes de los hombres enfrentados a la realidad de la guerra. El soldado Witt (Jim Caviezel) enviado a una unidad disciplinaria por desertar, es un pacifista que destesta la guerra y solo desea volver junto a su esposa; el Coronel Tall (Nick Nolte) un oficial sediento de gloria personal, el Capitan Stavros (Elias Koteas) jefe de la compañía, preocupado ante todo por la vida de sus hombres; y el Sargento Welsh (Sean Penn) un soldado profesional que desprecia a los oficiales. Todos ellos se verán envueltos en los durísimos y sangrientos combates por Guadalcanal.

Veinte años después de dirigir su última película, el director Terrence Malick afrontó con este film la segunda adaptación cinematográfica (la primera, databa de 1964 y se tituló en España “El ataque duró siete dias”) de la novela homónima de James Jones, una de las grandes novelas bélicas del S. XX. He de admitir que la primera que vez que visioné esta película, poco después de su estreno, me pareció tremendamente plomiza y en más de una ocasión perdí el hilo de la historia al no entender muy bien lo que contaba. Así que me prometí leerme la novela en la que se basa y volverla a ver, para juzgar mejor la calidad del film. Hecho esto, he de decir que mi primera impresión se ha visto confirmada, aunque quizás con más matices que aportan el haber leído el original literario en el que se inspira la película.

Lo primero que llama la atención es que Malick hace una adaptación bastante libre del texto de Jones en más de un aspecto. No solo cambia la personalidad de algunos personajes importantes (por ejemplo, Witt, que es uno de los protagonistas en el film, es un personaje secundario en la novela y aparece mezclado con otro personaje central, el soldado Bell; o como el judio capitán Stein, se transmuta en el griego Stavros), sino que también acorta partes importantes de la novela y alarga excesivamente otras que no lo eran tanto. Por ejemplo, la parte previa al asalto de la colina, bastante extensa en la novela, y que en esta sirve para presentar a los personajes principales del relato, queda excesivamente reducida en el film. Esto hace que escenas que son bastante relevantes en la novela queden reducidas a rápidos planos y diálogos que no se entienden muy bien si no se ha leído el libro. En cualquier caso, todo esto sería secundario si la película, a cambio de las mutilaciones argumentales, ofreciera algo de mayor interés, pero desafortunadamente no es así. Hay que reconocer que la parte bélica sí que es bastante fiel a como se relatan en la novela los combates, pero la adulteración de las otras partes esenciales del relato literario hace que el resultado en pantalla no sea del todo acorde con la calidad de la novela original y que –para el espectador que no haya leido el libro- demasiadas partes resultan escasamente inteligibles.

En vez de profundizar en las extremas sensaciones emocionales de los soldados, como hace Jones, Malick se saca de la manga unos reiterativos monólogos interiores de tintes filosóficos que en general resultan más cargantes que otra cosa. Por otro lado, la historia se diluye en demasiadas digresiones filosóficas, sin profundizar en la descripción de cada uno de los personajes (otro aspecto importante de la novela) lo que hace que el hilo conductor del argumento resulte algo más que difuso. Además, tratandose de un film tan reciente no se entiende que Malick haya suprimido en su película gran parte del contenido más políticamente incorrecto de la novela, como el tema de la homosexualidad en el ejército o la ya mencionada eliminación del personaje del Capitán Stein, el jefe de compañía judio que aparece en la novela. De esta manera el mensaje de la novela, profunda y visceralmente antibelicista, queda demasiado difuminado y en más de un aspecto, desdibujado.

En definitiva, “La Delgada Linea Roja” es un film con algunas luces, pero también con muchas sombras. Pese a lograr algunas buenas imágenes, y plasmar fielmente determinadas partes de la novela, la historia se pierde en excesivas digresiones filosóficas que le restan coherencia al conjunto. Esto, unido a la gran cantidad de personajes que entran y salen, sin un adecuado desarrollo, y a la escasa acción que contiene en la segunda mitad del metraje, hace que la parte final del film resulte por momentos, soporífera. Personalmente opino que Malick, pese a mostrar oficio en la realización, no logra firmar una adaptación especialmente buena del magnífico texto de James Jones que inspira la historia, el cual merecía algo más que algunas buenas escenas de combate. En definitiva, “La Delgada Linea Roja” pese a ser un título estimable, se queda a medias en más de un aspecto.

Calificación: 6,5/10

martes 27 de mayo de 2008

Regreso del Infierno (To Hell and Back)

Regreso del infierno (1955)

Relato biográfico sobre la vida de Audie Murphy (interpretado por él mismo) un jóven de humilde familia campesina que, tras alistarse con tan solo 17 años en las fuerzas de infantería de EEUU en 1942, se convirtió en el soldado más condecorado del ejército norteamericano. Tomando parte en los combates del Norte de África, pasando por Sicilia e Italia hasta el noroeste de Europa, Murphy se convirtió en todo un heroe popular gracias a su heroísmo y coraje en la batalla.

Este film supuso la adaptación para la gran pantalla del libro de memorias del mismo Audie Murphy (titulado To Hell and Back), quien tras la guerra se convirtió en actor, por lo que no es de extrañar que los estudios Universal, responsables de la producción, le ofrecieran el papel protagonista en el film que iba a narrar su vida antes y durante la II GM. En cuanto a la valoración de la película, opino que una historia como la de Murphy merecía una adaptación superior a esta producción que flaquea en más de un aspecto. El primero (y principal) es el de la escasa entidad dramática y la poca veracidad que transmiten las escenas bélicas, las cuales resultan demasiado amables, incluso para los cánones de los años 50. En los combates nunca aparecen más de un par de docenas de soldados, los heridos y muertos no sangran, y en general las secuencias de acción resultan bastante poco creibles. Por ejemplo, cuando el pelotón de Murphy trata de cruzar un rio en Italia, se ve a los americanos disparando hacia “blancos” inexistentes en la otra orilla y en medio de un ataque de la artilleria alemana… semejante chapuza táctica no la cometería ni la peor unidad de la reserva.

Aun más irritante resulta la caracterización de los soldados que acompañan a Murphy, todos ellos aparecen retratados de una forma paternal y blanda, mostrando lo nobles e abnegados que eran todos los soldados norteamericanos. Naturalmente no aparece nada de la cobardía, malos sentimientos, o brutalidad de unos hombres inmersos en una guerra, lo cual acentúa el tono marcadamente almibarado de la historia. El retrato que se hace de la guerra es casi idílico, lo cual acaba haciendo que la película tenga un tono involuntariamente caricaturesco. Tampoco ayudan mucho las melifluas escenas del romance que mantiene Murphy con una muchacha italiana, tan edulcoradas que hoy dia mueven más a la risa que otra cosa.

Sobre el trabajo de Murphy como actor, hay que decir que no desentona tratándose al fin y al cabo de su propia interpretación, aunque tampoco el guión exigía unas grandes dotes interpretativas. En definitiva “Regreso al infierno” es un film que bien podría haberse enmarcado, sin desentonar, dentro de las películas de propaganda de los años 40. Una visión demasiado heroica y light del infierno de la guerra, y es una pena, porque con una mayor profundidad dramática podría haber resultado un interesante filme bélico. Pasable en el mejor de los casos.

Calificación: 4/10

jueves 22 de mayo de 2008

Rebelión en Polonia (Uprising)

Rebelión en Polonia (2001)

Tras la caida de Polonia en 1939, 350.000 judios polacos son recluidos dentro del Ghetto de Varsovia, un barrio de la capital polaca vigilado estrechamente por los alemanes. Pese a los abusos y crímenes cometidos por los ocupantes contra la población judía, el presidente del Consejo Judío Adam Czerniakow (Donald Sutherland) intenta aliviar los sufrimientos del Ghetto negociando con los alemanes para evitar males mayores en forma de represalias. Mientras tanto, ante las medidas cada vez más draconianas que los alemanes imponen a los habitantes judios, el profesor Mordecai Anielewicz comienza a organizar un movimiento clandestino de resistencia con la finalidad de preparar un levantamiento contra los nazis. Cuando este se produce, los alemanes se ven obligados a enviar importantes fuerzas de la SS al mando del general Jurgen Stroop (John Voigt) para aplastar la rebelión del Ghetto.

Producida como telefilm, “Rebelión en Polonia” muestra, basandose en los hechos reales del levantamiento del Ghetto de Varsovia contra los alemanes en 1943, una de las páginas mas terribles de la historia del Holocausto judio, la lenta agonía de miles de personas confinadas en condiciones casi infrahumanas dentro del perímetro del Ghetto. En lineas generales la película resulta interesante y se nota que se ha hecho un esfuerzo sincero por mostrar la realidad de los hechos históricos lo más fidedignamente posible. Tampoco falta un trasfondo moral: el dilema principal que se plantea entre las diferentes posturas que adoptan Czerniakow y Anielewickz ante la brutal política alemana: intentar sobrevivir aplacando al enemigo o luchar por la dignidad aun a costa de la propia vida. Aparte de eso, cabe destacar la buena ambientación general de la película tanto en lo tocante a escenarios exteriores como en el atrezzo militar. La fotografía también me pareció bastante adecuada y las interpretaciones en general rayan a un buen nivel, contando con actores consagrados como Donald Sutherland o John Voigt.

En cuanto a los aspectos débiles del film, pueden señalarse varios. Principalmente el hecho de presentar demasiado aisladamente a la resistencia judía como los solitarios combatientes antinazis, criticando veladamente a los ciudadanos polacos y a la resistencia nacional el Armija Krajowa, cuando en realidad tanto unos comos otros ayudaron en muchos casos a los habitantes del Ghetto y compartieron con estos muchos sufrimientos a manos de los ocupantes. Por otro lado, el desarrollo de la historia se hace un tanto reiterativo y lineal, si bien esto es algo asumible tratándose de este tipo de producciones.

En resumen, “Rebelión el Polonia” supera desde luego las expectativas que podría esperarse de un telefilm, especialmente por su esmerada producción y ambientación. Constituye, asimismo, un fiel retrato de los hechos históricos que relata con la salverdad hecha de centrarse excesivamente en resaltar el heroísmo de los sublevados judios ignorando al resto de la resistencia polaca. En todo caso, se trata de un buen producto, quizás excesivamente convencional en sus planteamientos formales y de fondo, pero aun así merece la pena verse.

Calificación: 6/10

lunes 19 de mayo de 2008

La noche de los generales (The night of the generals)

La noche de los generales (1967)

Varsovia, Diciembre de 1942. Una prostituta que trabajaba para los alemanes aparece salvajemente asesinada. El Mayor Grau (Omar Shariff) encargado de la investigación descubre por un testigo que el asesino es un general alemán. Grau encuentra tres sospechosos: el general Seidlyltz-Gabler al mando de la guarnición de Varsovia, su ayudante el general Kahlenberg, y por último el General Tanz (Peter O´Toole), un nazi fanático llegado a Varsovia al mando de la división panzer de la SS Nibelungen con la misión de aplastar a los grupos de la resistencia polaca. Pese a los vaivenes de la guerra, el mayor Grau, decidido a esclarecer el asesinato, continuará la investigación incluso a costa de enfrentarse a sus superiores.

Seguramente “La noche de los generales” es una de las producciones más atípicas que se hayan hecho dentro del género bélico; tanto por su inusitada densidad argumental, como por su insólita variedad temática. La historia del film contiene elementos bélicos, mezclados con los propios de la intriga policiaca, intriga que abarca una investigación que se prolonga a lo largo de más de dos décadas, junto con la típica historia romántica de rigor. Partiendo del crimen que sirve de punto de partida argumental, la película abarca varias tramas, con la investigación del Mayor Grau como leiv motiv central, investigación que se vera imbricada con la conspiración del atentado contra Hitler del 20 de julio de 1944.

El principal problema que lastra la película es que esta no logra encajar bien todas las lineas argumentales que plantea, ya que no termina de centrarse plenamente en el tema de la investigación del mayor Grau, la cual resulta bastante anodina y queda en un segundo plano durante gran parte del metraje; ni tampoco la parte bélica es esencial, de modo que la película gira más en torno al personaje del general Tanz, que viene a ser la figura central de la narración, cobrando una relevancia desmedida. Como comentaba, el gran problema es que la película va saltando de una línea narrativa a otra sin acabar de centrarse en ninguna en particular, lo cual impide que el espectador se enganche realmente a la historia. Además, el romance que se introduce a propósito de la historia de amor entre el cabo Hartman y la hija del general Gabler no aporta nada argumentalmente relevante y bien podía haberse suprimido.

Pese a ello, hay que reconocer que el film es destacable en varios aspectos. El primero de ellos es el de contar con un reparto estelar plagado de buenos actores: Peter O´Toole, Omar Sharif, Donald Pleasance, Christopher Plummer… etc. De los actores principales, O´Toole, pese a mostrar un punto de sobreactuación en más de un momento, compone un buen personaje como Tanz, mientras que Sharif en el papel de Grau demuestra su oficio si bien opino que físicamente no da el tipo de oficial alemán por motivos obvios. Por añadidura, el film tiene la buena factura y el innegable regusto artesanal típico de las producciones de los años 60, destacando la cuidada ambientación y puesta en escena, especialmente destacable en la recreación de los combates callejeros en Varsovia, donde, por cierto, los tanques alemanes están convenientemente “maquillados” para parecer auténticos Tigers, lo cual es todo un detalle.

En definitiva, “La noche de los generales” es una buena película, de esmerada factura y con un gran reparto, pero que dista de ser redonda, principalmente porque no termina de desarrollar suficientemente ninguno de los temas que apunta y porque todas las piezas del guión no quedan bien encajadas al final. Pese a ello, es un film aun estimable hoy dia.

Calificación: 6/10

martes 13 de mayo de 2008

El Hundimiento (Der Untergang)

El Hundimiento (2004)

Berlin, año 1945. La capital del Reich se encuentra cercada por las tropas soviéticas, las cuales se preparan para lanzar su asalto final. Mientras tanto, el dictador de Alemania, Adolf Hitler (interpretado por Bruno Ganz), refugiado en el búnker subterraneo de la Cancillería, contempla la caida de su Reich de los Mil Años. A través de uno de los testigos de aquellos críticos momentos, la joven Traudl Junge, una de las secretarias privadas de Hitler, se reconstruyen los agónicos dias que precedieron al hundimiento de Alemania.

Basándose en el libro homónimo del escritor Joachim Fest, y en las Memorias de Trauld Junge (tituladas “Hasta la hora final”), el director alemán Oliver Hirschbiegel abordó, en un tono semidocumental, el aun espinoso tema de la significación histórica del personaje de Adolf Hitler y su III Reich. Pese a que, tras su estreno, muchos críticos aclamaron la obra de Hirschbiegel como una de las grandes películas del año por aportar una nueva y más cercana visión de Hitler, personalmente opino que la película se queda a medias en más de un sentido, opinión que paso a comentar.

Sin duda, el gran aval de la película es la creíble actuación del actor suizo Bruno Ganz en el papel del Fuhrer, logrando realmente una gran representación del Hitler acorralado y mentalmente perturbado de los últimos días del III Reich, aunque para mi gusto, no supera la de Alec Guinnes en “Los últimos diez dias”. Ganz capta a la perfección el plano físico de Hitler, así como su recreación gestual y verbal (como se aprecia en la V.O. en la que habla con acento austriaco) de una forma casi mimética. Sin embargo, a su interpretación le falta un punto de personalidad propia, cosa que si aprecié en la de Guinnes, que logró -para mi gusto- la mejor interpretación del Fuhrer hasta la fecha. En cualquier caso, es innegable que el papel de Ganz es el gran activo de la película.

Volviendo a la valoración del film, creo que “El Hundimiento” es una película irregular. No puede negarse que su rigor histórico es absoluto, pero precisamente por ello resulta algo fria, centrándose casi exclusivamente en la figura de Hitler. En ese sentido, no nos muestra nada original ni nada que no se haya llevado a la pantalla previamente, (por ejemplo en la ya comentada serie de TV de 1981 “El Bunker”, con Anthony Hopkins haciendo de Hitler). Tiene algunas escenas logradas, como la desesperación del médico de la SS ante el abandono de los heridos o la escalofriante muerte de los hijos de Goebbels a manos de su madre, pero en general le falta intensidad narrativa y por momentos se hace excesivamente lenta. La ambientación del Berlin de 1945 es buena, aunque yo aprecié algunos errores de contexto (demasiados uniformes impolutos y muchas STG- 44). Pero lo peor, como apuntaba, es el tono monótono que adopta la historia, mediante un desarrollo excesivamente lineal y monocorde que no termina de implicar emocionalmente al espectador; por mucho que se intente con la introducción de las subtramas del médico de la SS y el muchacho de las juventudes hitlerianas. La deliberada asepsia narrativa que impregna el desarrollo argumental, impide que la historia del horror que rodeó al hundimiento de una nación en el abismo de la destrucción, víctima del fanatismo de su lider, conmueva realmente al espectador.

Un último aspecto que no me terminó de convencer es que, más allá de la evidente asepsia narrativa que mencionaba antes, se trata de una producción alemana, y como tal, desprende cierto halo autoexculpatorio respecto al nazismo. Las declaraciones que cierran el film, en las que aparece la verdadera Traudl Junge afirmando su desconocimiento de la verdadera dimensión de la maldad del hombre y régimen que gobernaron Alemania durante doce años, bien podrían haberse omitido, pues vienen, precisamente, a quebrar el tono general de neutralidad valorativa del film.

En resumen, “El Hundimiento” es un título típicamente alemán, muy cuidado formal y técnicamente, pero algo frio y académico en el plano narrativo. Se trata de una película más interesante por su valor documental que artístico, que será especialmente recordada por la brillante interpretación de Bruno Ganz como Hitler.

Calificación: 6,5/10

lunes 12 de mayo de 2008

El Bunker (The Bunker)

El Bunker (1981)

Reconstrucción de los últimos meses de vida de Adolf Hitler (interpretado por Anthony Hopkins) desde Enero de 1945 toma su decisión de ocupar el búnker subterráneo de la Cancillería del Reich hasta su suicidio en Abril de ese mismo año.

Lo primero que hay que decir de El Búnker es que no se rodó como película para su estreno en las salas comerciales, sino que se trata de una miniserie de dos capítulos de hora y media de duración, que se hizo en forma de coproducción televisiva entre Francia y Estados Unidos. La primera parte se centra en la desastrosa situación de Alemania en 1945 y los planes de Albert Speer para asesinar a Hitler introduciendo gas venenoso en el sistema de ventilación del Búnker. La segunda parte coincide con el relato de los últimos días de la guerra, el cerco de Berlin y el suicidio de Hitler.

En cuanto a la valoración, hay que decir que El Búnker ofrece los elementos típicos de un docudrama, tanto para lo bueno como para lo malo de este tipo de producciones. Lo mejor de esta miniserie radica especialmente en el detalle con el que se relatan los hechos históricos y en la minuciosidad con la que se reconstruyen escenas y diálogos. Por el contrario, el aspecto débil se encuentra en la limitación de medios, asi como en un ritmo algo plomizo y un desarrollo bastante previsible de la historia.

La interpretación de Anthony Hopkins como Hitler recibió muchos elogios en su día e incluso al actór británico le valió ganar un Emmy como mejor actor principal. Sin embargo, vista con perspectiva, la recreación que hace Hopkins del personaje no deja de ser mediocre, sobre todo si se la comparara con la soberbia actuación de Alec Guinnes en “Los último diez dias”. Partiendo de que el parecido físico de Hopkins con Hitler es más que discutible, opino que el actor británico no acaba de encontrar ni el tono ni la medida del personaje histórico que representa. La actitud de Hitler es demasiado vivaz, y en los momentos que se trata de mostrar la cólera o desesperación del personaje, Hopkins cae en un histrionismo más que evidente. No basta ponerse un bigote y un flequillo negro para ser un Hitler creible.

Por lo demás, “El Bunker” no ofrece gran cosa aparte de dar una nueva visión de los hechos que rodearon a la caida de Hitler y el III Reich. Tiene su punto de interés para el aficionado a la historia, pero poco más.

Calificación: 4/10

jueves 8 de mayo de 2008

Hitler: Los últimos diez dias (Hitler, the last ten days)

Hitler: Los últimos diez dias (1973)

Berlin, Abril de 1945. A través de los ojos del Capitán Hoffman (Simon Ward), un oficial recien nombrado para un puesto adjunto en el bunker de la Cancillería del Reich, asistimos a la minuciosa reconstrucción de los diez últimos dias de vida de Adolf Hitler (interpretado por Alec Guinnes) mientras las fuerzas rusas se abaten implacablemente sobre Berlin y su población.

Antes de empezar a comentar la película, creo de justicia decir que se trata de uno de los títulos más injustamente olvidados sobre uno de los episodios más importantes de la II GM. Quizás por el hecho de tratarse de una producción europea (anglo-italiana concretamente) y no de un estudio de Hollywood explica que este film pese a sus innegables méritos, pasara relativamente desapercibido en la época de su estreno y aun hoy sea poco recordado. En cualquier caso, esta película merece ser rescatada del olvido, sobre todo, por una soberbia, magistral interpretación de ese gigante de la pantalla llamado Alec Guiness. Treinta años antes de que Bruno Ganz saltara a la fama por interpretar a un Hitler muy humano en "El Hundimiento", el actor británico ya había conseguido recrear el lado más íntimo del personaje a la perfección.

Guiness no solo capta con su interpretación el lado “facil” de Hitler: colérico, autoritario, distante… sino que nos muestra al personaje con toda la riqueza de matices de una personalidad compleja: desde su fulminante mirada de odio, pasando por su provincianismo, hasta su amabilidad y suaves modales con el personal de servicio. Además la película tiene otro gran mérito añadido: capta a la perfección el delirante clima de odio, irrealidad y cinismo que rodeó las últimas horas de existencia del III Reich, en el claustrofóbico ambiente del bunker subterraneo de la Cancillería berlinesa. La película empieza de un modo absolutamente directo. Un médico de la SS, después de enumerar toda una serie de horrendos experimentos con seres humanos, solicita de Hitler –con toda calma- la direccion de la Cruz Roja alemana. Hitler, impasible, parece despreciar a su interlocutor, pero a continuación afirma, con actitud distante: “Tiene usted razón, ha hecho un gran trabajo”.

Aparte de esto, la película va describiendo con profusión de detalles el dia a dia del periodo comprendido entre el 20 y 30 de Abril de 1945, mostrando como se desintegra interiormente el hombre que había dirigido los destinos de una nación, presa de su propio fanati